El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 5 de julio de 2008
III. Todos los poderes en un puño

Gracias a los favores de Arnoldo Alemán, cuyos diputados hacen mayoría con los de Ortega en la Asamblea Nacional, este último controla con puño de hierro la propia Asamblea, la Corte Suprema de Justicia y todo el sistema judicial, la Contraloría de Cuentas, y el Consejo Supremo Electoral; y su pretensión es ejercer también el mismo control sobre el Ejército y la Policía Nacional, institución esta última sobre la que ya dio una demostración al destituir a todo el alto mando policial en busca de aislar a su jefa, la comisionada Aminta Granera, que goza de la cota más alta de popularidad en el país.
Ortega prefiere, además, gobernar fuera del marco de las instituciones cuando éstas le estorban. Los créditos de la cuenta petrolera venezolana no entran a formar parte de los recursos del estado en el prepuesto nacional, y se manejan de manera privada.
Es una gran caja chica de varios centenares de millones de dólares, de los que nadie rinde cuentas, y que se usan de manera indiscriminada para pagar sus constantes viajes al exterior acompañado de numeroso séquito, acarrear manifestantes a sus actos públicos y enflorar las tarimas donde comparece; y así mismo para financiar programas asistenciales que van desde entrega de cerdos y vacas paridas a familias campesinas, a la construcción de viviendas populares. Gracias a investigaciones de los medios de comunicación, se ha podido determinar que los contratistas de estas viviendas son ministros del gobierno y allegados a Ortega. Cada vez más, las formas de corrupción se asemejan a las que el país ya conoció en tiempos de la dictadura de Somoza.
[Publicado el 18/6/2008 a las 07:00]
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¿Hay de verdad parecidos entre Anastasio Somoza, que huyó del país el 17 de julio de 1979, cuando las fuerzas guerrilleras cercaban ya Managua, y Daniel Ortega, que gobierna ahora al lado de su esposa Rosario Murillo, generalmente en secreto, pues nadie sabe nunca de su paradero dentro o fuera de Nicaragua, y otras veces desde tarimas profusamente enfloradas frente a una audiencia cautiva que debe escuchar por horas los discursos de ambos? Los hechos hablan.
La huelga de hambre de Dora María Téllez ha tenido como primera motivación el hecho de que a su partido, el Movimiento Renovador Sandinista, fundado en 1996 por disidentes del viejo Frente Sandinista, ha sido despojado de su existencia legal por una resolución del Consejo Supremo Electoral, fiel a Ortega, que también ha aplicado la misma sanción al Partido Conservador.
De esta manera, las elecciones municipales de noviembre de este año tendrán solamente dos contendientes visibles: el Frente Sandinista, del propio Ortega, y el Partido Liberal de su íntimo aliado y rehén Arnoldo Alemán, condenado por los tribunales a veinte años de prisión por diversos delitos cometidos cuando fue presidente, entre ellos el lavado de dinero, y el único reo del continente americano que tiene todo un país por cárcel, y que dirige además un partido político.
[Publicado el 17/6/2008 a las 07:00]
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Una heroína de las luchas populares que llevaron al derrocamiento de la dictadura de la familia Somoza se halla en huelga de hambre desde hace días en Managua, instalada bajo una champa de plástico en un predio vacío de la rotonda "Rubén Darío", el lugar más traficado de la ciudad.
La comandante Dora María Téllez, celebre por su participación como la número dos en el comando encabezado por Edén Pastora, que tomó el Palacio Nacional en agosto de 1978, y célebre por haber conducido a las fuerzas insurgentes que liberaron la ciudad de León en 1979, ayuna ahora por lo mismo que entonces luchó con las armas: la democracia, las libertades públicas, el estado de derecho. Han pasado 30 años desde aquella gesta, y su figura menuda y ágil ha cambiado poco, salvo por algunas canas en su pelo.
Sólo que el adversario contra quien su protesta va dirigida no es ya más Anastasio Somoza, enterrado hace años en un cementerio de Miami, sino Daniel Ortega, antiguo camarada suyo, presidente del gobierno de la revolución hasta 1990, y que ganó un segundo mandato en 2006. Un cartel instalado en la rotonda muestra una composición fotográfica en la que Somoza y Ortega juntan las manos en alto, ambos sonrientes: "Ortega y Somoza son la misma cosa", reza el lema del cartel.
[Publicado el 16/6/2008 a las 12:00]
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Portada del primer número de Action Comics.
Pertenezco a la cultura de las historietas, que fueron el alimento de mi imaginación en la infancia, y regresando de Madrid a Managua he encontrado en una revista del avión la noticia de que Supermán, uno de mis héroes de entonces, cumple 80 años de haber aparecido por primera vez en meteórico vuelo por los cielos para defender a los débiles y castigar a los malvados. Sus creadores, Jerry Siegel y Joe Shuster, dieron cuenta por primera vez de sus aventuras en el primer número de la revista Action Comics, que valía 10 centavos de dólar el ejemplar, y que se publicó en junio de 1938, cuando aún Estados Unidos sufría los efectos de la gran depresión.
En la portada de ese primer número, Supermán levanta en peso un automóvil Buick de color verde, de aquellos que parecían escarabajos, el mismo modelo que tenía el médico de mi pueblo, y los bandidos que viajaban en él huyen despavoridos. Traje de malla azul, la capa roja revoloteando al aire a sus espaldas. Ahora averiguo que ese traje fue inspirado por los que usaban los artistas de circo, trapecistas, malabaristas, el hombre bala que salía volando por la boca del cañón, y que usaba capa, como los magos.
Supermán podía entonces zarandear a los malvados, noquearlos a puño limpio, enviarlos en descalabro de huesos al hospital, incluso matarlos. Después, el editor de la revista prohibió semejantes desmanes, e impuso un código de honor a los superhéroes, empezando porque no podían quitar la vida a nadie.
Fue esta versión edulcorada la que yo conocí, un Supermán incapaz de matar una mosca, que debía entregar cumplidamente a los malhechores en manos de la policía.
[Publicado el 13/6/2008 a las 07:00]
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Miles de gitanos protestan en Roma contra la xenofobia.
Hablando siempre de xenofobia, consuela que no sólo el niño de la escuela salesiana del barrio napolitano de Monticelli advierta, en su inocencia, que la persecución y violencia contra los gitanos es injusta. En Suiza, donde se vota por todo, desde el sitio para ubicar los vertedores de basura, al color de los autobuses escolares, los ciudadanos acaban de dar una lección de cordura al rechazar en un plebiscito una ley que pretendía dejar en manos de los vecinos de un barrio, un poblado o un distrito, la decisión de conceder la nacionalidad a los extranjeros que no pertenecieran a ningún país de la Comunidad Europea.
El partido xenófobo de ultraderecha UDC-SVP, tan fuerte como para haber ganado las elecciones legislativas del 2006, fue el que introdujo la propuesta de ley, que al ser votada obtuvo un contundente rechazo del 64%. No todo está perdido, ya ven, y la trampa falló.
Imaginen a un extranjero procedente de Senegal, o de Rumania, o de Bangla Desh, o de Ecuador, o de Marruecos, teniendo que hacer campaña de casa en casa para obtener su nacionalidad, obligado a enseñar sus peligrosas credenciales: el color de su piel, su extraña vestimenta, su mala pronunciación, él mismo una invitación al rechazo. Una fementida pretensión de utilizar la democracia directa para obligar a la discriminación por razones étnicas, en un país de todos modos multicolor, empezando por Ginebra, la más internacional acaso de las ciudades europeas.
[Publicado el 12/6/2008 a las 07:00]
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IV. Nos hemos equivocado, ayudémosles

Campamento gitano autorizado en Roma.
El segundo al mando en el Ministerio del Interior del gobierno de Berlusconi, Alfredo Mantovano, a la vez dirigente del partido de la llamada derecha postfacista, Alianza Nacional, ha sido muy explícito al explicar la operación contra los gitanos como un asunto étnico. "Los romaníes son una etnia conectada con cierto tipo de delitos. Robos, asaltos, e incluso, como en el caso de Ponticelli, rapto de personas".
Pero las acciones de estado que alientan la xenofobia, o se aprovechan de ella, no se detienen con los gitanos. Las medidas contra los extranjeros están siendo endurecidas, al punto de considerar a los inmigrantes ilegales como verdaderos delincuentes.
Y como en la noche de los cristales rotos en Alemania, cuando hordas de camisas pardas salieron a destruir los negocios de los judíos, en Italia hay ahora bandas armadas de palos que hacen lo mismo con los negocios de extranjeros que provienen de Asia, o de África, y aún de Europa del Este. Así ha ocurrido en el barrio Pigneto de Roma, ciudad donde también han bajado a la fuerza de los autobuses a mujeres rumanas, acusándolas de ser gitanas, y han agredido también a albaneses, todo ellos gente de bien, y con sus papeles en regla.
Pero al menos hay uno de los niños del colegio de Ponticelli que cuando recuerda lo que vio, dibuja a los gitanos huyendo entre las llamas, y escribe: "nos hemos equivocado, ayudémosles".
[Publicado el 11/6/2008 a las 07:00]
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III. Judíos malvados, gitanos ladrones

Una familia gitana.
Recuerdo haber visto alguna vez, en una antología de los textos escolares de la época de Franco en España, una pieza de lectura para niños de la escuela primaria, ilustrada con dibujos, dedicada a explicar la maldad congénita de los judíos. Un judío de rostro torvo, sonrisa pérfida y nariz ganchuda, la encarnación misma del mal, martiriza en la parrilla ardiente a un niño que se niega renegar de su fe en Cristo, y así es llevado a la muerte a consecuencia de las torturas a que su verdugo lo somete, sin sacarle la más mínima queja. De esta manera expedita, el niño obtendrá la palma del martirio.
Los judíos malvados, enemigos de la fe, y causantes todos, como raza, de la muerte de Cristo. Los gitanos, ladrones y secuestradores de niños, culpables también como raza. La culpa de los judíos y de los gitanos, nunca será lavada, se transmitirá de generación en generación. Por eso se necesitarán siempre leyes de emergencia contra ellos.
En la Alemania nazi, después de los censos exhaustivos para saber dónde vivían los judíos, vinieron las estrellas de David en las vitrinas de sus comercios, y en las solapas de sus chaquetas y abrigos, y después vinieron los campos de concentración, a los que también fueron a dar los gitanos y demás razas rebajadas, lo mismo que los homosexuales. El rasero se va haciendo siempre más grande, y se pasa llevando luego a los cojos, a los contrahechos, y a los débiles mentales.
[Publicado el 10/6/2008 a las 07:00]
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II. El viejo rabo entre los pliegues de la toga

Un grupo de gitanos en un campamento de la zona de Casilino, cerca de Roma.
La "emergencia gitana" del gobierno de Berlusconi, trae consigo una legislación por la que se concede poderes especiales a la policía y a los jueces para enfrentar "el peligro gitano", que parte de una concepción simple, que es también de vieja data: la culpa, o la sospecha de culpa, se basa en la procedencia étnica; y así la culpa, si es que existe, vas más allá de la persona, y se extiende a su familia, a sus descendientes, a todo su entorno.
Semejante falacia derriba sin pudor uno de los principios fundamentales del orden jurídico, y de las garantías procesales, que figura en todas las constituciones del mundo: el delito nunca trasciende a la persona del delincuente, cuando hay un delincuente. Es el viejo rabo del fascismo que asoma cada vez que puede, chamuscado de azufre, entre los pliegos de las togas de los magistrados.
Todos los gitanos, bajo el principio primitivo de la culpa extendida, son entonces ladrones, sus mujeres prostitutas. Sucios, pestilentes, malvados, promiscuos. No hay excepciones. Son los que roban niños para asesinarlos y vender sus órganos, como cree el pequeño estudiante del colegio de Monticelli, que ha visto como rociaban gasolina en sus chabolas, y eran obligados a correr para salvar sus vidas; y ese niño siente que con un acto así, sus padres lo están protegiendo de ser alguna vez secuestrado, y descuartizado a cuchillo.
[Publicado el 09/6/2008 a las 07:00]
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Campamento gitano de Casoria (Nápoles)
En el barrio napolitano de Ponticelli, enmascarados armados de palos y provistos de latas de gasolina asaltaron hace poco las míseras viviendas de una colonia de gitanos rumanos y les prendieron fuego, poniendo en fuga a los 500 habitantes que vivían allí repartidos en cinco campamentos. La razzia fue encabezada por la camorra, la célebre organización mafiosa de la Campania, que azuzó a los vecinos después que una muchacha gitana había sido acusada del intento de robar un niño de pecho.
Después, en el colegio del barrio, regentado por los salesianos, los profesores pidieron a los niños que describieran lo que habían visto. La mayoría relató con júbilo la operación hecha por sus padres, y uno de ellos escribió que el asunto es que los gitanos se han pasado de la raya: "porque parece que los niños que roban los usan para pedir limosna, o se los venden a parejas sin hijos, o para transplantes de órganos".
El nuevo gobierno de Berlusconi ha proclamado la "emergencia gitana", que empieza por censar a todos los de esa etnia que viven en campamentos, con lo que agita el rencor xenófobo de adultos y de niños no sólo contra los gitanos, sino contra toda clase de extranjeros que son vistos como una amenaza porque son diferentes. No tienen las mismas costumbres, ni son católicos, ni se visten de la misma manera, ni hablan el italiano. Son los otros, los indeseables, los contaminados. Guerra contra ellos.
[Publicado el 06/6/2008 a las 11:13]
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Pero no es una lucha fácil para los periódicos impresos a los que hemos estados acostumbrados. Los enemigos son muchos. El teléfono digital como sustituto del viejo periódico de papel, en el que leeremos las noticias a cada instante mientras van produciéndose.
La pantalla tamaño bolsillo del kindler, el artilugio en el que también leeremos libros. O el periódico hecho de una hoja de plástico flexible, como lo vimos ya en Sentencia previa, la película futurista de Spielberg, en manos de lectores que viajan en el autobús: la hoja estará conectada aun chip transmisor, que generará las noticias, y en lugar de fotos fijas, tendremos videos. Un periódico virtual que usará "tinta electrónica", millones de partículas capaces de moverse y acomodarse para formarse en letras, y en imágenes.
Los diarios, nuestros diarios de tinta y papel de todos los días, deberán cuidarse de no volverse prescindibles. Les está en juego la existencia misma. Tendrán que reinventarse ellos mismos para poder vivir en la nueva era digital, habiendo nacido en una era anterior, la era industrial. Es lo que pasa con todas las especies vivas, según las viejas leyes de la biología. O se adaptan a la nueva atmósfera, o perecen.
[Publicado el 05/6/2008 a las 07:00]
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Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/
03/7/2008 08:24
Publicado por: lolichka
03/7/2008 05:23
Quiridisimo lic es un placer...
Publicado por: cesar martin mairena zelaya
02/7/2008 18:26
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27/6/2008 10:21
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24/6/2008 23:50
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