El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 22 de marzo de 2010

 Blog de Sergio Ramírez

II. El viejo papel

Y ahora, gracias a la aparición de los libros electrónicos, se abre en Estados Unidos un litigio oficial que seguramente llegará a hacer época. Google se ha propuesto digitalizar millones de libros de los fondos de las bibliotecas públicas, para ofrecerlos en línea a los lectores a través de las pantallas, y para ello alcanzó un acuerdo con autores y editores. Este acuerdo, que abriría las puertas para que un día todos los libros del mundo estén disponibles por la red cibernética, ha sido recurrido ante los tribunales por Amazon, Microsoft y Yahoo, los otros gigantes en competencia por el mercado electrónico del libro. El alegato es que Google está violando la ley antimonopolio, al sacar a los rivales de la competencia.

 

            Todas estas son señales ominosas en contra del tradicional libro de papel y cartón, y hay quienes ven cercano su fin, lo mismo que el fin de los periódicos. Quizás estas señales son más graves, sin embargo, para los periódicos antes que para los libros. Uno de los diarios tradicionales de mayor prestigio en Estados Unidos, el Christian Science Monitor, cerró sus puertas de papel y se quedó nada más en la edición electrónica. Y las ediciones impresas de periódicos como The New York Times y Le Monde dejaron de ser rentables, y si siguen apareciendo es porque sus ediciones electrónicas, que sí tienen ganancias, lo permiten.

[Publicado el 30/9/2009 a las 09:00]

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I. Periódicos que no envejecen

En Sentencia previa, la película futurista de Steven Spielberg basada en el cuento de Philip K. Dick, hay una escena en el metro, o en el autobús, donde los pasajeros leen periódicos electrónicos compuestos de hojas de material flexible del tamaño de un tabloide. Las noticias, ilustradas con videos más que con fotografías, cambian a medida que se producen. El lector tiene entonces siempre en sus manos un periódico absolutamente actual, que no envejece nunca.

 

            Estamos cada vez más cerca de esa lejana era del futuro que la película de Spielberg presenta como ciencia ficción. Los periódicos se pueden ya leer en las pantallas de los teléfonos celulares.

            ¿Y los libros electrónicos, conectados a una inmensa biblioteca central de donde uno puede bajar a su gusto lo que quiera leer? Ya existe el artilugio Kindle ganándole la carrera al mañana, toda una revolución en el universo de la lectura, que pone seriamente en cuestión a los libros de papel; y tiene, por supuesto, competencia abierta con otros fabricantes que entran en el mercado con sus propias versiones del libro electrónico, pantallas provistas de tinta digital en las que también se puede leer periódicos y revistas en cualquier parte que uno se encuentre, en la calle, en el autobús, en la casa, en la oficina.

[Publicado el 28/9/2009 a las 17:06]

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IV. Lo que es bueno para el ganso…

En el contexto de la prolongación del poder, las reformas constitucionales terminan siendo legales, pero no llegan a ser legítimas, por mucho que se amparen, además de las maniobras para conseguirlas, en el respaldo popular. Porque nadie duda de que el plebiscito que se necesita para sancionar las reformas, sería ganado ampliamente por el presidente Uribe, quien tiene un apoyo cercano al 70% en las encuestas de opinión; y que lo mismo ganaría las elecciones presidenciales del 2010, seguramente en primera vuelta.

Pero es allí donde reside precisamente la calidad del estadista, en saber rechazar las tentaciones del poder en la cumbre del poder mismo, y en la plenitud de la popularidad, como ocurre con el presidente Ignacio Lula da Silva del Brasil, que no tendría, sin duda, ningún problema para perseguir su tercer período, con más respaldo de los electores que el propio Uribe. 

            Frente a las necesidades éticas de América Latina, y en tiempos en que lo que se requiere son ejemplos de recta conducta en la política, ¿qué diferencia separa entonces al presidente Chávez del presidente Uribe, si ambos buscan quedarse en el poder a toda costa?

            Si la reelección es mala para el ganso, tiene que serlo también para la gansa.

[Publicado el 23/9/2009 a las 09:00]

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III. La ambición mesiánicas de poder

He pensado en la ambición mesiánica de poder ahora que se plantea, en apariencia ya de manera irreversible, la reelección por segunda vez del presidente Álvaro Uribe, fin para el cual se está moviendo toda la maquinaria institucional de Colombia. Un triple mandato que no se repite desde los tiempos del presidente conservador Rafael Núñez, quien pudo concentrar en sus manos todo el poder que entonces era posible.

Electo por primera vez en el año 2002, el presidente Uribe hizo pasar ya a la Constitución Política de Colombia por una reforma que le permitió la primera reelección, y ahora lleva adelante otra, mediante el complejo proceso de dictámenes de la Corte Constitucional, de la Corte Suprema de Justicia y votaciones en ambas cámaras del poder legislativo, para hacer posible un tercer mandato. Todo el poder el estado ha sido puesto al servicio de esta causa, un esfuerzo que merecería mejores motivos.

Y sucede entonces lo que es inevitable. Que comienzan a alzarse rumores de corrupción, de compra de votos entre los diputados y senadores, de violencias en contra de la libre voluntad de quienes están llamados por la ley a decidir. El dirigente del Partido Liberal, adverso a Uribe, Rafael Pardo, aspirante él mismo a la presidencia, ha denunciado que se están invirtiendo más de cien millones de dólares en la compra de votos legislativos para allanar el camino a la reelección.

 

[Publicado el 18/9/2009 a las 09:00]

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II. La rueda de molino de la tiranía

Estamos, por desgracia, en una etapa de nuestra historia cuando los cambios constitucionales, que pretextan reformar las estructuras políticas para volverlas más abiertas, pasando de la democracia representativa a la democracia participativa, llevan consigo necesariamente la prolongación de la estancia en el poder de los mismos presidentes que promueven esas reformas, una prolongación que se vuelve indefinida. Es como decirles a los pueblos que la pretendida modernidad constitucional lleva siempre al cuello la rueda de molino de la tiranía. Porque no hay prolongación de poder a largo plazo que no termine sacrificando la libertad.

            Es la presencia indefinida del caudillo la que corrompe las aguas de la democracia, cualquiera que sea el contexto ideológico en que se den las prolongaciones del mandato presidencial, forzadas por medio de reformas constitucionales. ¿Por qué no puede haber proyectos políticos que representen cambios justos de fondo, apertura de las estructuras institucionales, ampliación de los espacios de participación ciudadana, y que al mismo tiempo aseguren la alternabilidad en el poder?

            Es la ambición mesiánica de poder la que hace al caudillo buscar como quedarse a toda costa, sea de izquierda o de derecha, crea en el populismo benefactor, o en el orden público y en la seguridad nacional, sea en un contexto de paz o en otro de guerra. Es su idea obsesiva de que sin su presencia en la presidencia, el proyecto que él representa se verá frustrado, porque nadie más tendrá la habilidad, o las agallas para llevarlo adelante.

[Publicado el 16/9/2009 a las 09:00]

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I. Reelecciones malas y reelecciones buenas

Algunos piensan que hay reelecciones buenas y reelecciones malas en América Latina, dependiendo del color del cristal ideológico con que se mire. Que lo que hace el ganso no tiene nada que ver con lo que hace la gansa. Me parece un error.

De acuerdo con la tradición agitada del continente, toda reelección ha dejado siempre un rastro negativo de violencia y desconcierto, quizás porque la voluntad arbitraria sigue oponiéndose tercamente al ideal en nuestra historia, y lo que se consuman son siempre los hechos aciagos. Pero el ideal suele volver por sus fueros, y nunca de manera pacífica ni ordenada. Es una especie de cadena perpetua, que va repitiendo sus eslabones, como si nunca se aprendiera de las lecciones de la realidad.

            Es lo mismo con los golpes  estado. No hay ni golpes de estado buenos ni golpes de estado malos. No hay asalto militar a los palacios presidenciales que merezca aplausos, ni nobleza alguna en sacar a un presidente a golpes de su cama. Porque cuando los sables se alzan en contra de la democracia, cualesquiera que sean las circunstancias, las instituciones sufren heridas graves que cuesta mucho sanar, no importan los deméritos de los presidentes derrocados.

[Publicado el 11/9/2009 a las 09:00]

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III.

Ambos, Scheherazada en el palacio del sultán, y el narrador callejero en las plazas y en los mercados, se salvan de la muerte y del hambre por medio de su habilidad con las palabras. Se salvan gracias al poder de su lengua. Los salva la imaginación, y el arte de contar.

Y aún hay una tercera dimensión en toda la arquitectura de Las mil y una noche, el aposento de ese palacio encantado que es el libro todo, donde se hacinan los verdaderos autores de los cuentos: el pueblo de beduinos de las caravanas, de mercaderes y arrieros, de pescadores y campesinos, de muleros y camelleros, de esclavos de los palacios reales, de mujeres de los harenes, de comadres y parteras, de vagabundos y pordioseros, de artesanos y marineros, que son los que han inventado a través de los siglos esa miríada de historias, hijas de sus propios deseos insatisfechos, de sus necesidades y temores, de su deslumbramiento frente a la riqueza, de sus ansias del milagro que los convierta en poderosos de la noche a la mañana, de que aparezca el efrit dueño de la lámpara maravillosa, que les entregará todas las riquezas del mundo y aliviará para siempre su pobreza secular.

De alguna manera, ellos también se salvan por las palabras encantadas que la dictan al contador de cuentos callejeros que a su vez las dicta a Scheherazada a lo largo de las mil noches y una noche de su salvación, y de la salvación de las mujeres del reino frente a la furia asesina del sultán engañado.

[Publicado el 09/9/2009 a las 09:00]

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II.

Y lo logra. Logra  su salvación porque mantiene el suspenso y el interés del asesino de mujeres a lo largo de mil noches y una noche. Scheherazada se sabe todas las historias que se cuentan a través de los siglos, las que traen las caravanas desde los países más lejanos y desde los confines de todos los reinos, acumuladas por la tradición oral, y es, además, una narradora de gracia insigne como para detener el alfanje que pende cada amanecer por encima de su cabeza, fácil de palabra, encantadora en gestos, en la virtud de sus dramatizaciones, en la imitación de las voces de sus personajes; y conoce, como todo buen narrador, el momento en que debe detener cada noche su relato para que el sultán se mantenga pendiente hasta la noche siguiente.

Si un día vacila, o se equivoca, o falla en atraer el interés del sultán que bosteza aburrido, su cabeza no amanecerá sobre sus hombros. En contar le va la vida.

Pero la perfección de la arquitectura del libro que reúne centenares de historias, tiene una doble dimensión. Porque detrás de Scheherazada, a merced del sultán en el harén del palacio real, alguien más cuenta, y ese alguien es el contador de cuentos de los mercados populares, que atrae a su alrededor a una multitud de escuchas; él también conoce todas las narraciones de la tradición oral, y sabe la gracia que se necesita para contarlas. Cuenta una historia tras otra, no para salvar su vida, sino para ganársela. Si su historia es mala, ni no está bien contada, si no atrae el interés de sus oyentes, las monedas no caerán sobre el plato de estaño que tiene a sus pies, y no podrá comer ese día.

[Publicado el 04/9/2009 a las 09:00]

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I.

Jorge Luis Borges dice que le empresa de leer por completo las Mil y una noches puede llevar a la locura. He probado a desmentir a Borges intentando ese ejercicio desmedido de lectura, la primera vez en la adolescencia, y lo he conseguido ya tres veces, la última hace unas pocas semanas, sin más consecuencias que un encandilado sentimiento de epifanía, como ocurre siempre que uno se halla de frente a la majestad del milagro, los pies en el aire como si levitaran encima de la superficie encrespada de un mar de ilusiones y de portentos donde no hay sentido de la mesura.

            Es un mar sin sosiego de más de tres mil páginas, si uno se atiene para este ejercicio que bien recomiendo a la traducción desde el árabe clásico al francés del doctor Mardrus, que Rubén Darío prefería por encima de la de Garland, o la de Burton, a las que mejor acude Borges. Y fue la versión francesa del doctor Mardrus la que Vicente Blasco Ibáñez, tan famoso en su tiempo como Gabriel García Márquez, y leído por igual en las barberías, utilizó para la versión en español que yo conservo desde hace medio siglo, en sus dos tomos en papel biblia, empastados en rojo maravilla.

La propuesta narrativa de Las mil y una noches es de una arquitectura perfecta, y en sí misma un acto de suprema imaginación: el califa Schahriar, engañado por su esposa con un negro entre los negros, de generosa dotación, manda decapitarla y decide, además, vengarse de las mujeres, ejecutando una tras otra a todas las jóvenes de su reino tras casarse con ellas, después de cumplida la noche nupcial.  No queda ninguna otra para ir al sacrificio sino Scheherazada, la hija del Gran Visir, quien se ofrece a correr el riesgo de la muerte con el designio de contarle al califa sanguinario una historia cada noche.

[Publicado el 02/9/2009 a las 09:00]

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VIII. La democracia no es canjeable

Nadie a estas alturas, cualquiera que sea su color político, cambiaría esa democracia ni por una dictadura militar de derecha, ni por otra de izquierda inspirada en la majestad omnímoda de un partido. Imperfecta como es, envilecida  desgraciadamente por la corrupción tantas veces sin castigo, y amenazada por el autoritarismo,  la democracia se ha vuelto insustituible.

Las figuras de Daniel Ortega, caudillo sandinista, y la de Arnoldo Alemán, caudillo liberal, oscurecen las perspectivas democráticas de Nicaragua porque conformen sus pactos vedan toda participación política que no sea la de sus propios partidos; y porque esos mismos pactos alimentan los repartos de poder, facilitan la manipulación de los tribunales de justicia, e impiden el desarrollo institucional, vienen a ser también responsables de la corrupción.

La perspectiva desgraciada es que hoy, Ortega pretende reformar la Constitución para reelegirse como presidente de manera indefinida, y para ello contará con el apoyo de Alemán.

La ambición de reelección por parte de Ortega, y el fraude electoral en las elecciones municipales del año pasado, que arrebató Managua y 3º importantes municipios más a la oposición, habla con claridad de cuál puede ser el futuro de la democracia en Nicaragua. Y lo mismo los embates para convertir a la Policía Nacional en un instrumento personal del poder de Ortega, de lo que se ha librado hasta ahora junto con el Ejército, instituciones que han sido de conducta ejemplar.

Por el momento, este Frente Sandinista de líderes envejecidos, aunque dueño de un respetable poder de convocatoria popular, ha dejado de encarnar cualquier idea de revolución. La revolución que llevó a empeñar su vida en acciones audaces a héroes anónimos como Manuel Salvador Gómez, "El Chirizo".

[Publicado el 26/8/2009 a las 09:00]

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Foto autor

Biografía

Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar,  Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006),  El reino animal, cuentos (2006), Tambor olvidado, ensayos (2007) y El cielo llora por mí (2009). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/

Bibliografía

El cielo llora por mí

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