El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 7 de septiembre de 2008
Dos polémicas y el Monte St. Michel
Lo bueno de la vida literaria en Francia es la falta de demoras al momento de empezar una polémica. Tenemos dos casos excelentes que van a apasionar a su clase mediática y a sus intelectuales.
1. Houellebecq y su madre
El libro será publicado el 7 de mayo, pero en París ya se habla en todas partes de L'innocente (La inocente) de Lucie Ceccaldi. El nombre de su autora se parece mucho a la identidad de la madre, Jeanie Ceccaldi, en la novela de Michel Houllebecq, Les particules élémentaires (Las partículas elementales). No es casual. Se trata de la respuesta a Houellebecq por parte de su madre. El novelista, que no fue criado por ella, se dedicó a machacarla, llegando a decir que no estaba viva, además de pintarla como una figura negra en su libro. En la vida, parece gozar de buena salud y de un fuerte temperamento al decir, según un extracto de su obra: "con Michel, volveremos a hablar el día en que Michel, en un lugar público, reconozca ser un mentiroso...".
Houellebecq, que es un maestro insuperable en el arte de las relaciones públicas, se ha quedado mudo, por el momento. Pero, al apuntar a la figura más visible de las letras en Francia, el libro plantea otra vez el debate sobre la importancia de la obra de Houellebecq (es decir, su existencia real aparte de la acumulación de provocaciones del autor). Se sigue el testimonio de la madre en varios sitios como el de 20 minutes o de Libération, pero como suele ocurrir en muchos casos el mejor artículo se encuentra en el sitio de The Guardian. Lo interesante en la polémica es el vínculo fuerte de la madre de Houellebecq con Argelia y el mundo árabe, sabiendo que el escritor insultó a la fe islámica. (Para entender el alcance de la polémica se puede releer una entrevista con el autor en la biografía no oficial de Houellebecq, Denis Demonpion ).
Último detalle: Michel Houellebecq se llama Michel Thomas. Se lo puso su nombre para recordar al Monte Saint Michel con su famosa abadía benedictina.
2. La importación de Aristóteles
La segunda polémica ya está en camino por la publicación del libro Aristote au Mont Saint-Michel. Les racines grecques de l'Europe chrétienne de Sylvain Gouguenheim, en la casa éditorial Le Seuil. Pierre Assouline, en su blog ‘La République des lettres' tocó el tema el domingo pasado y ya tenía 400 comentarios el martes al mediodía. ¿De qué se trata? De una furiosa polémica entre especialistas de la historia medieval para saber cómo los textos de Aristóteles llegaron al mundo cristiano. Gouguenheim, profesor de la Escuela normal de Lyon (la escuela que forma a los profesores), reconoce un papel fundamental en las traducciones del griego al latín hecho por los monjes benedictinos del Monte Saint Michel. Lo que hace decir que menosprecia el papel de los arabo-musulmanes y de un centro intelectual como Córdoba en la difusión del pensamiento griego clásico. Y claro, al final, Assouline acusa a Gouguenheim de desconocer los matices entre islamistas y musulmanes. El diario Le Monde parecía inclinarse a favor de la tesis de Gounghenheim antes de publicar una tribuna que denuncia su tesis. Viva la polémica.
[Publicado el 29/4/2008 a las 19:15]
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Cada sábado, hay dos lecturas importadas desde Londres que son imprescindibles para mí: el suplemento Review de The Guardian que es de hecho un suplemento dedicado a la literatura; y el Financial Times, que tiene una reseñas excelentes como la que aparece en la última, The Spin in the tale. Es imposible traducir este título, pues sí sabemos que tale quiere decir cuento, pero a lo que se llama spin en la política inglesa no es "torbellino" o "trompo" sino "trampa", una manera de engañar a la opinión pública, de cometer un abuso de comunicación sin salir del juego clásico de la política. El artículo es apasionante: al explicar cómo el gobierno de Margaret Thatcher provocó la aparición de una serie de novelas que pretendían describir la sociedad inglesa bajo el mando de la dama de hierro su autor, Adrian Turpin, no reconoce el mismo mérito a Tony Blair.
Se define muy bien, en este artículo, el trabajo de los novelistas que se meten en este camino: "su trabajo no consiste en decirnos algo sobre la gente en el poder, más bien de mostrarnos cómo ideas políticas, aunque parecen abstractas e impersonales, entran en el tejido de la vida diaria, infiltrándose en los hogares, lugares de trabajo y hasta en nuestras relaciones personales." Es lo que hacía Balzac en Francia y su obra sigue siendo lo mejor que se puede leer para entender a un amplio período del siglo XIX. El primer ministro Tony Blair, al abusar del spin, es decir, de una comunicación tan hábil que se sabía de la existencia del cambio sin ser capaz de entenderlo por completo, quitó mucho terreno a los novelistas.
No voy a citar el detalle del análisis de novelas inglesas que me quedan por leer (South of the River de Blake Morrison parece muy prometedora con su presencia obsesiva de los zorros, pues Blair prohíbe cazar con una jauría de perros a los zorros que entran en las ciudades) pero creo que Turpin pide algo obvio: sólo se entiende una vida política si se tiene su traducción literaria. Es una reflexión ineludible al cerrar la ambiciosa novela de Edmundo Paz Soldán, Palacio Quemado (Alfaguara). ¿De qué se trata? De Bolivia. De una Bolivia de verdad, es decir, la Bolivia de las "dos Bolivias", de los cuatro idiomas (español, quechua, aymara y guaraní), con su "guerra de la razas"; un país donde "los hombres de poncho no llegan al palacio".
El Palacio Quemado es el palacio presidencial en La Paz. El narrador se presenta como una persona apartada del poder (no lleva un cargo concreto) pero vive dentro del palacio y del posible spin: tiene como tarea escribir los discursos del presidente. Aparte de unas evocaciones del pasado (con una buena evocación de Barrientos), existen tres figuras clave para personalizar a la política: Fernando Canedo de la Tapia, presidente, blanco, es un veterano del poder (ya fue presidente en el pasado) y ahora un claro caso de "quiero pero no puedo"; Mendoza, el vice-presidente, es un hombre culto pero que lleva la cultura occidental en su cabeza; el Coyote es un ministro duro, desleal, quitando terreno a los blandos que no usan la fuerza del estado. Por fin hay el líder de la oposición, Remigio Jiménez, que se apoya en la influencia de los cocaleros.
Lo bueno que tiene la novela es su voluntad de no retratar de manera directa a actores reales de la vida política. Lo bueno y lo malo, quizás, es de no apartarse del retrato de la política como laberinto de retórica, envidia, retórica e impotencia. "La oposición a la ofensiva, el gobierno paralizado, ambos incapaces de ofrecer respuestas o alternativas concretas que fueran más allá del rechazo a ultranza o la defensa tímida del modelo neoliberal" es una descripción fiel de la política en muchos países de América Latina y la novela se parece mucho a esto. Tal como lo leí en el blog de Garzón Vallejo hay algo extraño en este libro: se lee de un tirón hasta el final, no se puede eludir una página y tampoco convence, deja la sensación de que no se logró todo. Una hipótesis: es un síntoma de un éxito pues la política es así, es el cuento de nunca terminar aunque seguimos escuchándolo.
[Publicado el 28/4/2008 a las 12:40]
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Ilustración de Fernando Vicente.
El 23 de abril es una fecha cómoda. Al corresponder a la muerte (en 1616) de los dos autores más grandes de la literatura inglesa y española (Shakespeare y Cervantes) no compite al ser el día del libro. Se extiende la costumbre de una fiesta del papel en estos días, menos en Francia (pues la muerte de Proust corresponde a un 18 de noviembre). Escribo fiesta del papel sabiendo muy bien que otro mundo se acerca como se nota en el blog del proyecto Booksearch de Google.
Google participa en la fiesta del libro pero para proponer un mapa interactivo donde vamos a descubrir vídeos, contenidos interactivos y libros personalizables. Libros sí, pero de otro mundo. El mundo que se adivine en esta página de la enciclopedia británica. Vale la pena leerlo en detalle: se trata nada menos que de ofrecer por un año el acceso gratuito a una cierta categoría de usuario: los editores en línea. Pero somos todos autores en línea. Ni una palabra sobre Wikipedia, pero de esto se trata. Y no faltan las comparaciones entre un mundo y otro mundo. Un mundo con papel y un mundo sin papel. Un mundo con participación y un mundo sin participación.
¿De vivir hoy Shakespeare y Cervantes tendrían su blog? No lo sé, pero vivirían en el mundo digital.
[Publicado el 25/4/2008 a las 12:05]
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Para los novelistas franceses hay un territorio imposible de alcanzar: Bélgica. Sobre todo la parte de habla francesa. No recuerdo una obra mayor que se ubique en Bélgica, excepto unas novelas de Georges Simenon. Era el único autor francés que sabía escribir sobre Bélgica; Simenon era belga.
En Bélgica hay algo imposible de entender y, por supuesto, de captar por un novelista francés: la manera en que funcionan las emociones, la conexión entre las emociones y el poder, y por fin los puntos de entrada a lo que pasa en una sociedad, sus síntomas de vida. Por estas razones quedo desconcertado y también deslumbrado por el último libro de Juan Gabriel Vásquez: Los amantes de todos los santos (Alfaguara). Mi reacción va del malestar, pues son cuentos cuyo argumento lo ponen a uno muy incómodo, a la admiración por su manera de ubicarse en un territorio que se visita les yeux pleins de brouillard como él dice (los ojos llenos de niebla).
Qué camino. Con Los informantes, Juan Gabriel Vásquez parecía prometido a un destino de novelista colombiano de Colombia. Su Historia secreta de Costaguana, a pesar de tener lugar en Panamá, lo llevó a tener la visión eficiente sobre los seres humanos de un autor anglosajón, claramente Joseph Conrad. Y ahora, cita a versos de Longfellow antes de escribir cuentos negros ubicados en una parte triste de Europa. Son historias (una muestra aquí) con maridos violentos, niños muertos, desamor, asesinato (con veneno) y recorridos malos de noche en carreteras perdidas. Es un mundo donde podría trabajar el detective Maigret. Es el olor, el calor y la ausencia de color (prefiriendo a matices de gris) de la prosa de Simenon. Lieja, Bruselas, Aywaille, Hamoir, Marche, las Ardenas: es una geografía sorprendente para una novelista colombiano (no nació en tierras calientes, verdad, pero Bélgica no es tierra de cachacos). Unos de los cuentos llegan hasta París o l'Isle-Adam, en Francia. Conozco a l'Isle-Adam y, aunque Juan Gabriel Vásquez no dice nada de la ciudad, era muy fácil reconocer la humedad triste de sus grandes árboles, aquella sensación de estar en ningún lado, no es un suburbio de París y tampoco una ciudad de la provincia. Este autor tiene madera, como se dice en España.
[Publicado el 22/4/2008 a las 10:46]
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Aimé Césaire, el poeta martiniqueño va a tener "funerales nacionales" en su ciudad de Fort de France. Su muerte, a los 94 años, era esperada desde hace varios días y provocó ayer, jueves, en Francia un caudal de declaraciones con poco llanto. Más bien eran declaraciones para dar un pésame ineludible. Césaire era un poeta pero más bien un gran político, alcalde de su ciudad durante 56 años. Su mera presencia bastaba para recordar los crímenes de la colonización francesa.
Con su cara dura y seria Césaire era el inventor de una palabra negritude, que no sé cómo traducir al castellano, pues "negritud" me parece que se queda corta. En inglés, sería niggerhood, una mezcla del sustantivo de mayor desprecio para nombrar a un hombre negro y de una terminación noble. El resultado era una palabra para decir soy negro y con tremendo orgullo. La palabra fue inventada en el año 1947; aparece en un texto ahora recopilado por todos. Cesaira contaba el retorno a su isla después de una larga estancia en París. El texto, y sobre todo la palabra, hizo de Césaire un líder de la emancipación dentro de lo que eran las colonias francesas. Conseguir funerales nacionales (con presencia del presidente y representación de las grandes instituciones de la república) es un tremendo reconocimiento pero, de verdad, me parece que es una manera de saludar a un luchador de la dignidad humana más que a un poeta.
Lo que escribo no es políticamente correcto pero es verdad: el gran poeta francés del Caribe es un blanco, Saint-John Perse (Alexis Saint-Léger Léger), nacido en Guadalupe y que consiguió el Premio Nobel en 1960. Desde el punto de vista de la literatura, las islas francesas produjeron grandes talentos, como Patrick Chamoiseau, con una última novela respetable Texaco, pero la parte francesa no se puede comparar con los talentos nacidos en los West Indies: V.S. Naipaul, Derek Walcott, dos premios nobeles, y figuras como Jean Rhys o Wilson Harris. Aimé Césaire era un poeta de combate. Gran poeta, por supuesto, pero sus versos apuntaban a un blanco (en ambos sentidos de la palabra) político.
[Publicado el 18/4/2008 a las 11:15]
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Sarkozy y madame de La Fayette
Tengo que ser "transparente": trabajo para el sitio de internet del diario Le Monde que hospeda el blog de Pierre Assouline, La République des lettres. En otros términos: voy a hablar de un producto de mi casa al escribir sobre su último y excelente post dedicado a la relación entre el presidente Sarkozy y La princesse de Clèves. La princesa de Clèves es la heroína de la novela epónima de Marie-Madeleine, Pioche de La Vergne, condesa de La Fayette (1634-1693). Por tercera vez, Sarkozy citó a los estudios literarios de La princesse de Clèves como el ejemplo del tiempo mal gastado y del dinero perdido. No dice nada en contra de la novela, pero tampoco habla a favor del estudio de esta cortita obra considerada como el punto de salida de la literatura francesa hacia la novela.
No hay mucho qué decir sobre su autora. Hizo todo lo posible para esconder su posición, hasta escribir una carta negando ser la creadora de un texto que por primera vez no se limitaba a contar una historia sino a describir un proceso psicológico: la evolución de los sentimientos y la presión creciente sobre unas personas que corresponde al enamoramiento (en esta caso monsieur de Nemours y madame de La Fayette). Apodada le brouillard (la niebla), la novelista era una persona imposible de alcanzar, una sombra silenciosa. Lo que se sabe de ella viene de las cartas de madame de Sévigné, su amiga, y podemos resumir su vida en una interminable pasión de amor correspondido con Le Rochefoucauld, autor de Las máximas.
Lo que me sorprende en la reacción hacia los ataques de Sarkozy es la sorpresa. Como renovador de las ideas de la derecha, como hombre que declaró una actitud nueva hacia la homosexualidad, la escuela pública, el Estado; hacia los perjuicios de la derecha, es decir, como hombre de derecha que se dice hombre de derecha, Sarkozy hace lo lógico al apartarse de La princesse de Clèves. Durante siglos, la novela no tuvo un estatuto de obra maestra. Boileau describía madame de la Fayette como "la mujer de Francia que más inteligencia tiene y que mejor escribe" pero tampoco le reconoce un talento mayor. Releyendo al crítico Sainte-Beuve, recopilador de las famas literarias de Francia, veo esta frase no muy amable "a veces se disipaba la niebla y se veía unos horizontes encantadores". Una manera suave de decir que no se trata de una figura importante de la literatura.
En su Historia de la literatura francesa de los últimos años del siglo XIX, Gustave Lanson (la bestia negra de Roland Barthes) dedica menos de dos páginas, sobre más de 1100, a lo que es una "obra maestra", según él, pero dentro de lo que llama el "estilo mundano". Puedo seguir así con muchos ejemplos: sólo hay nueve páginas dedicadas a La princesse de Clèves en los cinco tomos de la Historia de la literatura francesa en el siglo XVII de Antoine Adam. En realidad, La princesse de Clèves es un invento de los escritores de derecha francesa de la segunda mitad del siglo XX. Todo empieza con Une histoire de la littérature française de Kleber Haedens. Un estudio cerrado en 1943 que ve en la novela el invento de la novela psicológica.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la novela es la cumbre de la literatura francesa para los escritores de derecha. Al describir en su famoso artículo de "Les temps modernes" la llegada de los "Húsares" (Antoine Blondin, Roger Nimier, Jacques Laurent, Michel Déon) Bernard Franck nota el papel central de La princesse de Clèves: "Casi nos tiraban en la cara aquella princesse de Clèves como si el mero anuncio de este título nos obligaba a escondernos por debajo de la tierra. Esta novela, en su boca, era un grito de guerra..."
Es lo que quería demostrar: otra vez, Sarkozy rompe con las ideas clásicas de la derecha.
[Publicado el 17/4/2008 a las 11:04]
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No soy un hombre bueno. Tampoco soy un hombre malo, pero perteneciendo a la cultura judeo-cristiana tengo desde siempre tremendos recursos para alimentar a mi culpabilidad: los sietes pecados capitales.
Aquí va la lista, tan utilizada en la literatura y en el cine (Seven, que maravilla y que no rompe con el lenguaje escrito):
1. Lujuria.
2. Gula.
3. Avaricia.
4. Pereza.
5. Ira.
6. Envidia.
7. Soberbia.
Es la lista del papa Gregorio I, la misma lista que utiliza Dante en la Divina comedia, la de los pecados que vemos en la imagen del Museo del Prado. Hoy sería mejor escribir glotonería en lugar de gula y enojo en lugar de ira, pero da igual: lo bueno de la lista es lo malo que va recopilando. Y como nunca se detiene el progreso la lista se alarga. El obispo Gianfranco Girotti, encargado de las confesiones y de la indulgencia en el Vaticano (¡que oficio!), propuso el 9 de marzo una nueva lista para agrandar el bulto del pobre ser humano.
1. Abuso de drogas.
2. Experimentos de una moral dudosa.
3. Daños al medio ambiente.
4. Estímulo de la pobreza.
5. Promoción de la desigualdad e injusticia.
6. Manipulaciones genéticas.
7. Acumulación excesiva de riqueza.
Me parecía tan estimulante tener más pecados a mi disposición que apunté en mi agenda la necesidad de buscar una lista propiamente mía. Todavía no lo he hecho pero acabo de descubrir la lista de PJ O'Rourke en el Weekly Standard y me confirma la validez de mi proyecto. Pecar es tan sencillo si leemos a uno de los autores más cómicos de EE. UU.
1. Celebridad (ser famoso es malo...)
2. Comunicación (quítate esas cosas de las orejas)
3. Juventud (y no es algo duradero, además)
4. Autenticidad (es no ser capaz de esconder sus pecados)
5. Preocupación (nadie te pide preocuparte por la guerra en Irak)
6. Opinión (tener un blog es un pecado, claro)
7. Pasar tiempo con la familia (y pensando que se pueden hacer tantas otras cosas...)
[Publicado el 15/4/2008 a las 10:38]
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A mediados de abril, Francia ya está en mayo. Me explico: mayo de 1968. El aniversario cuarenta de lo que se llama en Francia Les évènements (los acontecimientos), una mezcla de huelgas, motines estudiantiles y debates a lo largo de ocupaciones de fábricas y universidades, alimenta como nunca las mesas de las librerías. Memorias de los protagonistas, compilaciones de carteles o de fotografías, ensayos políticos, etc.: es un caudal de libros. La revista Le Nouvel Observateur ofrece un sitio en internet de noticias, tal como habría sido de existir la red hace cuarenta años. Le Figaro analiza a fondo varias novelas dedicadas al tema. Hasta el Institut National de l'Audiovisuel (INA) propone una serie de vídeos para seguir día a día lo que fue un momento todavía indefinido.
¿Qué pasó? es la pregunta obvia, pues nadie se pone de acuerdo sobre la naturaleza de estos acontecimientos que terminaron con una tremenda mayoría de diputados de derecha en la Asamblea Nacional. Basta leer los títulos de los ensayos para entender el abanico del desconcierto. Mai 68 a-t-il eu lieu? (¿Tuvo lugar mayo 68?), pregunta Christine Faure en un ensayo sobre la "rebelión del ciudadano desaparecido". En MAI 68, Michel Cespèdes afirma que "la filosofía está en la calle". Faut-il liquider Mai 68? (¿habrá que suprimir a mayo 68?), es el tema de la reflexión de Henry Weber, izquierdista que pasó al partido socialista. Daniel Cohn Bendit, diputado europeo y protagonista mayor de estos acontecimientos intenta decir que sí en Forget 68 utilizando el inglés para adelantar el olvido.
Pero no hay olvido, al contrario, y esta abundancia, este entusiasmo por mirar hacia atrás es un tema que merece un análisis. Tengo cuatro explicaciones:
1. Los protagonistas del 68 tienen todavía el poder mediático y creen que su juventud debe interesar a todos.
2. La hostilidad continua de muchos medios al presidente Sarkozy se detiene en un episodio presentado de manera negativa por él durante su campaña electoral. (El filosofo André Gluksmann publica con su hijo Raphael un libro titulado Mai 68 expliqué à Nicolas Sarkozy/Mayo 68 -explicado a Nicolas Sarkozy).
3. No pasó nada en mayo de 1968, al final, más allá de la elección de una cámara de diputados de derecha, hubo una mera aceleración de lo ineludible: preocupación por la igualdad entre los sexos, medidas a favor del medio ambiente, actitud mala, liberal en el manejo de los medios de comunicación del estado. La ausencia de un resultado impide cerrar el caso. Clásico caso de mucho ruido y pocas nueces.
4. Francia no es lo que parece. En este país, al que le gusta tanto hablar de reformas y del futuro, se invierte la energía en entender el pasado.
PS: en lugar de mirar hacia atrás invito a todos a mirar hacia el futuro. Saldrá en unos meses un libro de tipografía que me encanta. Autora: la grafista Marion Bataille. El libro, dedicado al alfabeto, tiene tan pocas páginas que podemos ver a todas en la cinta de promoción.
[Publicado el 14/4/2008 a las 11:45]
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Vieja pregunta: ¿Se puede valorar la obra de un autor y despreciar al mismo autor como persona? El tema está en toda la prensa inglesa con la publicación de la biografía autorizada del Premio Nobel de Literatura (recibe su premio en la fotografía), V. S. Naipaul: "The world is what it is" (El mundo es lo que es) de Patrick French. El diario The Guardian se indignó al descubrir el tratamiento recibido por la esposa de Sir Vidia. Tuvo que aceptar durante 20 años una relación extra-matrimonial del escritor con una mujer argentina. Naipaul, una semana después de la muerte de su esposa, ya tenía otra persona para reemplazarla. Aún más impresionante, Naipaul no intentó leer el diario íntimo de su ex-esposa antes de venderlo a los archivos de una universidad americana.
Hay una lista de condenas o elogios de su comportamiento tan larga (The Hindu, Literary Review, New Stateman, The Economist, etc.) que esta biografía es de los libros que nunca vamos a leer por enterarnos de su contenido a lo largo de las reseñas en la prensa. No falta una puñalada del novelista Paul Theroux, ex amigo del Premio Nobel de Literatura y autor hace diez años de un libro en contra de Naipaul. The Guardian llegó a tocar dos veces el tema utilizando el testimonio de una persona que compartió una mera cena en su vida con el autor.
Claro que voy a leer el libro de French, pues Naipaul me apasiona, pero ya sé cuál es mi bando: estoy al lado de los libros geniales de un escritor auténticamente libre. No me interesa escoger a los libros según los méritos morales de su autor como esposo. Otro caso es cuando el autor actúa e interviene como pensador, dando lecciones a todos sobre lo que hay que opinar y cómo comportarse. Como en el caso de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir destrozados según la misma prensa inglesa en otra biografía publicada en Inglaterra: Glued together by their lies (Inseparables por sus mentiras) de Carole Seymour-Jones. Es una revisión de lo ya conocido: el comportamiento muy blando de la pareja cuando había que oponerse a los alemanes nazis en Francia y su manera de compartir favores sexuales de jovencitas mandándoselas de una cama a la otra. Indignación de la Literary Review, perdón rápido del diario Times. Sartre y Beauvoir ya son un caso cerrado.
Molestaron tanto a los que no compartían sus opiniones que me siento atraído hasta la perspectiva de la Literary Review. Basta de estos intelectuales que buscan regir comportamientos y opiniones sin llevar una vida que obedece a sus propias advertencias. De todas maneras, lo que nos gusta en un escritor es su capacidad de mirar a los otros no su calidad de buena persona. Lo pensaba el otro día revisando el blog de Edmundo Paz Soldán, el novelista boliviano.
Cuenta su viaje a Praga y entrega un excelente post sobre Kafka, lo que queda del escritor en la ciudad. Me parece interesante pero no me gustó tanto como lo que dice el autor sobre el negocio del sexo. Aquí esta la vida: vale mucho más que la literatura, tal como la obra supera a su autor.
[Publicado el 10/4/2008 a las 18:30]
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Fotograma de "Bienvenue chez les ch'tis"
¿Cuál es la película que más éxito ha tenido en Francia? Desde el domingo pasado, es Bienvenue chez les ch'tis con 17.405.834 espectadores. Cinco semanas después de su estreno, esta película superó los 17.270.676 espectadores de la película de Gérard Oury, La Grande Vadrouille, una evocación de la ocupación de Francia por los nazis con el cómico Louis de Funés.
Todo es improbable y hasta inverosímil en el éxito de Bienvenue chez les ch'tis. Su actor principal y guionista es Daniel Boon (a la derecha en la fotografía), un artista que se dedica sobre todo al one man show, apoyándose en un físico muy común y un hablar trastornado por unas palabras y un acento del norte de Francia. Son los dos ingredientes de su película construida en base a un choque elemental: traer un hombre del sur, que vive al lado del mar mediterráneo, en un pueblo del norte de Francia, cerca de la frontera con Bélgica.
La parte norte de Francia tiene mala fama: se le supone un tiempo terrible (frío y lluvia), unos habitantes parecidos a trogloditas y una falta de matices en cada evento de la vida diaria. Es una tierra de comida rica y de cerveza en el imaginario popular. Dany Boon, que es del norte, se dedicó a destapar todas las idiosincrasias del norte para explicar que ocultan una ternura muy real pero ubicada detrás de la timidez de los pobres (además es una parte de Francia arruinada por la pérdida de sus tres grandes actividades, minas de carbón, acero y textil. Basta ver la promoción de la película o unos extractos para entender que no se trata de una obra que va a modificar la historia de la filosofía en Occidente. Más bien es algo sencillo, limpio, cariñoso y respetuoso hacia la gente del norte.
El hombre que viene del sur es el nuevo director de una oficina de correos y sus empleados lo tratan muy bien pero con un pundonor potente en relación con su tierra. Son del norte y están orgullosos de su tierra. "Ch'tis" es un diminutivo de Chtimis, la palabra utilizada para nombrar a los habitantes de aquella parte de Francia y a su manera muy especial de hablar. Desde que salió la película, todo es ch'ti en Francia. El sitio internet de la película es ChtiNN, una parodia de CNN, tal como la canción de la película es de Ch'teve Wonder... No faltan los análisis para explicar el éxito (los franceses se buscan a sí mismos, orgullo gallego en el momento de la derrota económica frente a Asia, voluntad de encerrarse en sí mismo frente a la globalización). Quizás no hay que pensar tanto: es una cosita cómica y de una gran modestia. Un detalle: esta parte de Francia perteneció a España durante muchos años (desde Carlos Quinto hasta el principio del siglo XVIII). Algo queda.
[Publicado el 08/4/2008 a las 14:00]
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Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).
Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)
Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".
06/9/2008 21:48
Tiene cara de pocos amigos cette...
Publicado por: maite
06/9/2008 06:34
Publicado por: sdvb
06/9/2008 06:32
Publicado por: sdvb
05/9/2008 16:22
creo que es un viejo filosofo de...
Publicado por: manuel barreto m
04/9/2008 23:40
HACER REFERENCIA A ESE PREMIO,...
Publicado por: MANUEL BARRETO M.
04/9/2008 12:05
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04/9/2008 06:30
Publicado por: Alejandro
04/9/2008 06:07
Parto de admitir mi asombro ante...
Publicado por: alejandro
04/9/2008 03:00
Publicado por: Sofía
03/9/2008 22:37
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