
Héctor Abad Faciolince
El 25 de agosto de 1987, el escritor Héctor Abad Faciolince metió la mano en el bolsillo de su padre asesinado unos minutos antes en una calle de Medellín. Encontró un papel con un poema anónimo. Este hecho es el principio de uno, dos y tres artículos publicados por el diario El Espectador que tienen la intensidad de una novela policiaca y la gravedad del intento de un hijo en saber lo que preocupaba a su padre en el momento de su asesinato.
Hay poco más que decir: estoy en Bogotá, donde se acaba de cerrar el festival de la revista El Malpensante. Un festival fenomenal (comida, debates, libros, música, arte, etc.). Pero la verdad es que no se hablaba de otra cosa que de los artículos de Héctor Abad y de su historia que fue el acontecimiento mayor del evento. Una investigación para descubrir si el poema, un soneto, era o no era de Jorge Luis Borges. Al final el poema se transforma en cinco poemas y tengo poco más que escribir sino que estos tres artículos es lo más emocionante que he leído sobre la pasión literaria en los últimos años.
[Publicado el 01/7/2009 a las 17:52]
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En su serie clásica de los diez mejores libros del sitio de The Guardian ofrece los diez mejores libros del exilio.
Más inglés no es posible:
1. El americano tranquilo de Graham Greene
2. A Woman of Bangkok de Jack Reynolds
3. El cuarteto de Alejandra de Lawrence Durrell
4. The Discovery of Tahiti (El descubrimiento de Tahiti) de George Robertson
5. Cuando partí una mañana de verano de Laurie Lee
6. El caballero del salón de Somerset Maugham
7. Thomas Cook European Railway Timetable (horarios del ferrocaril)
8. Habla, memoria de Vladimir Nabokov
9. Bajo el volcán de Malcolm Lowry
10. París era una fiesta de Ernest Hemingway
Como cualquier lista tiene una cosa insoportable: visión subjetiva, ausencia de obras obvias (Gent, Orwell, Isherwood). Del segundo libro de la lista, no sé nada. Del quinto, sé que es una joya (aparece en el díptico español y lo mejor de lo que escribieron los ingleses entre las dos guerras mundiales). Del décimo, sabemos que tendrá que ocupar el puesto número uno. Pero lo que más me interesa es la ausencia, lógica, de autores de América Latina. Pasaron años y años exiliados en Europa o en EE. UU. por razones políticas, pero en sus obras, de hecho, no se apartaron de sus países. Propongo una ley: a pesar de vivir en el exilio los autores latinos tienen poco talento literario para el destierro.
[Publicado el 07/5/2009 a las 10:02]
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Es difícil resumir una obra que moviliza diez años de la vida de su autor (Gerald Martin es un profesor de literatura hispánica de Pittsburg). Lo más interesante de su libro es una manera muy hábil de definir pautas y estructuras en una vida conocida por todos. La tesis de Gerald Martin es clara: al hundirse en la fama después de publicar Cien años de soledad, Gabo tomó la decisión consciente de construir su imagen pública, a través de entrevistas y apariciones en la prensa, para mantener el control de su vida y tener influencia en la política y la diplomacia. Entonces, al lado de su trabajo de escritor, asumió un trabajo de hacedor de opinión pública, con el mismo talento y la misma dedicación.
Saqué unos puntos de mi lectura:
1. Es cierto que el fuego literario de Gabo tiene como combustible los primeros años de su vida en la casa de sus abuelos en Aracataca.
2. Pero la otra cara de aquella juventud es la relación con la madre; los dos choques en la vida del autor son dos recuentros con ella: en la famosa casa, cuando el autor tiene como siete años, y en Barranquilla cuando su madre busca a Gabo para ir a Aracataca para vender aquella casa.
3. Se menosprecia el papel del padre: la incómoda relación del autor con su padre es otro combustible literario.
4. Una gran parte de la obra de Gabo se puede leer con una sola pregunta: la inspiración viene de Aracataca (Cien años de soledad) o de Sucre (Crónica de una muerte anunciada). A veces, ambas ciudades se mezclan pero sin llegar a la confusión pues son dos fuentes de inspiración distintas.
5. Gabo opina que una persona como él tiene tres vidas: la vida pública, la vida privada y la vida secreta. No dice nada sobre la tercera pero su biógrafo llena los huecos con pudor.
6. No se puede explicar la pasión por el cine de Gabo y el relativo o grande fracaso de muchos proyectos suyos o de películas basadas en sus cuentos o guiones.
7. Los libros de Gabo proceden de una gestación larguísima: hasta veinte años. Su publicación, al contrario, obedece a un olfato muy espontáneo para entender lo que necesitan sus lectores y lo que espera la opinión en el momento de la publicación.
8. El acercamiento de Gabo con Fidel Castro no es un acontecimiento casual sino el resultado de un trabajo preciso del novelista. Mantener la amistad pública con el líder cubano y, a la vez, relaciones estrechas con líderes socio-demócratas en América Latina y en Europa fue una verdadera hazaña.
9. A pesar de sus méritos, Gabo, nacido como costeño pobre, nunca fue plenamente reconocido por las clases altas de Bogot y de Cartagena.
10. Mejor relación con un presidente colombiano: la que le une a César Gaviria; peor: Ernesto Samper.
11. Equivocación del libro: su título, obviamente, tendrá que ser Love and Power (El amor y el poder).
Un último detalle, que nos es menor, Gerald Martin es un lector de gran calidad. Saca mucho de sus lecturas y además provoca el deseo de releer a Gabo. Al cerrar la biografía, me acuerdo de lo que me dijo el propio Gabo leyendo a Martin en el verano del año pasado. Estoy leyendo un libro sobre mí donde no encuentro un solo error. Sobre todo, su biógrafo no cometió el error de poner la vida del escritor por encima de sus libros.
[Publicado el 05/5/2009 a las 10:02]
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Escritores franceses que vienen de fuera

Hay que aprovechar el acceso (limitado en el tiempo) a un artículo en el sitio del Wall Street Journal sobre escritores franceses. Un artículo idéntico se encuentra en el sitio del diario inglés The Guardian traducido del diario francés Le Monde donde ya no se puede leer en línea. Ambos artículos cuentan la misma cosa: existe una abundancia de novelistas no-franceses que publican libros en francés. Florence Noiville, autora del artículo de Le Monde, daba como muestra la lista siguiente Héctor Bianciotti y Silvia Baron Supervielle (Argentina), Eduardo Manet (Cuba), Vassilis Alexakis (Grecia), Brina Svit (Eslovenia), Andrei Makine (Rusia), Anne Weber (Alemania), Aki Shimazaki (Japón), Bjorn Larsson (Suecia) and Ying Chen (China).
Atiq Rahimi, un afgano, consiguió el último premio Goncourt dándole una visibilidad fuerte al fenómeno. Pero la verdad es que no hay nada nuevo. Andrei Makine, nacido en Siberia, consiguió el Goncourt ya en 1995. Lo importante es saber si dentro de esta tropa de inmigrantes de las letras de un tamaño inusitado hay grandes autores. La verdad es que, sin pedir un Thomas Beckett, no se ven artistas de primer rango. Un caso aparte: la vietnamita Anna Moi que es fenomenal. Pero la hazaña de escribir en otro idioma se paga a veces a un precio muy alto: basta medir la pérdida de potencia de Milán Kundera desde que escribe directamente en francés.
El territorio del escritor es su idioma, decía Joseph Brodksy después de conseguir el salto del ruso al inglés. Uno tiene la sensación, al leer estos autores, que todavía no han llegado a su nuevo territorio.
[Publicado el 22/4/2009 a las 17:52]
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Ted Gioia es una persona extraña que toca el piano, escribe (sobre jazz y publica también novelas) y además asesora empresas. Tiene un sitio: Tedgiogia. Escribe reseñas sobre libros en varios sitios, pero sobre todo construye en inglés una serie de críticas literarias de obras importantes publicadas en inglés durante el siglo XX -ficción conceptual (por lo que no necesita ser traducido al castellano). El conjunto de estas críticas apoya su voluntad de demostrar la creatividad de los autores de ciencia ficción o de obras de fantasy y también la idea de la crítica clásica de ignorar estas obras por distanciarse demasiado del realismo.
Leo las críticas que Gioia va añadiendo, poco a poco, a su sitio y me parece que vale la pena leer (en inglés) su especie de manifiesto. No por una posible respuesta (no hay) sino por la pregunta que se hace: ¿en qué consiste el realismo aceptable para la crítica seria? Esta pregunta, explica Gioia, define la diferencia entre la supuestamente gran literatura y la literatura comercial.
¿Por qué pienso en esto? Pues, los foros de aficionados a Haruki Murakami como éste o también éste y ciertos blogs hablan cada vez más y más sobre la próxima novela del artista japonés apoyándose en pequeñas informaciones como el cable de la agencia Efe reproducido por Clarín. Sabemos que el título de la novela es 1Q84, en homenaje a 1984 de Orwell, y que trata tanto del pasado como del futuro a través de la guerra del Pacífico entre Japón y los aliados. Otra vez Haruki Murakami va a contar una historia muy creíble del mundo real pero muy inverosímil (conocemos sus cráneos que guardan historias, sus gatos que hablan, sus ascensores que descubren pisos, sus fábricas de elefantes y sus corderos literarios). Ya se puede adivinar, al leer la novela traducida -que estará en quizás dos años-, que el escritor más apasionante de nuestra época (no he dicho que sea el mejor) nunca será reconocido como un autor de ficción aceptable por la crítica seria. Tal como Philip K. Dick o el propio Orwell.
[Publicado el 21/4/2009 a las 10:01]
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Estaba en Miami el miércoles pasado, es decir, antes de la cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, y ya se podía escuchar en las radios consejos sobre la manera de viajar a Cuba (el nivel altísimo de los precios, la existencia de dos monedas, el peso y el peso convertible, la seguridad en la calle, etc.). Es cierto, los cubanos de EE. UU. lo van a tener más fácil en el momento de viajar a Cuba. Pero este alivio no se puede confundir con un acercamiento rápido y hondo entre los dos países. Andrés Oppenheimer, el analista del Miami Herald, expresa sus dudas en la edición del domingo sobre la voluntad cubana de acercarse a su vecino del norte. Y parece que los propios cubanos comparten su actitud cautelosa.
Si miramos al sitio de Juventud Rebelde, el único diario cubano que sale el domingo en Cuba, vemos que el análisis del evento viene con una fotografía de Chávez regalándole al presidente Barack Obama una copia de Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano. El libro se publicó en 1971. Corresponde al análisis clásico, en su época, de que la culpa de todas las dificultades del continente la tienen los de afuera. La revolución cubana y Chávez, su suministrador de petróleo, parecen viejísimos frente a Obama, y estancados en el pasado cuando hay que responder a la pregunta ¿y ahora qué?
[Publicado el 20/4/2009 a las 10:57]
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Era una noticia esperada: Barack Obama suaviza al máximo los viajes y contactos, dentro de las familias cubanas, entre EE. UU. y la isla de Cuba. Lo importante tiene que ver no sólo con el número de viajes autorizados y la importancia de las remesas sino también con la definición de la familia. Una familia cubana no tiene límite y se trata, claramente, de una posibilidad amplia de contactos entre los dos pases. La apertura de la isla a las empresas americanas de comunicaciones es otra prueba de lo que se intenta: promover un cambio en Cuba a través de la sociedad civil cuya existencia es negada por el gobierno cubano (más allá de las organizaciones religiosas, todas las instituciones en Cuba son contraladas por el Estado).
El envío de remesas en una isla cuya vida diaria es regida por la escasez es una gran noticia. Pero no es una noticia suave para el poder de los hermanos Castro. Basta recordar que el presidente que más daño hizo a la revolución cubana fue Jimmy Carter. Es el autor moral de la gran crisis cubana, que provocó la salida de más de uno por ciento de la población hacia Florida, a bordo de pequeños barcos desde el puerto de Mariel, en 1980. Unos años antes, en 1977, este presidente americano había permitido a los cubanos viajar a Cuba para visitar a sus familiares. La mera visión de los dólares en los bolsillos de estos turistas y de las fotografías de sus casas y carros en Florida había provocado un malestar en una parte de la población de la isla y un amplio deseo de votar con los pies para renunciar al socialismo.
Fidel Castro, que conoce muy bien el caso, se dedicó ya a comentar la noticia de la apertura de Obama. Su opinión, claro, es más negativa que positiva: Del bloqueo, escribe hoy, que es la más cruel de las medidas, no se dijo una palabra. Así se le llama piadosamente a lo que constituye una medida genocida. El daño no se mide sólo por sus efectos económicos. Constantemente cuesta vidas humanas y ocasiona sufrimientos dolorosos a nuestros ciudadanos. Hay que recordar, como siempre, que no existe un bloqueo sino un embargo. EE.UU. es el primer suministrador de Cuba (cada año le vende, entre otras cosas, 500 millones de dólares de comida).
El intenso debate en EE. UU. sobre el levantamiento del embargo que cuenta The New York Times hace pensar que el negocio puede ampliarse. Pero también una repetición de lo de Mariel es una posibilidad, pues es peligroso abrir la caja de los deseos y de los sueños. No sé si es por casualidad, pero Yoani Sánchez, nuestra querida bloguera publica de manera simultánea fotografías sobre Mariel. Hace unos días se le negó el permiso de salida aunque tenía visados para visitar a países extranjeros. No hay que equivocarse: Obama abre la puerta, Cuba mantiene la suya cerrada.
[Publicado el 14/4/2009 a las 10:32]
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En la larga lista de los viajeros seducidos, transformados, enloquecidos y hasta convertidos por su descubrimiento de México (DH Lawrence, Sybille Bedford, Malcom Lowry, B Traven, etc.) André Pieyre de Mandiargues (1909-1991) ocupa una posición aparte. Por una razón obvia: era un hombre aparte. Estaba y no estaba. Aunque fue muy cercano a los surrealistas, nunca se vinculó al movimiento. Pasó lo mismo con el grupo de la NRF (Nouvelle Revue Franaise) de Gallimard que consiguió no más que un coqueteo suyo. Y a pesar de ganar el premio Goncourt (con La Marge en 1967) no pertenece a la lista de los autores comerciales. Era Mandiargues, autor de cosas preciosas, de novelitas preocupadas por el erotismo, de cuentos parecidos a poesía en prosa y al final de lo que podríamos llamar viñetas en prosa de gran calidad. Tiene una obra amplia que no siempre fue traducida al castellano (el libro más fácil de encontrar es su novela La motocicleta sobre el efecto combinado del deseo y del tiempo en un momento de esperanza).
La Maison de l' Amerique Latine aprovecha el centenario de Mandiargues para organizar una pequeña exposición de una calidad increíble dedicada a sus Páginas mexicanas. Documentos, libros, cartas: hay de todo pero sobre todo fotografías de la esposa del escritor, Bona. Mandiargues hizo con ella, en 1958, un viaje a México que tuvo varias consecuencias, pequeñas y como siempre con él, de gran calidad. Antes de todo fue un enamoramiento definitivo: varios textos, libros, cuentos son el testimonio de su pasión mexicana. Existe una serie de Belvdre: libros que recopilan las notas o creaciones del escritor sobre México. La otra consecuencia no fue menor: su encuentro con Octavio Paz. Mandiargues es la persona que abre la editorial Gallimard al futuro premio Nobel y le asegura su visibilidad en Europa. La exposición cuenta, muestra, lo que fue la amistad entre los dos hombres.
Al final, hay una especie de nostalgia en las fotografías de Bona Mandiargues (como la que viene con este post). Se ve a México antes de la tan violenta migración de la población del campo a las ciudades, se ve a Paz antes de su gloria universal, se ve a lo que eran los viajes antes del turismo de masa. Un libro de Gallimard, Pages mexicaines, ofrece el contenido de la exposición en una buena compaginación y ubica a Mandiargues de manera definitiva al lado de los escritores franceses amantes de América Latina: Supervielle, Drieu La Rochelle, Lévi-Strauss. Hay que quedarse mucho tiempo en México, escribe Mandiargues; entonces uno ya no es un viajero y el país se encierra sobre él con una potencia que no se puede describir.
[Publicado el 13/4/2009 a las 10:02]
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(La chica de la derecha lee un libro en el soporte de Plasti Logic)
[Publicado el 06/4/2009 a las 11:40]
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La tesis dominante es la siguiente: el mejor camino para desarrollar una cooperación entre las dos Américas es a través de una convergencia de intereses nacionales. De grandes decisiones, nada, mejor aprovechar las oportunidades.
Hay un acuerdo unánime sobre la necesidad de luchar frente a la pobreza, a la desigualdad y, quizás, para conseguir una cierta integración comercial. No es tan fácil conseguir harmonía en lo que tiene que ver con energía (hay un orgullo en el Sur vinculado a la voluntad de no entregar los recursos para que sean gestionados por compañías extranjeras). Y, claro, no se puede apartar el tema de la energía de la defensa del medio ambiente. Los capítulos sobre migraciones, narcotráfico, democracia, derechos humanos sí son sorpresas: se sabe lo que espera América Latina sin recibir nada.
En el fondo, el tema clave es Cómo. Hay que decir cuál es el método para romper la distancia entre los vecinos del Norte y del Sur. Claro que el tratamiento de México y Brasil son clave. Pero más allá de eso se recomienda la prudencia al presidente Obama: escuchar mucho más que hablar, nombrar a un enviado especial en línea directa con el despacho del presidente. En última instancia, podemos resumir todo en dos palabras: respeto y cercanía, como en un abrazo firme pero formal.
[Publicado el 02/4/2009 a las 19:10]
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Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).
Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)
Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".
02/7/2009 01:01
Parece que las erratas en los...
Publicado por: El otro
02/7/2009 00:26
Publicado por: Enea
01/7/2009 23:27
Pero nadie meciona La casa y el...
Publicado por: Alter/Idem
01/7/2009 19:12
Publicado por: David Lynch
19/6/2009 07:22
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14/6/2009 18:40
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12/6/2009 15:42
Publicado por: Ricardo Corredor
11/6/2009 23:21
Publicado por: Caborca
09/6/2009 12:17
Publicado por: L
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Publicado por: anomino
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