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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 6 de septiembre de 2008

Blog de Javier Rioyo

Recuérdame que llore

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Rafael Azcona.

Seguramente no lo haré, no me vendrán las lágrimas. Sería fácil. Llorar un poco y seguir como si no sintiéramos la muerte. No lloraré, pero no puedo evitar el cabreo. Esa inútil rebelión contra la muerte. El rebelde educado que era Rafael Azcona ha muerto  en silencio, discreta y secretamente. Amante de lo estrafalario en su obra supo vivir sin nada estrafalario hasta su último suspiro. Murió Azcona en secreto y sin ritos. Tal como había vivido la mayor parte de su vida. No había concedido entrevistas, no recogía los premios, no aparecía en lugares de famosos y no se hacía fotos... Hasta que un día se cansó de su ser anacoreta. Y salió de sus armarios.

/upload/fotos/blogs_entradas/losmuertosno1_med.jpgTuvimos la suerte de haberle conocido hace ya más de veinte años y nunca se parecía a ese hombre oculto que los otros nos contaban. Fue generoso con su inteligencia y supo repartir su genio entre los amigos. Le gustaba hablar, comer, beber y reír. Le gustaban otras cosas. Le gustaba la vida aunque tantas veces hablara de la muerte. Desde su primera obra: Los muertos no se tocan, nene, que dedicó "a las Pompas Fúnebres, porque sin su concurso la muerte no sería cosa de tanto lucimiento". Gran burlador que nos privó del lucimiento de su entierro. Nos liberó de pompas y de circunstancias. Listo y descreído hasta el final, tierno y rebelde, enemigo de los repelentes y ajeno a los pedantes, Rafael no quería recordarnos llorando. Y menos llorando por su muerte.

Trabajó hasta el final pero nunca dejó de soñar con que le tocara la lotería, las quinielas o los ciegos y dedicarse a no hacer nada. Un español de toda la vida. No lo consiguió. Supo mirar y contar el mundo con la ternura y la crueldad que se merece. Y sin él no hubiéramos tenido las mejores películas de nuestro cine. Sin él, nuestro cine, hubiera sido pobre, paralítico y muerto.

Creo que no lo conseguiré, que todavía no estoy preparado, pero me gustaría que me recordaran que debo llorar. Me prepararé viendo Plácido, una de las más duras películas sobre cómo fuimos, cómo somos o cómo podremos llegar a ser. Entre pobres y miserables. Hay días que no nos merecemos.

[Publicado el 26/3/2008 a las 14:00]

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Carreteras secundarias

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Ayer, para evitar las caravanas habituales, los atascos anunciados de regreso a la ciudad, nos desviamos por carreteras secundarias. De vez en cuando lo hago. Por placer y porque  tengo un refugio en medio de la nada. Un refugio rodeado de carreteras secundarias, terciarias y de mestas. Mantengo mis furtivos encuentros con un mundo que no parece el nuestro. Ciertamente que el exotismo desapareció hace años. Más o menos con la llegada de los transistores, la coca-cola y la televisión, pero todavía hay lugares cercanos en donde el tiempo está detenido. No estoy seguro de si es bueno o lo contrario. Al menos es otro tiempo.

Crucé por pueblos de la meseta castellana, por "tierra de campos", de palomares abandonados, de perdices despistadas, de liebres y de milanos. Crucé por siluetas de campanarios, castillos, iglesias, casas de adobe, ermitas, pobres cementerios, rebaños y caminos de tierra.

Crucé por la España profunda. Muy poco conocida por muchos de los que visitan los moteles de la ruta 66. Apunté pueblos que ignoraba, prometí visitas tranquilas y me sorprendí una vez más con el paisaje desnudo. Gocé con el olor de los pinares, con las siluetas que se convertían en misteriosas al cruzarlas de noche. Me tropecé con los nuevos molinos,  nocturnales y alumbrados como un batallón de naves extraterrestres. Paramos en un bar de un pueblo silencioso y desconfiado. El mismo pueblo por dónde una vez pasó san Juan de la Cruz. El mismo que conoció los felices veranos- y otras estaciones- de uno de nuestros más queridos poetas. El pueblo, Nava de la Asunción, dónde están repartidas en el aire las cenizas de Jaime Gil de Biedma. Volvimos a algunos de sus versos. A la ribera de los alisos.

"Los pinos son más viejos. Sendero abajo, sucias de arena y rozadoras/ igual que mis rodillas cuando niño, / asoman las raíces. / Y allá en el fondo del río entre los álamos/ completa como siempre este paisaje/ que yo quiero en el mundo, / mientras me devuelve su recuerdo/ entre los más primeros de mi vida. / Un pequeño rincón en el mapa de España/ que se me de memoria, porque fue mi reino..."

Y de esa ribera, por no sabemos qué asociación, nos fuimos a las orillas de Sirtes. Nos acordamos de Julien Gracg y de un libro último que aún no habíamos leído. Se llama "A lo largo del camino". Un libro lleno de carreteras secundarias y de esa España que acabo de cruzar. Feliz azar, mañana les contaré.

[Publicado el 25/3/2008 a las 14:00]

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Entre Sauras, músicas y objetos encontrados

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Música y religión, un clásico de los matrimonios tradicionales. Siguen casados por la Iglesia desde tiempos inmemoriales. A pesar de que la música, la mejor, no necesita intermediarios para hablar con Dios. Suponiendo que exista. Cada año, en Cuenca se produce el milagro. No creemos en Dios, pero creemos en Bach. Este año sumamos creencias: creemos en Messiaen, un santo tan cercano. Y en otros santos lejanos que se pueden llamar Cristóbal de Morales o Froberger.

Hay otras semanas santas, otras playas, otros paraísos artificiales, pero la de Cuenca tiene más música.

Ya lo decía Cioran, hablando de Bach: "Pensar que tantos teólogos y filósofos han perdido días y noches buscando pruebas de la existencia de Dios. Olvidando la única". Algunas músicas nos hacen pensar en Dios. Aunque si siguiéramos los consejos del contradictorio rumano, pensaríamos en Dios noche y día, lo desgastaríamos. Su uso y trivialización lo harían indiferente. Hace tiempo que Dios es para mí una pasión fugitiva, una moda del espíritu, tal como lo expresó el pensador de la podredumbre. Ahora es una cosa de los otros. De unos que hacen procesiones. De otros que juegan a la Bolsa y hacen las guerras.

Vuelvo a Cuenca para disfrutar con la música. Y con algunas lágrimas que tiene la música. Pero también para encontrarme con los pucheros y sus paganos manipuladores. Y tropezarnos con Antonio Pérez, sus objetos, sus sujetos y sus hallazgos no tan casuales. Doble sorpresa artística en la vieja ciudad levítica: entre los Saura y Esteban Lisa.

Exposición de ese gran desconocido que fue Esteban Lisa. Pintor autodidacta que nunca expuso en vida, manchego exiliado económico, que pasó su juventud durmiendo tras la barra de un bar y dialogando, sin saberlo, con las vanguardias. Me lo dijo Pérez y era verdad. Se puede comprobar en su convento que es su fundación. Tan ibérico Antonio Pérez, tan poco santo y siempre entre muros o caminos donde se encuentran el arte y sus misterios.

Misterioso asunto era la desaparición de la Fundación Antonio Saura, otro conquense adoptivo. Uno de los artistas españoles que convivieron con esa ciudad de pecados y pecadores, de penitentes silenciosos y de ruidosas turbas. Antonio Saura después de muerto, en viva compañía de su hermano Carlos, el fotógrafo que hizo cine, ya tiene lugar abierto para dejarse mirar en pinturas y en su obra gráfica. No fue fácil, todavía hay litigios pendientes. Ya se sabe que las fundaciones siempre tienen muchos líos, muchos intereses y muchos novios. Le pasaba a santa Teresa. Les sigue pasando a los artistas vivos o muertos. Tan cerca del mercado, tan lejos de las santidades.

Hay otras semanas santas, otras playas, otros paraísos artificiales, pero la de Cuenca tiene más música. Y a Dios de su parte.

Artículo publicado en: El País, 23 de marzo de 2008.

[Publicado el 24/3/2008 a las 12:15]

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Aquel presidente

Ahora me parece mentira. Y no ha pasado tanto tiempo. Le escucho y paso de la irritación al espanto. Ese que dice esas cosas sobre Irak y la guerra, sobre la libertad y la paz, ese tipo, fue un presidente español. Sí. Y lo fue dos legislaturas. Una por mayoría. Volver a escucharle es una mezcla de pena y miedo. De vergüenza por lo que fuimos, de temor a lo que podemos volver... ¡Y pensar que Robert Walser pasó tantos años en un manicomio!

No es la banalización del mal. Es otro estrato oscuro. Es un grado cero de la política. Es la ignorancia, el error, la perversión del mal, el orgullo del vanidoso, la borrachera de poder, la estupidez histórica y otras cosas. Algunas están contadas por Roth para referirse  a su jefe de filas. Su señor en aquellas intervenciones bélicas. El jefe de la tropa de una guerra asesina.

Ahora, estos días, el nuestro, el que renace en inglés, el que abunda en sus errores y en sus ardores guerreros, estará en alguna procesión. Quizá pidiendo perdón por nuestros pecados y cantando la paz de los vencedores.

El otro día, en la "missa pro defunctis" de Cristóbal de Morales, cuando se canta aquello de:"sanctus, sanctus, sanctus. Dominas Deus Sabaoth...", recordé que hubo un tiempo en que nosotros también cantábamos "Santo, santo, santo, es el Señor, Dios de los Ejércitos"...Esos ejércitos de los servidores de los dioses. Esos ejércitos que sirven para defender a su Dios contra los otros dioses. ¿O están defendiendo otra cosa?

Mientras no cambien los dioses, nada habrá cambiado.

Haré vacaciones de noticias, no quiero escuchar al innombrable. Ni a su tropa.

[Publicado el 19/3/2008 a las 14:30]

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Estoy bastante messiaen

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El compositor Oliver Messiaen.

En Cuenca, con perdón y porque sí. Un  buen lugar para empezar una semana cómo ésta. Un  buen lugar para otras semanas, otras pasiones, otras religiones o ningunas. Desde hace muchas primaveras me sorprendo al comprobar cómo  una música compuesta para la trascendencia, las lágrimas, los finales, las muertes y el más allá, tiene la capacidad de emocionar a un terrenal como yo. ¿Qué tienen de conmovedor, de vigente y misterioso, unos preludios, unas fugas o un "memento mori" compuestos hace siglos para seguir siendo tan cercanos en nuestras emociones?  Secretos del arte. Secreto profundo y universal de la música.

Hace 47 años en esa levítica ciudad se organizó una Semana de Música Religiosa. Así la llaman, y así se seguirá llamando, al margen de tantos descreídos que nos colamos en sus espacios, en sus iglesias, en sus capillas. Que nos mezclamos entre sus ritos y sus mitos. Y así, desde nuestra falta de fe, recibimos esa iluminación tan extraordinaria que tienen algunas de las músicas llamadas religiosas.

/upload/fotos/blogs_entradas/amy_winehouse_med.jpgNo creo en Dios, pero creo en Bach. No creo en la iglesia. Ni en la religión. Ni siquiera en la "verdadera". No me siento cristiano, ni mucho menos católico, ni romano. Y, sin embargo, me emocionan las obras del tan católico Messiaen. No creo en la vida futura, pero creo en su "cuarteto para el fin de los tiempos". No tengo pánico, ni me inquieta que más allá de nosotros no pase nada, pero no puedo ignorar un vértigo al escuchar su cuarteto. Tengo que reconocer que hay tardes en que estoy bastante "messiaen". Creo que debo concederme una dosis doble de Amy Winehouse.

[Publicado el 18/3/2008 a las 11:30]

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Pecados, pecadoras, políticos y místicos

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Philip Roth.

En un retiro místico, solitario, y descreído de casi todo, vive el personaje de la última novela de Philip Roth. Ese espectro, tan parecido al escritor, que vuelve a su ciudad y se sorprende que todo el mundo hable sólo con su móvil. Hace tiempo las personas que por la calle parecían que hablaban consigo mismas estaban locas. Ahora somos nosotros.

En la novela se habla del giro a la derecha en su país. Se dice que es "un movimiento para sustituir las instituciones políticas por la moralidad: su moralidad. Sexo y Dios. Xenofobia". En las próximas ya no estará el amigo de Aznar,  Bush. Ese presidente que Roth llama dogmático y analfabeto. Y que en seis palabras, tomadas de Shakespeare como: "un hijo descarriado, resentido y colérico". Quiero un Roth español.

Las grandes obras traspasan tiempo y  lugar. Leo a Roth como a uno de los nuestros. También leo a San Juan de la Cruz como si fuera contemporáneo. O escucho a Tomás de Victoria en una iglesia de Cuenca con el fervor que escuché a Marianne Faithfull en un garito. Es muy leve el camino de santos a pecadores. De místicos a sensuales. Es fácil pasar del gregoriano a las tentaciones de "La Ponderosa". Nos salvamos por nuestros pecados.

Mientras tanto nos quedan las procesiones, la barra de "La Ponderosa", la música y siempre nos quedará la poesía. Antes de Cuenca, fui a la comida de Loewe para festejar el vigésimo aniversario de su premio poético. El ganador, Vicente Valero, es un poeta que nos lleva a bosques, ciervos, oscuridades y claridades místicas. Uno de los nuevos místicos que ya no son lo que fueron. Beben gin tonícs, viven en Ibiza y hablan de pecados y pecadoras. Se hacía en la tertulia poética un repaso de mujeres excéntricas. Y se brindó por la valentía de la Duquesa Roja, casada con su compañera de los últimos años "in artículo mortis". Con Bush y con sus amigos españoles, ni las Álvarez de Toledo, ni las Álvarez de Alcobendas, lo hubieran podido hacer.  Destapado el tema de mujeres que vivieron como "pecadoras"- cada una con su estilo- se dedicaron homenajes poco académicos a la primera académica, Carmen Conde. Malcasada porque no pudo hacerlo con su verdadero amor, Amanda. Historia de ocultaciones que cuenta Ferris en su libro sobre la poeta. La lista de pecadoras, poetas y otras chicas del montón siguió con los postres y terminó en la calle. Recordé lo que una vez le dijo la pecadora Maruja Mallo al discreto Ramón Gaya. Se encontraron en Madrid a la vuelta del exilio de Gaya y le preguntó a su amiga ¿como está España? La desencantada y atrevida Maruja soltó sapos y culebras contra esto y aquello. Resumió diciendo: "La culpa de todo la tiene la jodida mística"

Artículo publicado en: El País, 17 de marzo de 2008.

[Publicado el 17/3/2008 a las 12:00]

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Mística y barroquismo

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Me excede el barroquismo de la Semana Santa, sobre todo la del sur. Con tanta lágrima fácil, tanto cachondeo y tanta exageración. La sobriedad castellana, tan oscura, prohibitiva y silenciosa, también me abruma. Quizá la mezcla que me es más cercana son esas procesiones de Cuenca, por su escenario y por sur turbas borrachas. Dentro de unas horas estaré por allí. Hay otros placeres, pero son de la carne y no los contaré.

/upload/fotos/blogs_entradas/de_las_lgrimas_y_de_los_santos_med.jpgLa mística Santa Teresa, modelo de erotismo para Bataille, delicado modelo para Bernini, emocionada escritora, es todo lo contrario que la Semana Santa y sus juergas. Mi libro preferido sobre santidades y misticismos, es una breve joya que acaba de reeditar en bolsillo "Tusquets", es del santón pagano Emile Cioran. No tiene desperdicio, pero les dejaré un momento en que imagina en Castilla un encuentro de místicos:

"Resulta extraño que varios santos hayan podido vivir en la misma época. Intento imaginarlos juntos, pero carezco de fervor y de imaginación. ¡Teresa de Ávila, a los 52 años, célebre y admirada, encontrando en Medina del Campo a un San Juan de la Cruz de 25 años, desconocido y apasionado...! La mística española es un momento divino de la historia humana.

¿Quién podría escribir un diálogo de los santos? Un Shakespeare aquejado de inocencia o un Dostoievski exiliado en una librería celeste. Toda mi vida merodearé en las inmediaciones de los santos..."

¿Qué tendrán que ver esos santos con Rouco Varela?

[Publicado el 13/3/2008 a las 17:30]

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Seguir con dudas

/upload/fotos/blogs_entradas/aplogos_med.jpgDudaba si tenía esa edición y volví a comprar el libro. Al llegar a casa me encontré con mi ejemplar, la misma edición y mejor conservado, con su cubierta original, con esa foto de Oriol Maspons, que faltaba en el que compré en la librería de viejo de Alicante. Esas dudas sobre los libros que una vez tuvimos nos permiten volver por lugares, por libros que nos encuentran, que no buscamos. Me encontró ese delicioso libro póstumo de Martin Santos, Apólogos. Prosas breves e inéditas del psiquiatra y gran escritor. Habla con inteligencia, humor y agudeza de cementerios, complejos, pueblos, caracteres, trabajos, amor o de la rareza del instrumento indígena llamado "boomerang".

Naturalmente también habla de dudas. Y de una explicación. Nada menos la explicación final sobre eso tan misterioso del amor. Un apólogo magistral. No lo reproduciré completo pero al menos lo esencial de su investigación:

"El amor totalmente explicado:

...Dispuesto a aclarar la cuestión de un modo definitivo, he recurrido finalmente al método experimental. Para ello -siguiendo la costumbre- he elegido un ser de sexo opuesto al mío; he tomado su mano y la he estrechado con ternura; he fijado mi mirada con atención penetrante, al mismo tiempo que acariciadora, en sus pupilas; he musitado palabras sin sentido en su oreja; he aspirado su aliento y decidido a no omitir ninguno de los gestos necesarios incluso he oprimido sus labios con los míos a despecho de su pegajosa humedad.

Después de hecho todo esto, he esperado a ver qué sucedía. Tras un momento de enajenación o de torpeza, la persona ha tomado aire, ha abierto los ojos, ha movido los labios, en una palabra, se ha dispuesto a hablar. He esperado pacientemente.

Grande ha sido mi sorpresa al escuchar, no una afirmación o una promesa, sino una ansiosa pregunta, pues ha dicho ‘¿me quieres?' quitando así toda decencia a su éxtasis pasado.

De este modo he llegado a conocer que el último secreto que el amor revela no es una verdad ni un error, sino una duda"

Y sin dudarlo, seguiré paseando con mis dudas.

[Publicado el 12/3/2008 a las 07:00]

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Volver a las dudas

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Mike Oldfield contempla la fachada del Guggenheim de Bilbao.

Me cuestan las certezas. No voto convencido. Voto a la contra. No hago cejas, ni canto alegrías, tampoco soy un voluntarista de izquierda utópica, desunida y ex comunista. Y no me gustan los partidos confesionales, ni los de derechas, ni los nacionalistas. No me creo a Rosa Díez, aunque me gusten Savater y Pombo, escribiendo. Es decir: he votado caballo ganador. Sí, pero en mi descarga diré que he votado sin pasión. Aunque no me faltaron las ganas porque me pasé el fin de semana en Bilbao. Y eso del País Vasco, y algunas de sus enfermedades, nos hacen ser ciudadanos más conscientes de lo que es y no es la democracia.

Después de esa certeza que significa el acto de votar. De poner la confianza en unos y negársela a otros, quiero volver a mis dudas. A mis queridas dudas en la vida, la política, las gentes, el amor y otras soledades.

Antes de seguir con mis dudas, dar la razón al listo y sensato Adrián Vogel. Es listo. No pierde el tiempo con algunos artistas. No se entretuvo escuchando durante una hora y en directo a Mike Oldfield. Claro, que también se perdió el escenario, las voces y los coros que estaban muy por encima de los aburrimientos melódicos del británico. Concierto en el Guggenheim. Demasiado lugar para música tan olvidable.  Y es listo porque me recrimina, con mucha razón, mi comparación entre Arturo Fernández y Almodóvar. Retiro lo dicho. Y mantengo mis dudas. Lo dudo.

[Publicado el 10/3/2008 a las 20:30]

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No soy Kafka

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Hay un viento ligero en Alicante. Estoy cruzando lecturas de Enrique Vila-Matas con otras de las que hablaré. Siempre que leo a Vila-Matas tengo ganas de leer otras cosas, Gombrowicz, Walser, Beckett... y siempre me dan ganas de salir de casa, de moverme por la ciudad con tranquilidad. En muchos paseos acabo tropezando con una librería de viejo. Un viento ligero me lleva hasta ellas. Aquí se llama "Raíces", muy entretenida y con algunas sorpresas. Estoy tranquilo y contento. Es el momento de desplegar los pequeños tesoros de libros rescatados de esa cueva dónde me estaban esperando.

/upload/fotos/blogs_entradas/el_viento_ligero_en_parma_med.jpgDespués vuelvo a Vila-Matas, su último libro, El viento ligero en Parma, me recuerda que hubo un tiempo que me sentí muy cercano a Kafka. Había cosas en mi vida que me acercaban a Kafka. Hace tiempo que se muy bien que no soy Kafka, aunque quiera mucho a una Milena. Que nunca seré Kafka. Entre otras cosas porque el domingo votaré. No me imagino a Kafka preocupado con ese pequeño ejercicio de ilusión democrática. No lo imagino votando. Kafka es aquél de sus diarios, el que en agosto de 1914 escribía: "Hoy Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde fui a nadar"

No soy Kafka. Yo, por la tarde iré a votar.

[Publicado el 07/3/2008 a las 10:21]

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Biografía

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.

 

En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.

 

Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.

 

En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

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