El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 30 de agosto de 2008

Cuando un coche tiene un accidente, enseguida se sabe si es que iba con exceso de velocidad, si adelantó indebidamente, si hubo fallo mecánico o si el conductor se durmió o estaba bajo los efectos del alcohol. Un avión es una máquina más complicada, que además vuela, pero cuyo control no depende de un particular, sino que está bajo la supervisión de una compañía aérea, de una flota de expertos y que es tripulada, no sólo conducida. Además existe un historial de averías del aparato y esas cajas negras que recogen hasta la última palabra dicha en la cabina. Mi pregunta es si de verdad se necesita tanto tiempo para saber qué provocó el accidente del avión de Spanair. Poco a poco van llegando noticias dispersas que se van descartando como posibles causas sin llegar a la causa o causas que produjeron la tragedia y que necesariamente existen.
Nadie se responsabiliza de nada, el tiempo todo lo diluye y cuando se sepa algo concreto los ánimos estarán más calmados y la mente distraída con otras cosas.
Incluso en estas circunstancias no pongo en duda que el avión sigue siendo el medio de transporte más seguro y que cuando ocurre lo que ha ocurrido con el MD-82 su impacto social y mediático es brutal, superior al de otro tipo de accidentes. Pero también es cierto que hay compañías que no ofrecen ningún tipo de explicación a los viajeros, que les hacen esperar horas y horas cuando no días enteros sin saber a quién acudir. Si a esta falta de consideración y de estar en manos de la nada añadimos una tragedia como la ocurrida, la sensación no es buena. Mientras tanto, mientras todo se aclare, el dolor de los familiares por sus víctimas nos apena a todos.
[Publicado el 29/8/2008 a las 12:06]
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Si no supiésemos nada de China, lo que sabríamos después de estos Juegos es que tienen un director de cine llamado Zhang Yimou, capaz de montar una inauguración y cierre con gran imaginación, gusto y habilidad para organizar a cientos de personas como si fuesen una sola.
Nos hemos quedado sorprendidos, sobre todo después de haber visto películas suyas como Ni uno menos, que es absolutamente lo contrario a este espectáculo por su sencillez, cotidianidad y búsqueda de la naturalidad a costa de lo que sea. Una escuela rural, una niña de trece años que tiene que ejercer de maestra en sustitución de la titular y la frase de "ni uno menos", que significa que ha de lograr que ningún alumno deserte para que ella pueda cobrar su salario.
En esta película, aunque sin pillarse los dedos, nos muestra la otra cara de China. En la de los Juegos sólo le hemos admirado el trabajo de Zhan Yimou, porque hemos apagado el televisor sin ver nada de este país, salvo trozos de la Muralla China. Aún no entiendo por qué se han celebrado allí los juegos, ¿para apoyar su régimen? China es grande y fuerte, Cuba es pequeña y pobre.
[Publicado el 28/8/2008 a las 10:30]
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El taekwondista, Juan Antonio Ramos.
Por fin se han terminado. Ya han sido suficientes medallas, triunfos, himnos. Ya ha habido bastante Phelps. Ya han sido suficientes fracasos y caras compungidas, incluso llorosas. Francamente, me ha encantado la sinceridad del campeón del mundo de Taekwondo, Juan Antonio Ramos, que al quedar en el quinto puesto no pudo ni quiso disimular su frustración y dijo que "nadie se acuerda de los cuartos ni de los quintos". Te vi en televisión derrotado, desgarrado. Las palabras te salían como balas cuando dijiste eso que todos sentimos por lo menos una vez a la semana: "La vida es una mierda".
Juan Antonio, estas olimpiadas ya han pasado, las siguientes también pasarán, pero tu frase y tu franqueza permanecerán grabadas en nuestros corazones.
[Publicado el 27/8/2008 a las 09:55]
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Es muy lamentable lo que le ha ocurrido al profesor Jesús Neira. Está en coma por los violentos golpes que recibió al defender a una mujer que estaba siendo maltratada por su pareja. Esta pareja, un energúmeno que no pudo soportar que alguien se metiera en sus cosas, aduce en su defensa que es toxicómano, por lo que hay que suponer que su personalidad en ese momento estaba alterada. Pobrecillo. Sus padres le acababan de regalar un coche, su novia le quiere, pero claro la criatura es agresiva y hay que comprender que necesite machacarle la cabeza a alguien. No creo que sea una cuestión de drogas sino de mala sangre.
Por eso seguramente la agredida por él y defendida por Neira, que en mala hora pasaba por allí, no quiere poner una denuncia por maltrato. No sé cómo no se le cae la cara de vergüenza. Alguien se juega la vida por ti y tú continúas enganchada a un tipo que te pega. Hay una persona en coma por echarte una mano y tú prefieres justificar al energúmeno y seguir siendo una esclava de sus ataques de ira y de crueldad. Eres una impresentable.
Inevitablemente Jesús Neira nos recuerda a Daniel Oliver, el chico de 23 años que murió el año pasado al ser golpeado por otro violento que estaba maltratando a su pareja. Uno de los primeros textos de este blog, "Daniel Oliver", estuvo dedicado a él. Su gesta, su heroísmo, duró un minuto, pasó como el viento. Parece que unos y otros nos pasamos el día concienciando a la sociedad, y cuando la sociedad reacciona no somos capaces de agradecérselo como merece.
[Publicado el 26/8/2008 a las 10:19]
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Madrid se merece esta emocionante película que habla de gente de la calle, de supervivientes que quieren algo más para sus vidas que lo que les ha tocado en suerte, que luchan por conquistar el amor, la maternidad y lo que quiera que uno crea que le va a dar la felicidad. ¿Quien no tiene compañeras de trabajo, hermanas, vecinas, primas o conocidas como Milagros y Rosario? Estas dos mujeres tan distintas y al mismo tiempo unidas por la insatisfacción están en la franja de los treinta, cuando ya se tiene bastante vida a la espalda como para que algunos recuerdos se hayan convertido en fantasmas. Rosario logra tirarlos a la basura como quien dice (ya verá el espectador cómo), mientras que lo de Milagros tiene peor arreglo porque quiere desesperadamente lo que no tiene. Y es que debajo del aspecto de chica atolondrada de Milagros hay un tormento (ya descubrirá el espectador cuál es).
Por supuesto son los matices interpretativos los que montan estos dos inolvidables personajes con sus amarguras y pequeños momentos de gloria.
Son los diálogos frescos e inteligentes de un buen guión (basado en la estupenda novela Una palabra tuya de Elvira Lindo, que obtuvo el premio Biblioteca Breve) los que en las bocas de Malena Alterio (Rosario) y Esperanza Pedreño (Milagros) forman una historia única e intransferible porque está sostenida sobre sentimientos de verdad. Se trata de dos actrices apabullantes, conocidas sobre todo por su trabajo en televisión, a las que ese medio no ha arrebatado ni un gramo de su gracia natural.
Frescas, naturales, ingenuas, sabias, un poco duras, un poco tiernas, con mucho que dar a la gente de alrededor. El personaje de Malena Alterio siempre está tiernamente cabreado, el personaje de Pedreño está desesperadamente alegre. Milagros no sabe esperar y desde la primera vez que la vemos nos da la sensación de que bordea el peligro, de que anda por el alambre, de que no le importa caerse y también que puede arrastrarnos con ella. Qué miedo da alguien que ha perdido el miedo. A Milagros le ocurre algo que no vemos, lo que nos produce incomodidad, desasosiego, mientras que el drama de Rosario está a la vista de todos y, aunque sea duro asistir al deterioro de su madre, somos capaces de acompañarla en su lucha con el día a día. Ninguna de las dos tiene grandes ambiciones ni grandes sueños, tienen problemas que resolver.
Rosario quiere y no quiere que Milagros la arrastre a su particular mundo de riesgo. Mira con recelo su temeridad, pero al mismo tiempo le viene bien porque le abre horizontes, le enseña a vivir y a ir perdiendo el miedo, a vencer límites. El espectador intuye que para Milagros hay asuntos de fondo más importantes que pasarse por el forro unas cuantas reglas. Una palabra tuya habla del miedo a no vivir lo suficiente y del miedo a vivir demasiado, a pasarse de la raya. Rosario y Milagros son esos tipos de personas en que casi todos nos podemos reconocer (los que se atreven y los que necesitan ayuda para atreverse) y que mueven la sociedad porque no están predestinadas a nada, porque luchan, dudan, trabajan, porque es la gente que limpia las calles, conduce taxis, cuida a los familiares enfermos, la que no tiene más remedio que ser generosa si no quiere tener remordimientos el resto de su vida. Es la gente que no puede más y que no tiene a quien quejarse. Rosario y Milagros forcejean con la mediocridad sin filosofar, mediante una rebeldía interior que dejan aflorar en sus actos y en palabras que no pretenden entrar en la posteridad y que sin embargo logran entrar en nuestra experiencia vital. Son seres entrañables dueños de un temperamento propio, de estados de ánimo y emociones que vemos reflejados en cualquiera de nosotros.
Y esto es lo difícil, que algo tan sutil como "una manera de ser" alcance consistencia en la pantalla y que sea la materia prima de la historia. Algo que no sería posible sin unos actores de gran calidad, entre los que hay que incluir el trabajo de Antonio de la Torre dando vida a un tierno y entrañable Morsa. Y desde luego sin la dirección de una inspirada Ángeles González-Sinde, que alcanza en esta cinta un magnífico resultado.
El Madrid de esta historia de identidades que se rehacen es un "Madrid por dentro". Las calles podrán cambiar de dirección, se podrán levantar unas casas y tirar otras, soterrar la M-30 y remozar barrios enteros, pero lo que de verdad marca la naturaleza de esta ciudad es su gente.
[Publicado el 25/8/2008 a las 11:16]
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El otro día veía en televisión como una cocinera rellenaba unos huevos con una manga pastelera y para ayudarse ponía un dedo en el huevo en lugar de coger una cucharilla.
Inmediatamente pensé que a mí no me apetecía comerme ese huevo tocado por ese dedo. Eso de que hay que tocar la materia prima a trote y moche es algo que se han inventado los cocineros de ahora para hacerse la vida más fácil. El colmo es el tal Jamie Oliver, ese cocinero inglés de tanto éxito, que anima que aliñemos la ensalada con las manos porque esas cremas que se inventa se impregnan mejor en las hojas de lechuga. Por cierto los cocineros de los programas de la tele te repiten cincuenta mil veces lo rico que está lo que están guisando, como no lo podemos probar.
No olvidemos que por sofisticado que sea un plato es algo que nos vamos a llevar a la boca, que va a ir a para al estómago y que se va a repartir por nuestro organismo.
[Publicado el 22/8/2008 a las 07:00]
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Hay algo que no puedo soportar tanto de la llamada alta como de la baja cocina y es que los dedos de los cocineros y cocineras manoseen los alimentos más de lo debido. He comido los platos más exquisitos salidos de las manos de mi madre, que no era cocinera profesional pero que sabía hacer auténticas delicias, la he observado elaborando los platos horas y horas y jamás la vi toquetear tanto con los dedos como veo que hacen los grandes cocineros un hojaldre o lo que sea para quede muy bonito en el plato. De acuerdo que un cocinero constantemente se está lavando las manos o limpiándoselas con un paño, pero tampoco hay que olvidar que nuestra piel siempre está desprendiendo células muertas sin parar y que están las uñas, que por maravillosamente bien cepilladas que estén no deja de haber un hueco entre uñas y carne. Los cocineros se permiten hacer cosas que yo no hago en mi casa con las cosas que me voy a comer yo misma.
[Publicado el 21/8/2008 a las 07:00]
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Hacemos tantas cosas al cabo del día en las que ni reparamos, encender el ordenador, mirar por la ventana, saludar a un vecino, subir las escaleras. Ahora bien, si lo grabásemos (en plan El Show de Truman) ya no lo olvidaríamos por completo y sabríamos que lo habíamos hecho. Por lo que no es tan descabellado pensar que llegará un momento en que llevaremos incorporada una nanocámara que lo irá registrando todo para que lo vivido no se pierda con la propia vida. Podría ser una manera de darle un poco más de cuerda al tiempo de cada uno, sin tener que dejar de hacer otras cosas para centrarse en el propio acto de grabar.
Se me dirá que la imagen no produce basura porque se puede borrar, eliminar, de lo que no estoy tan segura. ¿Quién nos garantiza que no permanecen fragmentos flotando en el aire y formando un extraño tejido, seguramente incomprensible, del que nosotros formamos parte sin saberlo?
[Publicado el 20/8/2008 a las 07:00]
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Millones de turistas errantes por el planeta con su cámara de vídeo o de fotos. Se capturan tantas imágenes por segundo en el mundo que una se pregunta si no estaremos generando demasiada basura virtual. Porque ¿dónde va a parar tanto vídeo y tanta foto? Hubo un tiempo en que estas cosas se dejaban para momentos puntuales de nuestra vida. El álbum de fotos del bautizo, el vídeo de la boda, de las vacaciones a Bulgaria, los más atrevidos grababan el nacimiento del niño. Y el resto del tiempo se descansaba. Ahora es constante. Estás cenando con amigos y hay uno que se dedica a mirar a los otros a través del móvil, como si la pantalla los transformase en seres fantásticos.
Aunque hay que reconocer que a veces, cuando no tienes ganas de hablar, supone un alivio. No hace mucho tuve una cena en que ninguno debíamos de tener ganas de hablar porque empuñamos nuestros móviles y empezamos a sacarnos unos a otros. Y más o menos así se pasó el tiempo. Sin embargo, cuando volví a verlas al día siguiente, riéndome y haciendo cosas que no recordaba haber hecho me pareció que lo había pasado francamente bien, hasta llegar a sentir cierta nostalgia por aquella noche que se había llevado el viento y que ya no podría recuperar. Me había divertido a lo grande y si no llega a ser por estas imágenes ni me habría dado cuenta. Así que quizá no sea tan absurdo, grabamos la vida para tener constancia de haberla vivido.
[Publicado el 19/8/2008 a las 07:00]
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Cada vez se queda más gente en agosto en Madrid, todos a la caza de un bar abierto donde tomarse un café, de un kiosco donde comprar el periódico, de un supermercado. Los que hay cerca de mi casa han cerrado el sábado 29 de julio y tenido un forcejeo con otro cliente por la última bolsa de patatas. Habrá que comer en restaurantes, si no fuera porque los que más nos gustan también han cerrado.
Antes, la ciudad se vaciaba y donde mejor se podía pasar el mes de agosto era precisamente aquí. Parecía que uno se adueñaba de sus calles, de sus cines. Mientras que a algunos amigos les prestaban un apartamento en la playa, a otros, por las buenas, nos prestaban Madrid. Ahora el éxodo aunque continúe siendo importante no se nota tanto quizá porque somos muchos más y por la "crisis", y los cierres echados de los negocios crean un silencio extraño, una tranquilidad paradójicamente inquietante. Miramos para un lado y otro de la calle algo desorientados como en medio de un decorado tras cuyas puertas y ventanas no hay nada. La peluquería está congelada, las luces apagadas, los frascos de champú y mascarillas durmiendo en el escaparate. La tienda de fotos la han forrado de persianas metálicas como una caja fuerte, tal vez conscientes de lo que vale una imagen hoy día.
[Publicado el 18/8/2008 a las 07:00]
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Clara Sánchez es escritora española. En la actualidad reside en Madrid, donde estudió la carrera de Filología Hispánica y donde durante varios años enseñó en la universidad. Hasta la fecha ha publicado ocho novelas: Piedras preciosas (Debate, 1989), No es distinta la noche (Debate, 1990), El palacio varado (1993, Punto de Lectura 2006), Desde el mirador (Alfaguara, 1996), El misterio de todos los días (Alfaguara, 1999), Últimas noticias del Paraíso (Alfaguara, 2000), Desde el mirador (Alfaguara, 2004) y Presentimientos (2008).
Su obra ha sido traducida al francés, alemán, ruso, portugués, griego...
Ha recibido el premio Alfaguara de novela en 2000 por Últimas noticias del paraíso.
Y el premio Germán Sánchez Ruipérez al mejor artículo sobre Lectura publicado en 2006 por la columna titulada "Pasión Lectora" (El País, 6 de agosto).
Colabora habitualmente en El País. Y durante unos cinco años lo hizo en el programa de cine de TVE "Qué grande es el cine".

Presentimientos (2008). Alfaguara, España
Un millón de luces (2004). Alfaguara, España
Últimas noticias del paraíso (2000). Alfaguara, España. (Punto de Lectura, 2001) (Premio Alfaguara de Novela)
El misterio de todos los días (1999). Alfaguara, España
Desde el mirador (1996). Alfaguara, España
El palacio varado (1993). Editorial Debate, España. (Punto de Lectura, 2006)
No es distinta la noche (1990). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)
Piedras preciosas (1989). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)
Artículo en ABC sobre la autora.
Reseña de su nuevo libro en El cultural.
Entrevista en la revista Anika entre libros
Entrevista en El Semanal Digital
Comentario del libro en elmundo.es/blogs
Los pasadizos de Clara Sánchez por Jesús Marchamalo
Reseña de Presentimientos El Comercio (Perú)
30/8/2008 03:25
Publicado por: Sebas Hidalgo
29/8/2008 22:41
Publicado por: Arturo F
29/8/2008 19:40
Aunque estoy de acuerdo en lo...
Publicado por: Ramón
29/8/2008 18:59
Publicado por: Elio Osejo
29/8/2008 15:24
Publicado por: María
29/8/2008 15:20
Aprovecho su blog, Clara, que es...
Publicado por: Luis
29/8/2008 07:45
Publicado por: ANGEL
28/8/2008 19:04
Publicado por: Ana
28/8/2008 16:53
Publicado por: Emilia
28/8/2008 13:23
Publicado por: Luis
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