El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
jueves, 28 de agosto de 2008
"Los peores sueños que en ocasiones me atormentaron son aquellos en que oigo la carcajada rompiendo, atronadora, contra el acantilado, o cuando me incorporo alarmado en la cama creyendo oír la voz chillona del loro, del ‘Capitán Flint', repitiendo desaforadamente su eterno estribillo:
-¡Piezas de a ocho! ¡Piezas de a ocho! ¡Piezas de a ocho!"
Así empezó todo, al menos para mí así, con la lectura de esa novela, con la magia y la aventura de haber llegado a ese final, así empezó esa adicción que ya dura tantos años. Ser lector.
Hoy, como la magdalena para Proust, al abrir un paquete de los libros que las editoriales me envían, he vuelto a ser el adolescente que soñó ser tantos otros. Me han enviado los primeros- tebeos y tintines aparte- libros a los que me recuerdo enganchado en años que todavía eran muy en blanco y negro. Con sus portadas y con las caras, como un reparto de cine, de sus personajes en los lomos empezó a entrar el color. Hablo de la colección "Clásicos juveniles" de la editorial Bruguera. Todos unos clásicos de nuestros inicios lectores. Una selección de algunas de las obras maestras de la literatura. No diré juveniles, y tampoco debería decir obras maestras. Algunas sin duda lo eran, lo son, lo serán siempre. Otras, como, "Sissi" se habían colado entre las de Melville, Verne, Twain o Defoe. Eran adaptaciones de las novelas que al cabo de algunos años leímos de distinta manera. Nunca con aquella pasión. Nunca con aquella sorpresa. Y ya sin ilustraciones. Aquellas inolvidables ilustraciones en blanco y negro que eran un señuelo y un alivio para iniciarnos como lectores.
Hoy, al recibir los libros, me han devuelto a ese paraíso, ya rebajado y convulso, que fue la adolescencia. Un buen regalo para Lucas, que tiene siete años y podrá soñar en otros héroes que no sean el Kun Agüero o Messi.
He comenzado con el final de la historia que me hizo lector. La que decidió que quería ser Jim Hawkins. Que algún día conocería una isla como aquella, que alguna vez, en alguna navegación, me encontraría a John Silver. Y que bebería de un gran frasco de ron y que escucharía la salmodia del "Capitán Flint", ese loro, repitiendo: ¡Piezas de a ocho!...
La historia que imaginó Stevenson siempre nos acompañará. Y seguirá acompañando a los adolescentes de ahora. Espero que Harry Potter deje sitio para estos clásicos de todos los tiempos.
[Publicado el 01/4/2008 a las 15:08]
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Cada día me interesa más Juan Ramón Jiménez. Ahora otra vez vigente por un libro- que todavía no conozco- en el que se cuentan las zancadillas oficiales, el silencio de muchos y la ayuda de pocos para conseguir su Nobel. Una historia de hace 52 años, de la vida en el franquismo, pero revelador de las cobardías, las maldades, las envidias y, también de los pocos buenos y valientes. Lo leeré, lo comentaremos. Pero hoy el Juan Ramón que me es cercano, querido es de los aforismos. Los tengo cerca, los abro al azar y siempre encuentro "intelijencia" como diría el Nobel. Encuentro reflexiones de vida que son atemporales. Y confesiones sobre su persona que sirven para conocer lo mucho que nos distancia- talento aparte- y lo imposible que hubiera sido ser amigos. No hubiéramos sido admitidos por él.
Me hubiese encantado conocerlo pero al hacer confesión de sus gustos ya pone difícil el encuentro: "no fumo, no bebo vino, odio el café y los toros, la relijión y el militarismo, el acordeón y la pena de muerte. Vivo únicamente por y para la Belleza. Amo el orden en lo esterior, la inquietud en el espíritu".
Y el caso es que si quitamos el vino, el café, los toros- cada vez menos- y eso de escribir la Belleza con mayúscula, no me siento lejos de sus otros valores. Bueno, el acordeón me gusta para acompañar a la canción francesa. Y amo el bandoneón. El orden "esterior" me gustaría pero estoy lejos. La inquietud interior, esa sí, esa siempre va conmigo. Así como el odio a la relijión -me gusta escribirlo a su manera- el militarismo y la pena de muerte me hacen sentirme su semejante. El tabaco me acompañó una vida y ahora lo tengo aparcado. En fin, que soy más o menos un ser en las antípodas de mi admirado Juan Ramón Jiménez y, sin embargo, lo siento tan cercano.
Le agradezco a Andrés Trapiello el regalo de esa edición de los aforismos de Juan Ramón -en la editorial La Veleta- y prometo que otro día hablaremos de sus pasos perdidos. Esos diarios en que parece darse esa dualidad juanramoniana: "un día parece que el ideal de la vida consiste en ser bueno; otro en ser malo". Yo también tengo esas veleidades. Aunque, también como el maestro: "a veces me hago el malo para que ellos no tengan tanto remordimiento". Eso en los días en que soy más bueno.
[Publicado el 31/3/2008 a las 15:04]
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Antes de la muerte del amigo estaba acompañado por un delicioso, suave, tranquilo e inteligente libro de Julien Gracq. Bastante más que un libro de viajes, que también, son las notas de caminos y paisajes recorridos. Y otras maneras de viajar por la memoria, la vida, la historia y las lecturas. Se llama A lo largo del camino. Julien Gracq se acercaba con su coche por España con bastante frecuencia. Reivindica las desnudeces del paisaje castellano o los caminos secundarios por Aragón, por el delta del Ebro o por La Rioja. Invitación a circular perezosamente por carreteras secundarias. Entre los homenajes al paisaje, muy hermoso es el que hace de una tierra, unas carreteras y un espacio que queremos y conocemos muy bien. Gracq habla de Segovia:
"El recuerdo que guardo de Segovia -con una nitidez de fotografía- es el de su alcázar triangular, fortaleza curiosamente grácil al final de la cual la ciudad terminaba en punta afilada, hendiendo los trigales como el estrave de un crucero hundido. Ni un árbol. Desde allí, mi mirada tomaba al bajar una pequeña carretera de polvo más blanca que la harina; subía abruptamente hacia un pueblo castellano muerto de sed, encaramado sobre la cresta de la colina y que la carretera seccionaba justo en el medio como una almena. No había ni un alma en el paisaje, todo color de pan tostado, sólo un campesino que subía de espaldas al pueblo en su asno, cuyos flancos aparecían cómicamente abultados por dos grandes sacos de trigo. El sol caía a plomo; era mediodía -excesivamente pronto en España para acudir al restaurante típico-, yo miraba, fascinado, ese paisaje sin edad, en el que nada, visiblemente, ni siquiera el menor detalle, había cambiado desde os tiempos de Don Quijote."
Así es. Yo lo he visto. Lo veo. Solamente hay que cambiar el burro por un tractor, ¿cuánto tiempo le quedará a ese paisaje que está parado en el tiempo? No mucho, mañana, estos desnudos paisajes de Castilla serán desierto o campos de golf, difícilmente habrá trigo que transportar. No hay burros. Ni hombres que los monten. No importa, mañana estaremos recordándolo desde el hoyo 17. O desde el 19.
[Publicado el 28/3/2008 a las 12:00]
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Rafael Azcona.
Seguramente no lo haré, no me vendrán las lágrimas. Sería fácil. Llorar un poco y seguir como si no sintiéramos la muerte. No lloraré, pero no puedo evitar el cabreo. Esa inútil rebelión contra la muerte. El rebelde educado que era Rafael Azcona ha muerto en silencio, discreta y secretamente. Amante de lo estrafalario en su obra supo vivir sin nada estrafalario hasta su último suspiro. Murió Azcona en secreto y sin ritos. Tal como había vivido la mayor parte de su vida. No había concedido entrevistas, no recogía los premios, no aparecía en lugares de famosos y no se hacía fotos... Hasta que un día se cansó de su ser anacoreta. Y salió de sus armarios.
Tuvimos la suerte de haberle conocido hace ya más de veinte años y nunca se parecía a ese hombre oculto que los otros nos contaban. Fue generoso con su inteligencia y supo repartir su genio entre los amigos. Le gustaba hablar, comer, beber y reír. Le gustaban otras cosas. Le gustaba la vida aunque tantas veces hablara de la muerte. Desde su primera obra: Los muertos no se tocan, nene, que dedicó "a las Pompas Fúnebres, porque sin su concurso la muerte no sería cosa de tanto lucimiento". Gran burlador que nos privó del lucimiento de su entierro. Nos liberó de pompas y de circunstancias. Listo y descreído hasta el final, tierno y rebelde, enemigo de los repelentes y ajeno a los pedantes, Rafael no quería recordarnos llorando. Y menos llorando por su muerte.
Trabajó hasta el final pero nunca dejó de soñar con que le tocara la lotería, las quinielas o los ciegos y dedicarse a no hacer nada. Un español de toda la vida. No lo consiguió. Supo mirar y contar el mundo con la ternura y la crueldad que se merece. Y sin él no hubiéramos tenido las mejores películas de nuestro cine. Sin él, nuestro cine, hubiera sido pobre, paralítico y muerto.
Creo que no lo conseguiré, que todavía no estoy preparado, pero me gustaría que me recordaran que debo llorar. Me prepararé viendo Plácido, una de las más duras películas sobre cómo fuimos, cómo somos o cómo podremos llegar a ser. Entre pobres y miserables. Hay días que no nos merecemos.
[Publicado el 26/3/2008 a las 14:00]
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Ayer, para evitar las caravanas habituales, los atascos anunciados de regreso a la ciudad, nos desviamos por carreteras secundarias. De vez en cuando lo hago. Por placer y porque tengo un refugio en medio de la nada. Un refugio rodeado de carreteras secundarias, terciarias y de mestas. Mantengo mis furtivos encuentros con un mundo que no parece el nuestro. Ciertamente que el exotismo desapareció hace años. Más o menos con la llegada de los transistores, la coca-cola y la televisión, pero todavía hay lugares cercanos en donde el tiempo está detenido. No estoy seguro de si es bueno o lo contrario. Al menos es otro tiempo.
Crucé por pueblos de la meseta castellana, por "tierra de campos", de palomares abandonados, de perdices despistadas, de liebres y de milanos. Crucé por siluetas de campanarios, castillos, iglesias, casas de adobe, ermitas, pobres cementerios, rebaños y caminos de tierra.
Crucé por la España profunda. Muy poco conocida por muchos de los que visitan los moteles de la ruta 66. Apunté pueblos que ignoraba, prometí visitas tranquilas y me sorprendí una vez más con el paisaje desnudo. Gocé con el olor de los pinares, con las siluetas que se convertían en misteriosas al cruzarlas de noche. Me tropecé con los nuevos molinos, nocturnales y alumbrados como un batallón de naves extraterrestres. Paramos en un bar de un pueblo silencioso y desconfiado. El mismo pueblo por dónde una vez pasó san Juan de la Cruz. El mismo que conoció los felices veranos- y otras estaciones- de uno de nuestros más queridos poetas. El pueblo, Nava de la Asunción, dónde están repartidas en el aire las cenizas de Jaime Gil de Biedma. Volvimos a algunos de sus versos. A la ribera de los alisos.
"Los pinos son más viejos. Sendero abajo, sucias de arena y rozadoras/ igual que mis rodillas cuando niño, / asoman las raíces. / Y allá en el fondo del río entre los álamos/ completa como siempre este paisaje/ que yo quiero en el mundo, / mientras me devuelve su recuerdo/ entre los más primeros de mi vida. / Un pequeño rincón en el mapa de España/ que se me de memoria, porque fue mi reino..."
Y de esa ribera, por no sabemos qué asociación, nos fuimos a las orillas de Sirtes. Nos acordamos de Julien Gracg y de un libro último que aún no habíamos leído. Se llama "A lo largo del camino". Un libro lleno de carreteras secundarias y de esa España que acabo de cruzar. Feliz azar, mañana les contaré.
[Publicado el 25/3/2008 a las 14:00]
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Entre Sauras, músicas y objetos encontrados

Música y religión, un clásico de los matrimonios tradicionales. Siguen casados por la Iglesia desde tiempos inmemoriales. A pesar de que la música, la mejor, no necesita intermediarios para hablar con Dios. Suponiendo que exista. Cada año, en Cuenca se produce el milagro. No creemos en Dios, pero creemos en Bach. Este año sumamos creencias: creemos en Messiaen, un santo tan cercano. Y en otros santos lejanos que se pueden llamar Cristóbal de Morales o Froberger.
Hay otras semanas santas, otras playas, otros paraísos artificiales, pero la de Cuenca tiene más música.
Ya lo decía Cioran, hablando de Bach: "Pensar que tantos teólogos y filósofos han perdido días y noches buscando pruebas de la existencia de Dios. Olvidando la única". Algunas músicas nos hacen pensar en Dios. Aunque si siguiéramos los consejos del contradictorio rumano, pensaríamos en Dios noche y día, lo desgastaríamos. Su uso y trivialización lo harían indiferente. Hace tiempo que Dios es para mí una pasión fugitiva, una moda del espíritu, tal como lo expresó el pensador de la podredumbre. Ahora es una cosa de los otros. De unos que hacen procesiones. De otros que juegan a la Bolsa y hacen las guerras.
Vuelvo a Cuenca para disfrutar con la música. Y con algunas lágrimas que tiene la música. Pero también para encontrarme con los pucheros y sus paganos manipuladores. Y tropezarnos con Antonio Pérez, sus objetos, sus sujetos y sus hallazgos no tan casuales. Doble sorpresa artística en la vieja ciudad levítica: entre los Saura y Esteban Lisa.
Exposición de ese gran desconocido que fue Esteban Lisa. Pintor autodidacta que nunca expuso en vida, manchego exiliado económico, que pasó su juventud durmiendo tras la barra de un bar y dialogando, sin saberlo, con las vanguardias. Me lo dijo Pérez y era verdad. Se puede comprobar en su convento que es su fundación. Tan ibérico Antonio Pérez, tan poco santo y siempre entre muros o caminos donde se encuentran el arte y sus misterios.
Misterioso asunto era la desaparición de la Fundación Antonio Saura, otro conquense adoptivo. Uno de los artistas españoles que convivieron con esa ciudad de pecados y pecadores, de penitentes silenciosos y de ruidosas turbas. Antonio Saura después de muerto, en viva compañía de su hermano Carlos, el fotógrafo que hizo cine, ya tiene lugar abierto para dejarse mirar en pinturas y en su obra gráfica. No fue fácil, todavía hay litigios pendientes. Ya se sabe que las fundaciones siempre tienen muchos líos, muchos intereses y muchos novios. Le pasaba a santa Teresa. Les sigue pasando a los artistas vivos o muertos. Tan cerca del mercado, tan lejos de las santidades.
Hay otras semanas santas, otras playas, otros paraísos artificiales, pero la de Cuenca tiene más música. Y a Dios de su parte.
Artículo publicado en: El País, 23 de marzo de 2008.
[Publicado el 24/3/2008 a las 12:15]
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Ahora me parece mentira. Y no ha pasado tanto tiempo. Le escucho y paso de la irritación al espanto. Ese que dice esas cosas sobre Irak y la guerra, sobre la libertad y la paz, ese tipo, fue un presidente español. Sí. Y lo fue dos legislaturas. Una por mayoría. Volver a escucharle es una mezcla de pena y miedo. De vergüenza por lo que fuimos, de temor a lo que podemos volver... ¡Y pensar que Robert Walser pasó tantos años en un manicomio!
No es la banalización del mal. Es otro estrato oscuro. Es un grado cero de la política. Es la ignorancia, el error, la perversión del mal, el orgullo del vanidoso, la borrachera de poder, la estupidez histórica y otras cosas. Algunas están contadas por Roth para referirse a su jefe de filas. Su señor en aquellas intervenciones bélicas. El jefe de la tropa de una guerra asesina.
Ahora, estos días, el nuestro, el que renace en inglés, el que abunda en sus errores y en sus ardores guerreros, estará en alguna procesión. Quizá pidiendo perdón por nuestros pecados y cantando la paz de los vencedores.
El otro día, en la "missa pro defunctis" de Cristóbal de Morales, cuando se canta aquello de:"sanctus, sanctus, sanctus. Dominas Deus Sabaoth...", recordé que hubo un tiempo en que nosotros también cantábamos "Santo, santo, santo, es el Señor, Dios de los Ejércitos"...Esos ejércitos de los servidores de los dioses. Esos ejércitos que sirven para defender a su Dios contra los otros dioses. ¿O están defendiendo otra cosa?
Mientras no cambien los dioses, nada habrá cambiado.
Haré vacaciones de noticias, no quiero escuchar al innombrable. Ni a su tropa.
[Publicado el 19/3/2008 a las 14:30]
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El compositor Oliver Messiaen.
En Cuenca, con perdón y porque sí. Un buen lugar para empezar una semana cómo ésta. Un buen lugar para otras semanas, otras pasiones, otras religiones o ningunas. Desde hace muchas primaveras me sorprendo al comprobar cómo una música compuesta para la trascendencia, las lágrimas, los finales, las muertes y el más allá, tiene la capacidad de emocionar a un terrenal como yo. ¿Qué tienen de conmovedor, de vigente y misterioso, unos preludios, unas fugas o un "memento mori" compuestos hace siglos para seguir siendo tan cercanos en nuestras emociones? Secretos del arte. Secreto profundo y universal de la música.
Hace 47 años en esa levítica ciudad se organizó una Semana de Música Religiosa. Así la llaman, y así se seguirá llamando, al margen de tantos descreídos que nos colamos en sus espacios, en sus iglesias, en sus capillas. Que nos mezclamos entre sus ritos y sus mitos. Y así, desde nuestra falta de fe, recibimos esa iluminación tan extraordinaria que tienen algunas de las músicas llamadas religiosas.
No creo en Dios, pero creo en Bach. No creo en la iglesia. Ni en la religión. Ni siquiera en la "verdadera". No me siento cristiano, ni mucho menos católico, ni romano. Y, sin embargo, me emocionan las obras del tan católico Messiaen. No creo en la vida futura, pero creo en su "cuarteto para el fin de los tiempos". No tengo pánico, ni me inquieta que más allá de nosotros no pase nada, pero no puedo ignorar un vértigo al escuchar su cuarteto. Tengo que reconocer que hay tardes en que estoy bastante "messiaen". Creo que debo concederme una dosis doble de Amy Winehouse.
[Publicado el 18/3/2008 a las 11:30]
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Pecados, pecadoras, políticos y místicos

Philip Roth.
En un retiro místico, solitario, y descreído de casi todo, vive el personaje de la última novela de Philip Roth. Ese espectro, tan parecido al escritor, que vuelve a su ciudad y se sorprende que todo el mundo hable sólo con su móvil. Hace tiempo las personas que por la calle parecían que hablaban consigo mismas estaban locas. Ahora somos nosotros.
En la novela se habla del giro a la derecha en su país. Se dice que es "un movimiento para sustituir las instituciones políticas por la moralidad: su moralidad. Sexo y Dios. Xenofobia". En las próximas ya no estará el amigo de Aznar, Bush. Ese presidente que Roth llama dogmático y analfabeto. Y que en seis palabras, tomadas de Shakespeare como: "un hijo descarriado, resentido y colérico". Quiero un Roth español.
Las grandes obras traspasan tiempo y lugar. Leo a Roth como a uno de los nuestros. También leo a San Juan de la Cruz como si fuera contemporáneo. O escucho a Tomás de Victoria en una iglesia de Cuenca con el fervor que escuché a Marianne Faithfull en un garito. Es muy leve el camino de santos a pecadores. De místicos a sensuales. Es fácil pasar del gregoriano a las tentaciones de "La Ponderosa". Nos salvamos por nuestros pecados.
Mientras tanto nos quedan las procesiones, la barra de "La Ponderosa", la música y siempre nos quedará la poesía. Antes de Cuenca, fui a la comida de Loewe para festejar el vigésimo aniversario de su premio poético. El ganador, Vicente Valero, es un poeta que nos lleva a bosques, ciervos, oscuridades y claridades místicas. Uno de los nuevos místicos que ya no son lo que fueron. Beben gin tonícs, viven en Ibiza y hablan de pecados y pecadoras. Se hacía en la tertulia poética un repaso de mujeres excéntricas. Y se brindó por la valentía de la Duquesa Roja, casada con su compañera de los últimos años "in artículo mortis". Con Bush y con sus amigos españoles, ni las Álvarez de Toledo, ni las Álvarez de Alcobendas, lo hubieran podido hacer. Destapado el tema de mujeres que vivieron como "pecadoras"- cada una con su estilo- se dedicaron homenajes poco académicos a la primera académica, Carmen Conde. Malcasada porque no pudo hacerlo con su verdadero amor, Amanda. Historia de ocultaciones que cuenta Ferris en su libro sobre la poeta. La lista de pecadoras, poetas y otras chicas del montón siguió con los postres y terminó en la calle. Recordé lo que una vez le dijo la pecadora Maruja Mallo al discreto Ramón Gaya. Se encontraron en Madrid a la vuelta del exilio de Gaya y le preguntó a su amiga ¿como está España? La desencantada y atrevida Maruja soltó sapos y culebras contra esto y aquello. Resumió diciendo: "La culpa de todo la tiene la jodida mística"
Artículo publicado en: El País, 17 de marzo de 2008.
[Publicado el 17/3/2008 a las 12:00]
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Me excede el barroquismo de la Semana Santa, sobre todo la del sur. Con tanta lágrima fácil, tanto cachondeo y tanta exageración. La sobriedad castellana, tan oscura, prohibitiva y silenciosa, también me abruma. Quizá la mezcla que me es más cercana son esas procesiones de Cuenca, por su escenario y por sur turbas borrachas. Dentro de unas horas estaré por allí. Hay otros placeres, pero son de la carne y no los contaré.
La mística Santa Teresa, modelo de erotismo para Bataille, delicado modelo para Bernini, emocionada escritora, es todo lo contrario que la Semana Santa y sus juergas. Mi libro preferido sobre santidades y misticismos, es una breve joya que acaba de reeditar en bolsillo "Tusquets", es del santón pagano Emile Cioran. No tiene desperdicio, pero les dejaré un momento en que imagina en Castilla un encuentro de místicos:
"Resulta extraño que varios santos hayan podido vivir en la misma época. Intento imaginarlos juntos, pero carezco de fervor y de imaginación. ¡Teresa de Ávila, a los 52 años, célebre y admirada, encontrando en Medina del Campo a un San Juan de la Cruz de 25 años, desconocido y apasionado...! La mística española es un momento divino de la historia humana.
¿Quién podría escribir un diálogo de los santos? Un Shakespeare aquejado de inocencia o un Dostoievski exiliado en una librería celeste. Toda mi vida merodearé en las inmediaciones de los santos..."
¿Qué tendrán que ver esos santos con Rouco Varela?
[Publicado el 13/3/2008 a las 17:30]
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Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
28/8/2008 00:51
Publicado por: el cartero
28/8/2008 00:41
Publicado por: escarola
28/8/2008 00:24
Publicado por: el cartero
27/8/2008 20:39
Sr. Cartero, que se le acumula...
Publicado por: escarola
27/8/2008 09:38
Publicado por: oe
26/8/2008 18:04
Publicado por: sin itinerario
26/8/2008 17:37
Nos fornos do pan, con lume...
Publicado por: escarola
26/8/2008 16:36
Publicado por: Enea
26/8/2008 15:32
Publicado por: los percebes
26/8/2008 15:14
Publicado por: Enea
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