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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

jueves, 28 de agosto de 2008

Blog de Javier Rioyo

Poeta Vázquez Montalbán

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Manuel Vázquez Montalbán

Quisimos tanto a Manolo. Lo quisimos por sus crónicas sentimentales, por recoger el cancionero de las coplas y del pop, por su Manifiesto subnormal, por sus libros de cocina, por sus novelas, por su marxismo con mucho de Groucho, por sus artículos de "Triunfo", sus columnas de El País y por otras muchas cosas, comidas y bebidas que tuvimos la suerte de compartir con alguien que dejó un lugar que nadie puede ocupar en nuestro espacio de pensar, decir y escribir. Y también, o primero, lo quisimos como poeta. Como el novísimo, como el de "Una educación sentimental", "A la sombra de las muchachas en flor, "Praga", "Pero el viajero huye" y otros libros más cercanos.

/upload/fotos/blogs_entradas/manuel_vzquez_montalbn_portada_med.jpgEl otro día, en uno de esos rastreos por librerías de viejo me tropecé con uno de sus libros poéticos, perdido y nunca encontrado en mi biblioteca. Se llama "Coplas a la muerte de mi tía Daniela". Me imagino que estará incluido en esta edición de su poesía que ahora sale en la editorial Península. Lo consultaré.

Ayer estuve en la presentación de la Feria del Libro Viejo de Madrid, comienza el viernes 25 con pregón de Emma Cohen, en sustitución y homenaje del gran Fernán  Gómez. Ya tendré ocasión de hablar de esos libreros de viejo. Esos raros resistentes y necesarios amigos de los que nos movemos por esas pasiones. Esos que hacen posible el encuentro con esta perdida primera de edición de un libro de Manolo que quisimos y extraviamos. Para recuperar nuestro tiempo perdido están los libreros de viejo.

El largo poema de Vázquez Montalbán dedicado a su tía, además de deudor de Jorge Manrique, es también de los rapsodas de los tiempos de la radio de Bobby Deglané, de la cultura pop y de la académica que también tenía Vázquez Montalbán.

En su prólogo decía que "recitado es un poema meditación y puede ser una incitación a la ternura. Muy adecuado pues para la sobremesa del Día de Difuntos y para las alcobas a media luz donde todo es posible. Es un poema afrodisíaco".

Lo tendré que leer siguiendo sus consejos. Nunca había percibido lo afrodisíaco.

No lo tengo claro, sí que me gusta ese poema dedicado a una señora sin historia grande, con su historia pequeña y el poema de su sobrino que la hace vivir más allá de lo que imaginó:

"...el miedo a los olvidos / por todo ello memoria traigo / para mi tía Daniela/ Monterde Viader / o Viadell/ nunca lo supo/ hija de Sinarcas/ ilustre fregona/ mala lengua/ cigarra/ en el pobre hormiguero/ proletario/ de la España de charanga/ y pandereta/ devota de Belmonte / y de María / nunca supo/ que mereció ser triste/ el balance de su vida/ ignorante/ de la sabiduría que rebela/ desespera/ estetiza los cansancios/ puso su corazón / al ritmo del instinto/ y su cerebro / al de un cuplé/ insustancial..."

Yo también tuve mi tía Daniela. El poeta Manolo, hizo el poema para todas las Danielas. Gracias.

[Publicado el 18/4/2008 a las 18:30]

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Un gran bajito

/upload/fotos/blogs_entradas/el_escritor_augusto_monterroso_med.jpgHoy me han devuelto el recuerdo de Tito Monterroso. Han llegado sus libros, sus papeles, cartas, fotos y otras propiedades de éste escritor que supo ser preciso dónde otros se pierden por inútiles caminos, a la Universidad de Oviedo. Ignoro por qué allí, pero me alegro de sentir un poco más cerca parte de ese mundo que una vez pude visitar en su casa -y la de su mujer Bárbara Jacobs- en México. Tito Monterroso era un grande de nuestra literatura y nunca se creció por serlo. Mantuvo su estatura humana, esa manera modesta de pasear por el mundo y por la literatura.

Siempre hay razones para volver a Monterroso. No cansa, es breve y certero. Tiene humor, inteligencia y una cultura de la que no presume. Si literatura, casi siempre en corto,  a veces en muy corto, es una brillante y cercana lección de vida y literatura.

Sin querer, nos da lecciones para leer y algunas veces para escribir. Hizo un decálogo del escritor en "Lo demás es silencio". Con ejemplos prácticos tan útiles como éste:
"Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así jamás escribas nada con cincuenta palabras".

Tampoco me disgustan esos aforismos que encontraba en cualquier lugar impreso. Dos de virginidad: "(1) Mientras más se usa menos se acaba". "(2) Hay que usarla antes de perderla." Dedicados a las muchachas en flor.

[Publicado el 16/4/2008 a las 20:00]

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Ni a tontas ni a locas

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Zapatero posa en La Moncloa con las ministras del nuevo Gobierno.

Cuando escuché la pequeña mezquindad machista de algunos comentaristas de la derecha cañí -y de la otra- me acordé de aquella tontería, de aquella gracieta misógina del ocurrente Jacinto Benavente. Le habían invitado las modernas de los madrileños años 30 a dar una conferencia en su famoso "Lyceum club" que estaba en la Casa de las Siete Chimeneas, hoy dependencias del Ministerio de Cultura. El club de mujeres era el primero que se había organizado por las escritoras, pedagogas, abogadas y artistas vinculadas al mundo de la Institución Libre de Enseñanza. Todavía era un mundo de hombres. Era exótico eso de que las mujeres, al margen de sus maridos, organizaran conferencias, conciertos, lecturas y lo que quisieran en su recinto. Muchos habían acudido entre el morbo y la curiosidad. Otros con toda la normalidad. El autor teatral cuando fue invitado, para no defraudar a algunos de sus reidores de gracias, dijo que "no pensaba hablar a tontas y a locas". Muchos le jalearon, también algunos columnistas de la derecha.

Hoy hay en España más ministras que ministros. La cosa puede ir mejor. Siempre que veo una mujer en una ventanilla, en un taxi, en una barra, en un despacho o en una facultad, sé que la cosa funcionará mejor. También creo que de ministras tendrán que funcionar mejor, pero no creo que sea posible. También habrá excepciones. También habrá ineficaces, vanidosas, petulantes o maniobreras. Pero les toca, muchos siglos de incompetencia de hombres les precede. Que sea su hora. Que sea ahora. Que el futuro era mujer lo sabíamos hace tiempo. Y me alegro de poderlo comprobar.

Que los graciosos, los machistas, los misóginos sigan ladrando. Que las modistillas se lo demanden. Y que mis queridas Stacy Kent o la Niña de los Peines, dos que cantan palos muy distintos no les dejen gozar de su arte a los tontos que se ríen del poder de las mujeres. 

[Publicado el 15/4/2008 a las 10:58]

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De las casas de placer a las cosas del placer

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Calle Larios de Málaga.

En Málaga hay una alfombra roja -un rojo de burdel de lujo- que recorre la ciudad. Da vueltas por plazas, iglesias, tabernas, antiguas mancebías y termina, hecha unos zorros, en el teatro Cervantes. Como una vieja puta demasiado pintada después de una tormenta. Días de lluvia sobre la alfombra, empapado glamour de las nuevas estrellas del cine que lo son de la televisión. Nuestro cine cada vez se parece más a una serie de televisión. Hoy sería imposible rodar una película como Arrebato. Iván Zulueta, paseando por la alfombra con sus trajes de pijama. Como una exótica estrella, restos de una cinefilia en la prehistoria de la modernidad.

El glamour cambia, el star system a la española ahora va con zapatillas deportivas y sudadera con capucha. Nada que ver con esas fotos en blanco y negro de la agencia Efe que recorren las calles de la ciudad. Unos tiempos en que el glamour patrio era Pepe Isbert bailando con Carmen Sevilla, o Concha Velasco en moto. También están en blanco y negro Ava Gardner, Frank Sinatra, Charlton Heston armado o John Wayne en el Circo Price, pero ésos jugaban en otra liga. Lo nuestro era un Seat 600 para llegar a ver el lujo en un escenario de Samuel Bronston. El de placer mirar viejas fotos. Mirar, por ejemplo, el casi desnudo de la tonadillera Concha Piquer.

Málaga españoleando de cine. Ciudad de placer donde viven y mueren los poetas. Cuando murió el poeta Jorge Guillén lo enterraron en el recoleto cementerio de los Ingleses. Unas malagueñas miraban salir la comitiva. Sabían que era de un poeta muy importante. Tanto, que le dijo una a la otra: "Que me han dicho que lo van a enterrar en El Corte Inglés".

Málaga, tierra de poetas, de impresores y de famosos prostíbulos. Por Málaga me encuentro al gaditano afrancesado de Carlos Edmundo de Ory. Sigue jugando con las palabras, algunas tardes cree que "el mundo es un misterio demasiado bien hecho". El mundo es un juego. Jugamos a adivinar ciudades españolas. "¿Qué ciudad es una judía en pleno orgasmo?: Zaragoza". Y así me hace un recorrido por la geografía española. Los poetas son un misterio.

Encuentro publicaciones del impresor Ángel Caffarena. Un pequeño libro sobre las famosas mancebías de Málaga. Premio de los católicos reyes, negocio próspero y legal para los mejores servidores de la monarquía. Tolerancia de la Iglesia que posibilitaba su arrepentimiento y las recogía, eso sí, a cambio de su trabajo. Esta vez sin placer. No cambiamos tanto. El hombre sigue buscando el placer, aunque sea una mentira de pago. Inocentes como ángeles. Como decía otro poeta, Pérez Estrada: "Cree el ángel, en su inocencia, que hay hombres de la guarda". Dulces compañías.

Artículo publicado en: El País, 13 de abril de 2008.

[Publicado el 14/4/2008 a las 12:00]

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Mentiras de poetas

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Ayuntamiento y puerto de Málaga.

Paseo por el centro de Málaga, por unos callejones que están en pleno proceso de reconversión especulativa. Hermosa decadencia del centro de una ciudad que ya no volverá a ser como fue. No se pueden conservar ciertas formas de vida. Hay que reciclar los centros de las ciudades. Dotarles de nuevos residentes, de nuevas vidas. ¿Y cómo se hace sin desplazar injustamente? ¿Si dar pelotazos especulativos? No hay muchas formas poéticas de hacerlo, creo. /upload/fotos/blogs_entradas/crematorio_med.jpgMás bien es prosa realista y dura de nuestros tiempos. Por favor lean la novela premiada por la crítica. Lean "Crematorio" de Rafael Chirles. La mejor lectura para saber que también somos unos tipos poco recomendables. Malos modelos para la lírica. Malos tiempos.

En las paredes de la vieja ciudad, me imagino que al Ayuntamiento de Málaga, se lo ocurrió poner hermosas frases de poetas. Verdades poéticas, es decir mentiras desde el lado de la prosa. Por ejemplo, una pintada del Ayuntamiento: "Al sol le brotan ramas de alegría" Rafael Alberti. Algún grafitero escéptico, añade abajo: "o a veces de tristeza".

Otra: "Ser, nada más. Y basta" Jorge Guillén. Le contestan: "...pues no me parece bastante". Otro "El mar de Málaga es de martini". Y de meadas y basuras.

Está claro que una cosa es la verdad poética y otra la verdad. Queremos poetas. Y también queremos políticos capaces de enfrentar la realidad sin mentiras, ni de las poéticas. A veces me gustaría ser grafitero.

[Publicado el 11/4/2008 a las 18:00]

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Tropezando con raros

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Carlos Edmundo de Ory.

Siempre me parecieron de los míos. Sin saber bien qué quiere decir eso de "los míos". En cualquier caso, sin llegar a considerarlos eso que ahora llaman "friáis", la galería de raros, extravagantes, perdida, olvidada y otros extraños sin paraísos me han ayudado a creer menos en lo previsible. No me gusta aburrirme con el orden. Un poco de desconcierto siempre me anima.

Ayer tropecé con un raro al que admiro hace ya unas décadas. Es poeta, gaditano, afrancesado y casi francés. Se llama Carlos Edmundo de Ory, vive cerca de París hace muchos años, pero no deja de tener a su idioma como su patria más necesaria. Creo una especie de surrealismo a la española, como poniéndole un botijo a las propuestas de Bretón, que se llamó postismo. E hizo lo que le dio la gana con la palabra, en poesía o en forma de aerolitos, sus particulares dardos, sus aforismos de serio juguetón. No se olvida de Holderlin y podría ser amigo de Ginsberg.

Me gusta lo que de él dice Cristóbal Montilla cuando se encuentra uno con la obra de Edmundo de Ory es algo parecido a "sentirnos que nos visita el limpiabotas y que sus poemas nos pisan los talones". Ayer me pasé de nocturnidad, hoy- como decía Buñuel- me vendría bien encontrar un limpiabotas. Viene muy bien para la resaca.

Hoy comeré con el poeta y otros alrededores. Es lo bueno de tropezarte con raros en Málaga. Detrás de un raro puede haber un editor.

Y de regalo un poema de Ory:

 

"Cuando no cante más adivinaré

el hundimiento de un barco que había

conseguido pasar el océano

más enmarañado de la noche.

Será mi isla propia un vestigio

de tierra infecunda un corazón

jamás arrepentido pero solo

siempre solo recordando el mar"

 

Que suerte que pervivan algunos raros.

[Publicado el 09/4/2008 a las 18:00]

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El cine y el silencio

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Ayer, en el Festival de Málaga, recuperé una de las más raras películas del cine español: Arrebato. Es también una de las más interesantes. Recuerdo su estreno en Madrid, muy pocos fuimos a ver aquel vómito, confesión, declaración de amor y de impotencia frente al cine. Empezaban los años 80, ya hablábamos del desencanto y estábamos a punto de nombrar el tiempo de "la movida". La película de Iván Zulueta era heredera de las dos cosas, hija del desencanto, madre de la movida.

Un tiempo después se reestrenó y tuvo una importante repercusión entre "la inmensa minoría" cinéfila. Han pasado casi treinta años y la película no ha perdido su vigor, ni su extrañeza. Lo escribió una vez Ray Loriga: "Arrebato no se parecía a nada, estaba hecha de otra cosa. Le daba nombre a algo que no sabíamos que llevábamos dentro. Nuestro amor al cine, sí, pero también algo más. El miedo, el fracaso, la euforia, el tiempo, maleable pero al fin inquebrantable. La muerte. Una película en blanco y negro, si alguna vez fue en color u otras certezas inexplicables".

No pudo Zulueta hacer más cine. Devorado por su propio amor, por su propio monstruo. Se convirtió en un artista que permanecía callado. Primero se enredó en las drogas, después en su inseguridad para terminar aceptando la imposibilidad de hacer algo que tenga sentido después de aquella película. Su silencio le convirtió en figura principal del llamado cine maldito. Ahora, como un extraño de sí mismo ha venido a Málaga para recibir los honores que se otorgan a nuestros clásicos recientes.

Recordé otro de los silencios que más lamentamos del cine español. El largo silencio, quizá el silencio para siempre, del más poético de los cineastas de aquella generación de desencantos y "otras certezas inexplicables": Víctor Erice.

Es posible que ser artista sea saber callarse a tiempo. O quizá es que no tenemos tantas cosas que contar, si ya una vez supimos contarlas. Una es suficiente. Justifica una vida, una obra. Aunque los que vemos, leemos o escuchamos siempre pretendemos más de los artistas.

[Publicado el 08/4/2008 a las 18:16]

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Crímenes, criminales, cobardes y silenciosos

/upload/fotos/blogs_entradas/lamateporque...1_med.jpgToda la semana me estuve acordando de aquel libro de Max Aub, Crímenes ejemplares. Un irónico catálogo de formas y justificaciones del criminal. Cuando se escuchan las historias de esos tarados que matan a mujeres, a adolescentes, a niñas, se tienen pocas ganas de ironizar. Pero la mirada sarcástica de Aub es otra cosa. En su libro se recogían confesiones de los asesinos y, de las muchas justificaciones que contiene, sólo dos fueron de alienados. El resto de los criminales eran gente corriente. El criminal es alguien que te encuentras en tu vida diaria, en un mercado, en la escalera de casa o en un concierto. Una de las razones, de las sinrazones, de esos crímenes de sexo, viene de una errata. Donde dice: "La maté porque era mía", debe decir: "La maté porque no era mía".

No matan en el País Vasco porque tengan una pistola, matan porque no tienen fuerza ni razón.

Hay otras sinrazones, otros criminales. Acabo de ver la película de Manuel Gutiérrez Aragón, Todos estamos invitados -me gustaría haberla visto en el festival de San Sebastián, pero ha tenido que ser en el de Málaga- y allí los asesinos son de otra clase, tienen otra tara. Dramáticamente reales: "Lo maté porque no pensaba como yo". Ésa es una de las perversas sinrazones de muchas muertes en el País Vasco. Viejo impulso animal, sectarismo, cobardía y miedo. Nada que ver con las patrias, ni con las libertades, sino con la incapacidad de convivir con el otro, con el de fuera. No matan porque tengan una pistola, matan porque no tienen fuerza ni razón.

"¿Para qué tratar de convencerle? Era un sectario de lo peor, cerrado de mollera como si fuese Dios Padre. Se la abrí de un golpe, a ver si aprende a discutir. El que no sabe, que calle". Eso pretenden los asesinos de ETA y sus cómplices. Mantener a una sociedad callada por el miedo. Silencio cómplice mientras comemos kokotxas. Cuando Aub escribió su libro, en su exilio, nuestro país seguía secuestrado por el miedo. Un pueblo que conoció aquello no se somete por otros miedos. Nadie podrá matar por esa sinrazón: "Lo maté porque era español". Que la película tenga éxito y que pase a verse como revisión histórica.

Estuve en el Teatro Real viendo a Anne Sofie von Otter, capaz de pasar de Mahler a Elvis Costello o a esos cantos de Auvernia. Cantos de montaña, canciones en la lengua d'oc, que me hicieron recordar otras músicas tan queridas por los nazis. He leído las conversaciones de Joachim Fest con Albert Speer, el esteta arquitecto que colaboró con Hitler hasta el final. Asesinos que se creían llenos de sentido y sensibilidad. Alguien dijo que Speer no era un hombre corrupto, ni cruel, ni vil. "Era algo mucho peor: era un hombre vacío". "Hombres huecos" que alguna vez pueden decir: "Lo maté porque era de Vinaroz".

Artículo publicado El País, 6 de abril de 2008.

[Publicado el 07/4/2008 a las 12:56]

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A Mallorca voy

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No voy con canciones, voy con prisa. Un pecado. Pensar que podría pasear por los jardines de Alfabia, hablar tranquilamente con mi amiga editora sobre sus planes, sus libros, sus jardines, su próxima salida con Villalonga y el nombre de ese lugar extraordinario. También me perderé un paseo con J.C. Llop y por las luces y sombras de ciutat. Ni podré ver al siempre sorprendente Cristóbal Serra... En fin un viaje de ida y vuelta a un lugar donde uno se quedaría a ver pasar el tiempo. Como siempre nuestra realidad a golpes contra nuestros deseos. Y ganando la partida.

/upload/fotos/blogs_entradas/pndulo_y_otros_papeles_med.jpgAl menos me llevaré el último rescate de Serra para terminar su lectura en el avión. Y cómo no quiero perder el avión, aquí les dejo con un poco de reflexiones y textos robados de Serra, que siempre será mejor que lo que uno pueda decir o escribir. El libro se llama Péndulo y otros papeles y recupera un breve, y excelente, prólogo de reconocimiento del raro Serra por parte del pope Octavio Paz, en París y en el año 61. ¡Qué pequeños fuimos!

Dice Serra, hablando de Chesterton:

"Se ha prodigado mucho para ser bueno. La fecundidad literaria siempre ha sido para mí cosa sospechosa. El pródigo en literatura o quiere demostrar que es un portento genesíaco o simplemente trabaja a destajo. La nota peyorativa de jornalero acompaña muchas veces al prolífico escritor.

Los autores no son sólo victimas de los críticos- esos escorpiones de la literatura- sino también son víctimas de sus dones, si son muy talentudos. Chesterton me ha dado siempre la impresión de un dilapidador literario. Desde el momento que dejó de ser promesa para pasar a la fama popular, le entraron unas ganas locas de llenar cuartillas. Los artistas sufren su menopausia, sus cambios serios en vidas. Chesterton la sufrió."

¿Y que pensarán de eso Galdós, Azorín o Baroja? ¿Y qué el joven, más o menos, Andrés Trapiello que no deja casi nada de lo que escribe sin publicar?

Me gustaría provocar un diálogo entre Trapiello y Serra.  Mejor uno inventado de Serra con Galdós.

Me voy, me esperan las prisas. Que bien las esperas en los aeropuertos, que buen momento para leer o escribir tonterías.

[Publicado el 03/4/2008 a las 16:57]

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La lectora opsímata

Decíamos ayer que nuestra iniciación a la lectura fue normal, a saltos de azar, a improvisados pasos del tebeo a las colecciones de los clásicos juveniles, de Tin Tin a Stevenson. Y eso lo hicimos a las edades habituales en tiempos en que no había vídeo consolas, ni WI ni esas cosas tan divertidas para no tener que leer. Crecimos en los años en que la televisión ya reinaba en las casas pero felizmente la oferta no era mucha, aunque no la recuerdo peor. Así, los libros fueron nuestro mejor juguete para la evasión. Después fueron otras cosas, pero esa es otra historia.

/upload/fotos/blogs_entradas/una_lectora_nada_comn_med.jpgAcabo de leer una deliciosa, inteligente y sagaz novela corta del británico Alan Bennet. Ya nos había divertido con sus anteriores novelas -siempre en Anagrama- y ahora nos instala la esperanza de que todo sea posible, no importa a qué edad. En la lectura no fuimos opsímatas, pero sí en muchas cosas más. Pero siempre hay tiempo. No está mal llegar aunque sea tarde.

La historia de la novela es sobre la transformación de la reina de Inglaterra por el tardío enganche a la lectura. Le llega tarde, pero le llega con la fuerza de una droga altamente adictiva. Y ya su vida, su cargo, sus obligaciones, sus entretenimientos y sus problemas pasan a un segundo plano. Lo primero, lo principal, es la lectura. Ni el poder, el dinero o la familia son tan importantes como sus lecturas.

Y se descubre que es una opsimatis. Que quiere recuperar el tiempo perdido, que lee todo, deprisa pero no sin falta de crítica: "No era una lectora benévola, y muchas veces deseaba haber tenido delante a los autores para cantarles las cuarenta".

"¿Soy la única, escribió, que quería echarle un rapapolvo a Henry James?

Entiendo por qué el doctor Jonson es tan apreciado, pero mucho de lo que dice es pura bazofia dogmática?

Estaba leyendo a Henry James a la hora del té cuando dijo en voz alta. -Oh, termina de una vez."

Me he sentido tan identificado. Muchas veces les grito a escritores que se gustan, que me gustan, que por favor terminen de una vez.

Este libro se lee de dos sentadas. Es un placer inteligente. Y me ha descubierto -entre otras cosas mi opsimatis. O como se llame a los opsímatas: personas que aprenden tarde en la vida.

Curiosa palabra que no encuentro en ningún diccionario. Palabra que nos abre la esperanza de que algunos, como la reina de Inglaterra, todavía puedan cambiar.

Por ejemplo, ¿se imaginan a Hugo Chávez enganchado a las buenas lecturas? ¿Se le imaginan un poco más silencioso y más fascinado por Onetti, Borges o Jorge Edwards? Que supiera que en Cuba -Castro ya no tiene arreglo- hubo escritores como Cabrera Infante, como Lezama o Gaston Baquero.

Y quién dice Chávez, podría decir Sarkozy. ¿Cómo estará Sarkozy de lecturas de Jean Genet o de Julien Green? Claro que ahora con esa intelectual que tiene de esposa, con esa lectora de poesía inglesa y otras literaturas, seguro que se pasa las noches leyendo.

De Zapatero no digo nada porque conozco a sus asesores culturales.

Mientras haya opsímatas hay esperanzas.

[Publicado el 02/4/2008 a las 18:45]

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Biografía

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.

 

En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.

 

Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.

 

En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

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