El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

miércoles, 7 de enero de 2009

 Blog de Clara Sánchez

Mi kiosquera

/upload/fotos/blogs_entradas/quiosco3_med.jpgMi kiosquera aparte de funcionar como psicóloga exprés de sus clientes y de relacionarnos unos con otros según nuestros intereses, socorre pequeñas necesidades, haciendo un servicio público impagable. Que no sabes una dirección, le preguntas a ella. Que necesitas un fontanero, a ella. Que quieres alquilar el piso, se lo dices a ella. Que te urge traducir unas frases del alemán, recurres a ella porque encima domina varios idiomas. Que le pides un número atrasado de no sé qué revista, ella agacha la cabeza, rebusca en las minúsculas dimensiones que la rodean y mágicamente saca un ejemplar en la mano, como si en el fondo se tratara de un espacio contraído en que cabe mucho más de lo que parece, y que por mucho que se queje de los enormes cartones en que van pegadas las revistas junto con bolsos y zapatos de regalo siempre tienen sitio. Porque, francamente, es un fenómeno paranormal que ahí quepa todo eso. Echen un vistazo a la vitrina, que va pegada a la puerta. Revistas del motor, de cine, del más allá, de ganchillo, de muebles, de horóscopos, de belleza y moda, de jardinería, de ciencia, pasatiempos, comics. Amén de los Diálogos de Platón encuadernados en tapa dura por aquí, y una novelita rosa, de esas que se llaman Julia o Jazmín, por allá. Tengo Érase una vez...el cuerpo humano y varias enciclopedias completas a base de ir y venir del kiosco. No hay nada más democrático que este revuelto de gustos. Echando un vistazo a este escaparate único se puede tener una visión bastante completa de la sociedad. Colecciones de bestsellers supergordos y colecciones de muñecas de cerámica, casas en miniatura, dedales. Y de deuvedés, lo que quieras. Cine, ópera, rock. ¿Recuerdan el famoso destape de la transición? Donde de verdad se hizo visible a todo el mundo fue en los kioscos. Fue como si los kioscos con sus puertas abiertas al desnudo integral hubiesen certificado que todo había cambiado, y así ha sido aunque algunos se empeñen en tocar las narices.  

[Publicado el 11/6/2008 a las 07:00]

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El kiosco de la esquina

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La primera salida que hago a la calle por las mañanas es al kiosco de la esquina para comprar la prensa. También un décimo de lotería, un billete de metrobús y a ponerme al corriente de cómo andan los ánimos en la calle, porque algunos parroquianos al coger el periódico del montón correspondiente aprovechan para soltar algunas perlas sobre los periódicos de la competencia, sobre la situación política o sobre la vida en general. El caso es que necesitamos hablar, siempre hablar, y a veces escuchar. Por lo visto existe un estudio que sostiene que las palabras ejercen un efecto en el cerebro como los fármacos en algunas dolencias psíquicas. Pero, claro, si tienen influencia favorable, también puede ser muy dañina. La palabra nunca es inocente. Ya se dice en la Biblia "Al principio era el Verbo", por algo será.  

[Publicado el 10/6/2008 a las 11:10]

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Más catedrales

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Catedral de Mejorada del Campo.

Ahora que triunfa la literatura sobre catedrales y su construcción, que más que con piedras y cemento parece que está hecha con sortilegios y secretos ocultos, no tengo más remedio que hablar de la Catedral que se encuentra en Mejorada del Campo, en Madrid. Allí, entre chalets adosados, se eleva una enorme catedral construida con objetos de la calle y materiales sobrantes de otras obras, tales como cristales rotos, baldosas y vigas abandonadas. Con ellos su dueño y único constructor, a lo largo de muchos años, ha ido poniendo una torre aquí, una vidriera allá, una capilla en el otro lado, según se lo iba pidiendo el cuerpo y sin ningún plan determinado porque, como el mundo, el objetivo de esta obra es no ser acabada nunca. Las columnas están empedradas de chapas de cerveza y las cúpulas las cruzan sombríos rayos de luz y alguna paloma.

A veces cuando empiezo a creer en el intelecto humano, en los grandes diseños económicos, en lo que dicen los políticos, cuando incluso empiezo a creer en mí misma,  me voy a contemplar esa mole mastodóntica e íntima, humana y fea, que se alza ante nuestra vista de la misma forma que nuestra civilización, llena de artilugios raros y toscos y sin sentido. ¡Y quién sabe! quizá dentro de doscientos años alguien escriba una novela tratando de desvelar qué significado encierran las chapas de cerveza y coca-cola de sus muros.

Aunque, pensándolo bien, ojalá que nuestra civilización estuviese tan bien apuntalada como ese monumento al reciclaje continuo porque en este planeta todo son chapuzas a corto plazo y por eso la huelga de transportistas, que ha comenzado hoy ya ha provocado largas colas en  supermercados y gasolineras de gente que cree que se va a quedar sin nada.

Como se dice en la película El odio (Mathieu Kassovitz): "Por ahora todo va bien, por ahora todo va bien, lo peor será la caída". Larga vida a la catedral de Mejorada.

[Publicado el 09/6/2008 a las 11:28]

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Premio Río Manzares

Se ha celebrado el X Premio de Novela Río Manzares, convocado por el Ayuntamiento de Madrid y concedido por un jurado presidido por el escritor y académico Luis Mateo Díez, que este año ha recaído en la excelente novela Control remoto, de una hasta ahora desconocida María José Codes, que seguro que va a dar mucha guerra, porque la novela tiene talento, pulso, atrevimiento, experiencia de la vida, lo que llamamos madurez, y al mismo tiempo frescura, soltura. Hay novelas, cuyas páginas se sobrevuelan en busca del final, del desenlace de la intriga. En esta, sin embargo, no se quiere llegar al final para no perder ese caudal de imágenes sagaces que nos enlazan con nuestra vida cotidiana y un mundo de relaciones donde se pone sobre el tapete la cuestión de la infidelidad en unos tiempos en que disponemos de un nuevo instrumento para comunicarnos, pero también para desdoblarnos y escamotearnos sentimentalmente: el teléfono móvil. El móvil o celular se convierte en un personaje más de la novela, en un personaje imprescindible porque crea adicción y porque hoy por hoy es ese apéndice que nos alarga hacia los otros. Y Codes ha sabido aprovecharlo como material poético. Son los tiempos que corren.

[Publicado el 06/6/2008 a las 10:59]

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Los Pájaros

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"Los pájaros" de Hitchcock

¿No os habéis sentido alguna vez como Tippi Hedren cuando, en la película de Hitchcock, cientos de pájaros comienzan a llenar los cables de la luz a su espalda? El espectador observa con bastante tensión la amenaza, mientras que ella, ajena al peligro, fuma y piensa en sus cosas con cierta mirada de ensoñación. Y la verdad es que respiramos cuando por fin gira la cabeza y se da cuenta de lo peligroso de su situación.

Esta escena de Los Pájaros es el resumen de la paranoia en su estado puro. Ni miles de páginas de psiquiatría conseguirían explicarla con tanta claridad. Y también alimenta la inquietante sospecha de que cuando alguien se siente perseguido es porque alguien de verdad le persigue. Quien más quien menos a veces nota con un escalofrío cómo unas cuantas sombras le muerden la espalda, nota empujones como golpes de viento ardiendo, nota ojos acechantes. ¿Quién no ha tenido nunca la sensación de que unas cuantas pajarracas y pajarracos murmuradores se cuelan por los hilos del teléfono y por las rejillas de ventilación de esos despachos donde se podría estar dirimiendo su futuro? El gesto de mirar atrás ha quedado inmortalizado desde los tiempos bíblicos, en que la mujer de Lot fue convertida en estatua de sal por curiosa, como el peligro que encierra querer saber un poco más, no conformarse con lo que te cuentan y pretender llegar al fondo de las cosas. Uno se puede acabar volviendo loco.

[Publicado el 05/6/2008 a las 10:30]

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Libros y medias

Recuerdo que en mi primera feria fue toda mi familia a verme. Mis padres, antes de acercarse, se quedaron contemplándome en la distancia como para ver mi logro en toda su dimensión, como para verme entre otros autores dentro de otras casetas y mi primera novela entre miles de libros. No sé qué pensarían, tal vez que me esperaba un camino difícil, sin embargo, recuerdo lo que pensaba yo. Estaba pensando en algo que me acababa de decir una escritora ya veterana, algo parecido a que ahora tenemos que vender los libros como quien vende medias.

Lo dijo por decir, esas cosas que se dicen en las ferias del libro, pero a mí la imagen libro-media se me quedó grabada y aun ahora me parece bastante conseguida. Creo que no hay una venta más delicada que la de las medias cuando la vendedora las saca del paquete, las desdobla, mete la mano por una de ellas y la desliza muy suavemente para que la clienta compruebe su efecto sobre la piel. En el fondo, el lector que hojea un libro, lee la contraportada y algún párrafo, lo toca, está pasando la mano por su entramado para hacerse una idea de que es lo que mejor le va a sentar a su estado de ánimo, a su carácter y a sus gustos. Así que tampoco hay que pasarse de engreídos y pensar que el libro es un mundo aparte. El libro es como todo lo demás, unos hacen medias y otros hacemos novelas, y luego todo depende de cómo le sienten a cada cual.

[Publicado el 04/6/2008 a las 12:40]

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La Feria del Libro de Madrid

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La Infanta Elena hojea un libro en uno de los stands

Ya he pasado mi primer fin de semana firmando en la Feria. Y ha sido todo un gustazo encontrarme con antiguos y nuevos lectores. Quiero desde aquí dar las gracias a los que ya me han escrito al correo de mi página Web con sus primeras impresiones sobre mi novela PRESENTIMIENTOS, a quienes por supuesto contestaré uno por uno. Recuerdo mis primeras ferias, lo reservada que era. El lector me pedía que le firmara el libro, yo lo firmaba, se lo entregaba y ya está. No había comunicación. Ha sido con el tiempo como he ido encontrando el verdadero sentido que encierra el sentarme en una caseta y esperar a que se acerque alguien. Porque ese alguien que se acerca sabe que has ido hasta allí y te has sentado tras un mostrador para hablar con él, para conocerle aunque nada más sea unos minutos, y no sólo para estampar una dedicatoria más o menos bonita y la firma. De hecho hay lectores con quienes te reencuentras únicamente en la Feria del Libro y en ningún otro sitio, como si hubiésemos pactado una cita entre los frondosos árboles del Retiro y entre los frondosos libros de las casetas.

El lector también acude allí para algo más que comprar un libro con el que puede hacerse cualquier otro día en una librería. Va porque el ambiente es festivo, al aire libre y porque tiene algo del mercado tradicional, ya prácticamente desaparecido, en que el cliente no sólo compraba sino que entablaba un diálogo sobre lo que compraba, sobre su calidad, el precio y de paso sobre la vida.

[Publicado el 03/6/2008 a las 10:45]

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Las visiones de El Escorial

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Hay gente que necesita creer en lo que sea a pesar de todo. De modo que, aunque a los seguidores de la vidente de El Escorial, Luz Amparo Cuevas, se les digas que les está estafando, que la señora vive en un chaletazo y que su organización se ha hecho con grandes extensiones de terreno y de propiedades con el dinero de los fieles, prefieren taparse los oídos. No quieren saber, seguramente porque la adicción es más fuerte que nada. Da la impresión de que la fe y las creencias en el más allá pueden llegar a un punto en que se conviertan en adicción y sea francamente difícil desprenderse de ellas. Porque además de a la droga, el tabaco, el juego o el sexo, también se puede estar enganchado a la religión, los videntes y futurólogos o a una secta. Por supuesto respeto cualquier tipo de fe, religión o creencia, mientras no se caiga en el fanatismo.

Por lo que se pudo ver en un reportaje de televisión sobre las visiones de El Escorial y otras por el estilo, quitarles a estas personas su devoción por unos fenómenos a simple vista falsos era como arrebatarle la botella a un alcohólico, estaban dispuestos a tragarse los engaños más groseros. No recuerdo qué siniestro personaje había urdido un escenario de lo más cutre a base de unos altavoces conectados a una casete, de donde salía una voz que era un cruce entre las psicofonías del Palacio de Linares y la niña del exorcista. Preguntada una asistente al acto dijo que la Virgen se manifestaba a través de esa voz. Otra levantó la mirada hacia el sol y dijo que veía una luz azulada. Debe de ser que una vez que las víctimas están captadas ni siquiera hay que esforzarse por montar nada sofisticado, sólo hay que dejar que se junten en medio del campo y levanten la vista a las alturas.

Los manipuladores de los deseos de los fieles suelen ser personas bastante burdas, con un carácter muy dominante y gran habilidad para hacerse imprescindibles en la vida de los demás, hasta el punto de que a quienes caen bajo su poder les cuesta vivir por sí solos. Y a veces se borran los límites entre estos grupos y las sectas, con la diferencia tal vez de que a las sectas les tira el sexo. Siempre hay individuos por ahí con capacidad de liderazgo, megalómanos que sienten que han venido al mundo para someter a otros, no directamente, sino bajo la capa de la doctrina que a ellos les convenga. Esas pobre chicas (como contaba recientemente la madre de una de ellas, atrapada en una secta destructiva durante más de veinte años), que da por hecho que su cuerpo es del jefe y en muchos casos de todos los del grupo en todo momento. Digamos que el  monstruo de Austria, Josef Fritzl, no tuvo narices para organizar una secta de verdad y montó esa dolorosa chapuza en el sótano de su casa.

/upload/fotos/blogs_entradas/dibujo_de_un_nio_vctima_de_abuso_sexual_por_parte_de_su_padre_y_de_los_miembros_de_la_secta_a_la_que_ste_le_perteneca._med.jpg¿Cuántas sectas habrá en Madrid? Cuántos padres y familiares estarán sufriendo porque una secta ha engullido a un ser querido, se lo ha arrebatado y lo ha llevado a un lugar enfermizo, del que si tiene la suerte de salir tendrá que desintoxicarse. Por supuesto no todas serán peligrosas, ni puede que realmente se comentan esas atrocidades que se les achacan a las satánicas, aunque no deje de ser un tanto inquietante que nuestro deseo de protección y cobijo sea más grande que el instinto de libertad.

Uno acaba siendo un yonki de la religión, de la secta, de cualquier persona o de una ideología cuando deja de importarle ser libre e independiente, cuando le aterra tomar sus propias decisiones. Sin llegar a ese extremo (y ésta es la otra cara del asunto), creer en algo, indagar en lo invisible es lo más normal del mundo e incluso sano. Nunca he entendido a quienes dicen no creer en nada. ¿Cómo se puede resistir la tentación de creer (aunque sólo sea un rato) en un dios, en espíritus, en otras dimensiones, en la materia oscura...? Personalmente me lo paso mejor creyendo un poco en casi todo. Y hay que reconocer que cuando la candidez de las creencias más disparatadas se combina con el ingenio pueden aparecer obras de un gran encanto como la detallada investigación que realizó Arthur Conan Doyle (el autor de Sherlock Holmes) para demostrar la existencia de las hadas, de la que no tenía ninguna duda, explicando sus características, vestidos, costumbres, lenguaje y defendiendo la autenticidad de la famosa fotografía que las llamadas niñas de Cottingley le hicieron a un nido de hadas. El hecho estuvo envuelto en una gran polémica y debates. E increíblemente desde 1918 en que fueron hechas las fotos, hasta 1975 en que una de ellas confesó que las imágenes habían sido manipuladas, persistió el misterio.

[Publicado el 02/6/2008 a las 11:15]

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Ultimátum a la tierra

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Hoy por hoy el interés por los ovnis y los alienígenas ha decaído, el asunto no parece dar más de sí, o nuestra imaginación no es capaz de estirarse un poco más, o quizá es que ya hemos asumido que los alienígenas somos nosotros, al menos en Marte. Habrá que volver a las viejas películas y a aquellos tiempos en que en cuanto en una ciudad se miraba al cielo era porque se había visto un platillo volante. Como la mítica y seductora Ultimátum a la tierra (1952).

Jamás volverá a hacerse. Ya nadie se atrevería en serio a hacer aterrizar el hermético y compacto platillo de Klaatu, un extraterrestre vestido con una vestimenta que en aquellos años quería parecer sideral y que afortunadamente enseguida cambia  por traje y corbata para mezclarse con nosotros, terrícolas asustadizos y atontados. ¿Qué puede pensar Klaatu de la preparación de unos soldados que nada más descender de la nave solo y desarmado se ponen tan nerviosos que le pegan un tiro? Menos mal que trae con él a Gort, un robot imponente, que se limita a hacer su trabajo. Tampoco me canso de ver esta película de Robert Wise. Está encerrada en los años de la guerra fría y es irrepetible, desprende encanto por la música, el blanco y negro, e incluso por el claro mensaje antinuclear que pretende trasmitir. Por lo general, a este tipo de películas de la década de los 50 siempre se les ha atribuido intencionalidad política, la de recoger y potenciar el miedo del ciudadano medio norteamericano a un enemigo exterior, que no era otro que la ideología comunista.  

[Publicado el 30/5/2008 a las 07:00]

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Encuentros en la tercera fase

/upload/fotos/blogs_entradas/encuentros_en_la_tercera_fase_med.jpgSiguiendo un poco con la temática extraterrestre de ayer, diré que el otro día ponían en televisión Encuentros en la tercera fase, de Spielberg, y me quedé embobada viéndola una vez más. Me encanta esta película, ¿por qué nadie se atreve a narrar una historia como ésta? Está llena de imaginación, de seriedad (un asunto así jamás se puede abordar en broma), de tensión. Y de detalles corrientes que atrapan la atención del espectador porque de pronto están adquiriendo otro valor, como esas pinturas y esculturas que los contactados tratan de hacer obsesivamente para dar forma a la Torre del Diablo, donde finalmente será el encuentro, las notas musicales con que se comunican. No me canso de ver a Françoise Truffaut dando una gran credibilidad a su papel de científico ufólogo, y que encarna al experto francés en otros mundos Jacques Vallée, autor del célebre Pasaporte a Magonia.

El descenso de la gran nave venida del más allá, cuajada de luces misteriosas, sobre la mencionada Torre del Diablo es portentosa. Es un momento épico. Y vista treinta años después no ha perdido nada de su encanto. Quiero ver otra película como ésta.

[Publicado el 29/5/2008 a las 07:00]

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Foto autor

Biografía

Clara Sánchez es escritora española. En la actualidad reside en Madrid, donde estudió la carrera de Filología Hispánica y donde durante varios años enseñó en la universidad. Hasta la fecha ha publicado ocho novelas: Piedras preciosas (Debate, 1989), No es distinta la noche (Debate, 1990), El palacio varado (1993, Punto de Lectura 2006), Desde el mirador (Alfaguara, 1996), El misterio de todos los días (Alfaguara, 1999), Últimas noticias del Paraíso (Alfaguara, 2000), Desde el mirador (Alfaguara, 2004) y Presentimientos (2008).

 

Su obra ha sido traducida al francés, alemán, ruso, portugués, griego...

Ha recibido el premio Alfaguara de novela en 2000 por Últimas noticias del paraíso.

 

Y el premio Germán Sánchez Ruipérez al mejor artículo sobre Lectura publicado en 2006 por la columna titulada "Pasión Lectora" (El País, 6 de agosto).

 

Colabora habitualmente en El País. Y durante unos cinco años lo hizo en el programa de cine de TVE "Qué grande es el cine".

Bibliografía

/upload/fotos/blogs_entradas/9788420473529_med.jpg

 

Presentimientos (2008). Alfaguara, España

Un millón de luces (2004). Alfaguara, España

Últimas noticias del paraíso (2000). Alfaguara, España. (Punto de Lectura, 2001) (Premio Alfaguara de Novela)

El misterio de todos los días (1999). Alfaguara, España

Desde el mirador (1996). Alfaguara, España

El palacio varado (1993). Editorial Debate, España. (Punto de Lectura, 2006)

No es distinta la noche (1990). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)

Piedras preciosas (1989). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)

Enlaces

www.clarasanchez.com

 

Artículo en ABC sobre la autora.

 

Reseña de su nuevo libro en El cultural.

 

Entrevista en la revista Anika entre libros

 

Entrevista en El Semanal Digital

 

Comentario del libro en elmundo.es/blogs

 

Los pasadizos de Clara Sánchez por Jesús Marchamalo

 

Reseña de Presentimientos El Comercio (Perú)

 

Artículo en El Universal de México

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