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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

miércoles, 20 de agosto de 2008

Blog de Javier Rioyo

El torero republicano

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Un pase de pecho de José Tomás.

Ciertamente el toreo es una cosa poco razonable, pero curiosamente es un arte, juego, que necesita racionalidad. Necesita razón. Y también locura. Emoción y conocimiento. Los que ayer pudimos ver en las Ventas a José Tomás no podremos olvidar ese misterio del riesgo y la belleza. Ayer volvió a sonar la música callada. También el clamor de miles de personas fascinados ante las cosas que hacía el torero madrileño. Uno de los más profundos, raros y necesarios que ha dado esta fiesta tan inusual. En momentos de crisis del toreo- sobre todo por culpa del toro y de los negociantes que lo rodean- la aparición de José Tomás, controlando con riesgo y racionalidad toda lidia es una prueba de que no todo está perdido.

Además el torero es republicano. Eso no lo hace mejor ni peor que otros. Pero sí le quita caspa españolista, casticismo derechista y otros tópicos y realidades que desdibujan la fiesta. Nacional, más o menos, pero también republicana. Los otros toreros brindaron un toro al rey. José Tomás brindó al público, a ese pueblo tan desigual y poco republicano que ayer llenaba la plaza. Algunos nos sentimos doblemente felices. Además es del Atlético de Madrid. Uno de los nuestros.

Decía Bergamín: "Un monstruo de la fortuna es el toro. El torero es un laberinto de razón. Si el sueño de la razón produce monstruos, como el Diablo, la razón de soñar hace laberintos, como Dios."

Ayer soñamos la tauromaquia. Nos despertamos y el arte seguía allí, en aquellas dos faenas de una tarde de primavera madrileña. Hay sueños con fortuna.

[Publicado el 06/6/2008 a las 13:30]

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Concha Méndez, tapada y destapada

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Manuel Altolaguirre y Concha Méndez.

En la generación del 27 no hay mujeres, aunque las hubiera. Sin duda, dos poetas mujeres deberían haber estado mucho más presentes, Ernestina de Champurcín y Concha Méndez.

De la tapada y destapada Concha Méndez quiero contar algunas cosas. El otro día, después de tantos años, y gracias al empeño del Centro Cultural de la Generación del 27, se presentó la poesía completa en la Residencia de Estudiantes. El mismo lugar donde una tarde se presentó la joven Concha Méndez para regalar su primer libro a Federico García Lorca. Se presentó descubriendo un secreto. Se presentó como la desconocida novia de Luis Buñuel. Sí, el contradictorio Luis Buñuel, el "irracional" como le llamaba Pepín Bello, era novio secreto de ésta mujer tan libre, tan peculiar, tan independiente. Amante de los deportes, del jazz, los viajes, moderna sin sombrero y mujer libre en el amor. Toda una rareza en su tiempo. Todo eso, además de una curiosa intelectual y poeta, quedaba tapado por su condición de ser mujer en un entorno muy machista. El tan libre Luis Buñuel, se acostaba -o lo que hicieran en sus relaciones secretas- con Concha Méndez, pero no quería que estuviera en su entorno. No quería presentarla a sus amigos. El maligno de Pepín, esteta y exagerado, decía que no quería presentarla porque no era muy atractiva. No se, es posible. Después no quiso que su mujer estuviera cuando estaban sus amigos porque la bella Jeanne provocaba sus celos incontenibles. No tiene desperdicio su libro de memorias, libro que habría que rescatar: "Memorias de una mujer sin piano", se pudo haber llamado "Memorias de la cocinera de Buñuel". Fue una mujer sin piano porque a Luis le molestaba el piano. Y siempre fue una excelente cocinera. "La mujer, la pierna quebrada y en casa". Como Tristana.

Y Concha dejó de ser novia de Buñuel. Mejor con su amor siguiente, el poeta, editor e impresor, Manuel Altolaguirre. Al menos mejor durante unos años. Fecundos años de creación de la imprenta Sur. De las publicaciones de los poetas de su generación. Y ella seguía en los márgenes. ¿Por qué estas mujeres listas y libres soportaban esas sometidas historias con sus maridos, con sus novios, con su entorno de hombres? Sin duda eran otros tiempos.

Pasaron los años. Llegó el exilio y casi el olvido de una obra que nunca paró. Se separó de Altolaguirre, que se hizo muy amigo de Buñuel, y trabajó en el cine hasta que un fatal accidente de coche, cuando se dirigía al Festival de San Sebastián, acabó con su vida y la de su nueva compañera. Concha siguió siendo una mujer vital, inquieta, buscadora de felicidad a pesar de las adversidades y los desamores. Siguió creciendo como mujer y como poeta. Ahora finalmente rescatada.

Me gustan sus iniciales, una tanto inocentes, escarceos vanguardistas, ultraístas, como ese poema dedicado al jazz y resumen de lo feliz de los años veinte:

"Luces vibrantes. / Campanas histéricas. /Astros fulminantes. / Erotismos. / Licores rebosantes. / Juegos de niños. / Acordes delirantes. / Jazz-band. Rascacielos. / Diáfanos cristales. / Exóticos murmullos. / Quejido de metales."

[Publicado el 05/6/2008 a las 12:45]

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Fuera esos hombres de mis calles

Hace tiempo vengo quejándome de algunas cosas que nunca cambian. Treinta años después de la llegada de la democracia en España tenemos que seguir soportando vergonzantes nombres de algunas calles. ¿Cómo es posible que una de las más hermosas, y principales, calles de Santa Cruz de Tenerife se siga llamando General Franco? Alguien podría imaginar la calle Adolf Hitler en el centro de Berlín. También pensaba poner el ejemplo de Mussollini en mi querida Roma, pero tal como están las cosas en Italia y cómo es el nuevo alcalde de Roma, todo disparate, toda regresión, es posible.

Puse el ejemplo de nombre de calle en Canarias porque siempre que voy me sorprende la cantidad y calidad de las calles que el fascismo español mantiene en Canarias. No se corresponde al pensamiento, la historia ni el carácter liberal de la mayoría de los canarios. Y que liberal nada tiene que ver con el ser liberal de Esperanza Aguirre, por ejemplo. No hay que viajar a Canarias para encontrar callejero franquista. No hace nada más que buscar en los callejeros de muchas ciudades de Castilla, Levante, Cantabria y otras muchas repartidas por casi todo el territorio español.

No todo está perdido, vengo de uno de los  primeros pueblos progresistas de España, Puerto de la Cruz. Fue el primer pueblo español que tuvo un ayuntamiento socialista, en los años 20 del pasado siglo. Ha sido uno de los pueblos más- y no necesariamente mejor- transformados por el turismo. Aunque conserva un entorno, algunas calles y una naturaleza envidiable. También una gente. Una gente que, al fin, en su mayoría se siente contenta por haber quitado el nombre de Franco en una de sus calles principales. Fuera la calle Francisco Franco, ¡viva la calle Agustín de Betancourt! Me alegro por los amigos de Puerto de la Cruz. /upload/fotos/blogs_entradas/muchas_veces_me_pediste_que_te_contara_esos_aos_med.jpgPor muchos, pero especialmente por uno de ellos: Juan Cruz. El periodista, novelista y antifranquista está contento, como lo están los del Instituto de Estudios Hispánicos, los del Museo de Arte  Contemporáneo, los concejales -menos los de Coalición Canaria- y la mayoría de los ciudadanos que no quieren seguir soportando calles con nombre de mala gente.

Juan Cruz nos ha contado muchas cosas del Puerto de la Cruz, ahora nos sigue contando desde la ficción cosas que le pasaron al chico que creció, se hizo periodista y novelista. Su última novela -no para- se llama Muchas veces me pediste que te contara esos años. Tiempo de franquismo, antifranquismo y sin franquismo. Me alegro por nosotros.

[Publicado el 04/6/2008 a las 11:08]

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Cocinar hizo del mono un hombre

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La cocina de las estrellas es un invento para ricos, políticos, empresarios y cargos públicos y echar de comer a los periodistas. La cocina es el medio. El cocinero es el mensaje. Habíamos conseguido lanzar un mensaje nuevo. Los españoles ya no éramos unos canijos comedores de patrióticas tortillas, ajos, paellas o gachas. Hace tiempo que no es así. Ya no somos canijos con mala leche -no es que estén abolidos, simplemente están en decadencia-, sino que somos un pueblo que come modernidad, experimento, deconstrucción y ciencia-ficción.

/upload/fotos/blogs_entradas/los_cocineros_ruscalleda_dacosta_berasategui_arzak_adri_y_arola_med.jpgDecía Montaigne que el hombre es un animal que guisa. Sí, pero también un animal que de vez en cuando levanta el hueso y atiza al mono que está cocinando diferente. No hemos cambiado tanto. Picasso también comía huevos fritos. Como Juan Mari Arzak. Y gambas a la plancha, como Ferran Adrià. Incluso callos, como Santi Santamaria. Sigue siendo más difícil cambiar de gustos culinarios que de religión o equipo de fútbol. Para ser buen cocinero es imprescindible tener memoria Y la memoria se alimenta con guisos de las madres, bocatas de la mili y cocidos populares. Hace unas noches, colado en una cena de casticismo progre y madrileño donde se proponía la refundación de izquierda desunida, tuve la sensación de volver a la prehistoria, antes de Arzak, mucho antes de Adrià. Allí, en aquel comedero de cuando fuimos progres, entre morcillas y codillos, entre cigarrillo y cigarrillo, se levantó Carrillo para aconsejar al bueno de Gaspar sobre la necesidad de soltar el lastre de la vieja izquierda: la grasa de los comunistas. Carrillo apuesta por la nueva cocina.

Bajamos grasa en el restaurante tan civilizado de Juan Miguel Sola, donde hasta la Casa Real tiene que esperar su turno. No había nadie de Comisiones Obreras, pero estaban muchos navarros ilustres, y uno de cuyo nombre no quiero acordarme, además de un grupo de emboscados intelectuales, arquitectos, escritores y gentes del cine que se sorprendieron con el brindis del presidente navarro. Aprovechó el pacharán para recordar que los vascos no eran un reino. Y que ellos tienen más gordos los espárragos. Se nota que estamos en plena guerra culinaria.

Esa misma noche, en Madrid, España, el gran cabreado y más grande cocinero Santamaria, volvió atizando donde más duele. Yo creo que Adrià y Santamaria están cada día más unidos por sus muchas discrepancias. Ellos, más la tropa vasca, representan a la cocina española. ¿A su pesar? ¿Los cocineros, como los peperos, son reinos de taifas? Decía Pla que "para comer tortilla en esta Península se requiere, demasiadas veces, una cantidad notable de patriotismo y fe en el país". ¿Aguantará nuestra selección de cocineros una tortilla española?

Artículo publicado en: El País, 1 de junio de 2008.

[Publicado el 02/6/2008 a las 13:15]

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Ni efímera ni municipal

/upload/fotos/blogs_entradas/campo_de_agramante_med.jpgAsí pretendió desde sus orígenes el poeta Caballero Bonald que fuera Campo de Agramante,  revista cultural que nació a la sombra de su fundación, en Jerez de la Frontera. Efímera, desde luego al celebrar sus primeros diez años, ya no conseguirá serlo. Lo efímero no se dilata tanto, no resiste el paso de los años. ¿Y municipal? ¿Por qué ese desprestigio de lo  municipal? Será que lo municipal nos recuerda a los guardias, los alcaldes, los pequeños casinos y esas revistas, publicaciones y mamotretos que suelen subvencionar las Diputaciones Provinciales para contentar a los recaudadores de votos.

Alguna vez escuché que alguien proponía para terminar con nuestros desencuentros históricos que en vez de ser una España de las autonomías fuéramos una España de los municipios. Y creo que aún así nuestras desavenencias y desencuentros no tendrían solución. Ni proponiendo una España de barrios. Yo no me fío de la mayoría de los de mi barrio, ni me siento muy unido. Vamos, que no conozco a la mitad de mi escalera, ni me importa, como para pensar en barrio, municipio, provincia, autonomía, estado. Eso me suena a propuesta falangista.

Ahora entiendo que Caballero Bonald no quiera que la revista tan abierta, aunque inevitablemente minoritaria, sea poco municipal. Será jerezana porque la paga el ayuntamiento, la caja de ahorros de la zona, la diputación o los que sean pero, estando bajo la vigilancia de Caballero Bonald, nunca será municipal. Podría haber sido efímera, pero como no quiere ser popular, como no compite nada más que por su deseo de excelencia, de minoría por alejarse del populismo, es posible que tengamos esta revista discretamente universal y cosmopolita, fabricada desde una casa del municipio de Jerez.

Espero seguir brindando por revistas como ésta.

[Publicado el 30/5/2008 a las 11:00]

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Amores imposibles

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Ana Belén, durante su actuación ayer en el teatro Gran Vía.

Estuve disfrutando en uno de los conciertos madrileños  de Ana Belén. Me enamoré de ella cuando éramos muy jóvenes. Y todavía me dura. Me parece una delicia de dulce provocación, de voz, de cuerpo y de lo demás. Todo, pero todo, para mi querido Víctor Manuel, que lo goce. Cuando me enamoré, ella estaba en un teatro, era una hija del Rey Lear. Los dos éramos adolescentes. Ella no me vio, estaba empequeñecido en mi butaca, escondido entre el público del Teatro Español. Después se hizo muy famosa por músicas, letras y actuaciones. Siguió, casi desde siempre en compañía de Víctor Manuel, creciendo como actriz, mujer y cantante. Ha sido comprometida, luchadora, madraza y nunca olvida que una vez fue una chica de Lavapiés.

Es uno de esos pequeños -o no tanto- mitos que uno ha tenido la suerte de conocer. Sigo fiel a mis amores imposibles. Me gusta imaginar cosas cuando la escucho emplear sus seducciones. Sé que es un juego de actriz, pero es un placer dejarse llevar por la imaginación de historias imposibles.

El otro día, en uno de esos cines de la Gran Vía que ahora es un teatro, me hizo volver a ser el adolescente enamorado que un día fui. Una historia imaginaria que todavía no ha muerto del todo. ¡Qué raros somos!

Cuando salí me la tropecé por muchas esquinas. Está anunciando, desde su hermosa madurez, con su sonrisa llena de dientes, algún producto de belleza. En eso terminan muchos de nuestros mitos, en una valla publicitaria. Un buen sitio para mantener los sueños en público.

Y Ana, por su evocación, su recuerdo y homenaje a la canción italiana, a las canciones del gran Francesco de Gregori, al deseo de ver, escuchar y leer a otro de los cantantes italianos preferidos. El escritor y cantor, Roberto Vecchioni. Aquí no lo conoce nadie, pero el viernes se le podrá ver en el Instituto Italiano de Madrid. Y además se puede leer su novela El librero de Selinunte, editada por la muy italianizante y excelente editorial Gañir. De eso hablaremos otro día. No quiero despistarme de Ana y mis lobos.

[Publicado el 28/5/2008 a las 19:00]

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Dios no es bueno, ni malo

Soy de la generación de los adolescentes del mayo del 68. Es decir, soy de los que no se enteraron de nada. Después hice un máster sobre los millones que estuvieron en el concierto de Raimon de la Complu que venían directamente de las barricadas parisinas. Aprendí mucho de la verdad de las mentiras. De la imaginación que se subió al poder de nuestras ilusiones. Pronto fui descreído y me chocó cantar aquello de "buscant a déu, al vent del món". Mi pandilla ya no buscaba a Dios. Ni esperaba su llegada. No es que creyéramos que el Mesías no iba a venir... sino que ¡ni iba a llamar! Y así sigue, sin dar señales, ni sms.

/upload/fotos/blogs_entradas/dios_no_es_bueno_med.jpgEl otro día, camino de Huesca y Monzón, en un taxi con la emisora de los obispos a toda mecha, comprendí que nunca me caería de ningún caballo. Que nunca sería Pablo. Ni de Tarso. Aquellos hombres de Dios soltaban todos los demonios radiados y amplificados. Desconecté, decidí sumergirme en mi lectura: Dios no es bueno, de Christopher Hitchens, escritor inglés, disidente y ateo al que tenemos muchas simpatías desde que hace años nos acercó un poco más la figura libre, crítica e independiente de George Orwell. El mejor de los escritores combatientes en el bando que no se apropió del nombre de Dios para matar en vano.

El libro de los sin Dios que ha escrito este ateo, gracias a Dios, es un libro sobre la gente buena, ética y solidaria. Gente que nunca denigrará, condenará ni quemará a nadie por su religión. Ateos que se descalzan en una mezquita, se cubren la cabeza en una sinagoga y entran con respeto en todas las iglesias. Amigo de Ian McEwan, de Rushdie, buen tipo que se conforma con vivir sólo una vez, escribe: "Dejo para los creyentes lo de quemar las iglesias, mezquitas y sinagogas de los demás, cosa que siempre se puede estar seguro de que acabarán haciendo".

/upload/fotos/blogs_entradas/pajaritashuesca_med.jpg

Estoy en Huesca, en el parque Miguel Servet -aragonés, "herético" y quemado lentamente en una picota con húmedos haces de leña- visito las esculturas de las "pajaritas". Un espacio para los niños que construyó un hombre bueno, Ramón Acín. Pintor, escultor, intelectual y ácrata, nunca quemó ninguna iglesia; amigo de Buñuel -pagó con dinero de la lotería su documental de las Hurdes- y ateo. Llegaron los que luchaban en nombre de Dios y lo fusilaron. Para no dejarle solo, también mataron a su mujer. Hoy la escultura de las pajaritas es el emblema de la ciudad. De la ciudad de todos. Con Dios o sin Dios.

Vuelvo y me tropiezo con dos buenas personas sin Dios: Gaspar Llamazares, que busca renovación del púlpito laico, y, ¡ay!, con Ana Belén. Mañana vuelve al cante. Con Ana siempre pienso aquello de Raquel Meller: ¿dónde habrá aprendido este ángel tanta diablura? Dios y el diablo en la voz de Ana.

Artículo publicado en: El País, 25 de mayo de 2008.

[Publicado el 27/5/2008 a las 11:22]

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Literatura como una tauromaquia

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José Tomás en Las Ventas

Los ilustrados y sediciosos españoles, levantiscos, panfletarios, volterianos, constitucionalistas, afrancesados, moralistas o inmoralistas, que hicieron sus sátiras contra los toros tienen toda mi simpatía: de León de Arroyal al abate Marchena, españolazos, antitaurinos y, sin embargo, tan nuestros. Antes de Vicent algunos, desde la razón y la literatura, ya estaban luchando contra la España del "pan y toros".

Cuando me pongo a razonar me siento un Vicent. Pero cuando me pongo a disfrutar me miro en el espejo de Bergamín. Será por lo feo y sentimental. O quizá porque cuando encuentras sus palabras escritas sobre ese arte de birlibirloque, tan razonable, tan cabal, llenas de ingenio, de sabiduría popular (aquello que decía Lagartijo: "¿Qué viene el toro? Te quitas tú. ¿Qué no te quitas tú? Te quita el toro") y de música callada, de soledad sonora, de misterio, entiendes mejor que "un monstruo de la fortuna es el toro". Y que el "torero es un laberinto de la razón". Eso somos, razón y fortuna. Una faena en el ruedo ibérico.

/upload/fotos/blogs_entradas/lpez_pinillos_med.jpgTambién en el cartel mínimo e imprescindible de la prosa de toros deberían acompañarnos, López Pinillos con su novela Las águilas, para entender mejor a los aficionados, su forma de hablar, de quejarse o de callar, como el maestro Antoñete. Si pretendemos reconocer la voz de un torero, toda una mitología del toreo: leer la biografía sobre Belmonte del periodista y gran escritor Manuel Chaves Nogales.

Michel Leiris quiso ser torero con la literatura, no lo consiguió. Para eso hay que ser Rafael de Paula y escribir como Lorca. Entendió que había que mirar de frente al toro, como en un espejo perverso. Esa literatura es la que pretende José Tomás. A los que no podremos ver sus suertes, nos queda la lectura. La música callada del toreo.

Artículo publicado en: El País, 25 de mayo de 2008.

[Publicado el 26/5/2008 a las 10:57]

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Poetas de la ciudad

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Córdoba

Todas las ciudades tienen sus poetas. Estoy en Córdoba, la ciudad de los Omeya, de los poetas, los filósofos, los matemáticos y los constructores de jardines, palacios y mezquitas. La ciudad de Góngora, poeta de poetas, solitario y jugador, con su seriedad de alejarse por las callejas. Y Córdoba, más cercana con los poetas de "Cántico", aunque Lorca nos dejara para siempre esa imagen de una ciudad lejana y sola, menos sobria, más barroca en este día del Corpus. Día verdaderamente reluciente. ¿Os acordáis? Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol. Hermosas mentiras de nuestra infancia, frases que no las borra el tiempo ni el descreimiento.

En Córdoba, con algunos poemas de Ricardo Molina: "¿Es esta aquella Córdoba que amamos?/¿es esta aquella Córdoba de melifluas voces/cuyo acento de vísperas llegaba hasta nosotros, / cuando Bernier lo mismo que a escolares ingenuos/ nos llevaba a admirar el patio de un convento?"

Esa Córdoba de lo poetas que en el franquismo querían celebrar la vida, la escapada de la "solera pálida, en las viejas tabernas patriarcales". En esas tabernas en que otro poeta cordobés, Pablo García Baena -que acaba de ganar el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana- leía églogas y buscaba mercenarios abrazos en recónditas tabernas. Poeta ideal para pedir noticias de Córdoba en un día de mucha luz en la ciudad ni lejana ni sola. Edén perdido. Armonía de nombres: Muro de la Misericordia, Alcázar Viejo, plaza de los Aguayos, Piedra Escrita, Tesoro, Hoguera, Cidros, Mucho Trigo, calles que el poeta recorrió, que vuelve a recorrer cuando nombra.

García Baena que termina uno de sus poemas a la ciudad, a su ciudad, con el viejo lamento de lo que fue y ya no es:

"....Usura y avaricia/ la heredad repartieron destruyéndola,/dividieron tu duelo,/ echaron suertes/ sobre el solar patricio,/fonsque sophiae,/mientras te disfrazaban percalinas/ para un siniestro carnaval turístico,/oh inmortal, eterna, augusta siempre,/oh flor pisoteada de España."

[Publicado el 23/5/2008 a las 11:15]

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Olores

Recuerdo que una vez Mary Quant había dicho que el olor más atractivo del mundo es el del sudor fresco y caliente. No recuerdo muchas cosas que decía sobre lo olores y que reinterpretaba Guillermo Cabrera Infante. Ayer sentí ese olor en una camarera de un bar vulgar en un pueblo aragonés llamado Monzón. Creo que la chica era de un país del Este. Me entretuve en la barra, bastante solitaria, con apenas dos o tres hombres de los que no me interesaba ni su charla, ni su olor, ni nada. Sin embargo cada vez que ella se acercaba una sensación de placer, un olor que no venía de ningún perfume, que venía del perfume del cuerpo.

Creo que la Quant se quejaba, decía  que los hombres ya no huelen. No sé que pasa con el olor de los hombres, algunos si huelen y no me gusta. Sin embargo el olor, el sudor de las mujeres, de algunas, y algún tipo de sudor que no sabré definir, ese sí es mi perfume preferido. No sé definirlo, pero sé reconocerlo. Me encantaría encontrar un perfume con ese olor a mujer sin perfume. O bien, encontrar muchas mujeres a las que se pueda oler para tener placer mayor que el más agradable de los vinos.

Es verdad que el olor, incluso ese que se considera mal olor, según de quién proceda es un delicioso perfume.

[Publicado el 22/5/2008 a las 09:56]

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Biografía

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.

 

En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.

 

Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.

 

En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

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