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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 8 de septiembre de 2008

Blog de Clara Sánchez

Quiero saber

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Índice de las bolsas.

¿Por qué no se aclara el lenguaje de la economía?, ¿el de la bolsa, por ejemplo?, ¿por qué no llega a ser como el del fútbol, que todo el mundo lo entiende?, ¿es que alguien tiene que hacer un master futbolero? No, simplemente con ver los telediarios dedicados al deporte rey u oyendo los miles de programas sobre el tema se acaba sabiendo todo de todo, sin ni siquiera prestar atención, por ósmosis. Pues así quiero llegar a comprender lo de la bolsa para que cuando vea los escasos espacios o informaciones que existen sobre estos temas me entere de algo. No es que tenga dinero para invertir, pero tampoco soy de la plantilla del Real Madrid y sufro sus altibajos quiera o no.

[Publicado el 25/6/2008 a las 18:17]

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El maleficio

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Casillas, una vez más, providencial.

Se ha roto el maleficio y la selección española de fútbol pasó anoche a semifinales, que tendrá que jugarse con Rusia. El éxito nos supo a gloria y aún están sonando las bocinas de los coches. Con el fútbol pasa algo muy raro, siempre se está preparado para la victoria. En cuanto los de casa meten un gol, en ese mismo instante, empiezan a sonar las bocinas como si los aficionados estuviesen siguiendo el partido dentro del coche para ser los primeros en tocar el claxon, y en ese mismo instante también alguien tira un petardo, como si estuviera en la calle con él en la mano para ser el primero en tirarlo. Se está tan preparado para la celebración y la euforia que cuando se frustra la decepción es enorme.

Pero además parece que este triunfo nos haya liberado de un conjuro que nos tenía bloqueados en los cuartos de final. Por supuesto se trata de un juego dentro del juego. Ha tenido gracia ese muñequito que representaba a la selección italiana y al que todos le clavábamos alfileres, y se ha invocado la suerte porque sin suerte por bien que se juegue no hay nada que hacer. De hecho, en las declaraciones posteriores al partido Casillas y Aragonés estaban anormalmente serios, sobre todo el entrenador con semblante más de haber perdido que ganado, y esto seguramente para no romper el sortilegio de la suerte.

Pero la superstición no afecta sólo al fútbol, continuamente estoy oyendo tonterías al respecto: los que se atribuyen a sí mismos una enorme suerte para hacerse deseables, los que se arriman a unas personas y a otras no porque piensan que unas les dan suerte y otras no. Y, sobre todo, cuando en este clima brujeril se tacha a alguien de "gafe", que en los mediocres tiempos que corren es de lo peor que se puede ser tachado.  Una vez oí confesar en televisión a un cantante que había intentado suicidarse porque le habían colgado el sambenito de gafe y no le contrataban en ningún sitio. Y el otro día oí tildar alegremente de eso mismo a un político y pensé que si el rumor prosperaba lo iba a tener difícil. Desde luego se trata sólo de palabras, pero de palabras que dan muy mala suerte.

[Publicado el 23/6/2008 a las 12:15]

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Corazón, corazón

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Un ejemplar del desfibrilador.

Con buen criterio a medias, se han empezado a colocar desfibriladores en centros comerciales y lugares donde se reúne un gran número de personas. También han empezado a verse en muchos restaurantes porque (y esto es algo que nunca me había atrevido a pensar abiertamente) el restaurante es un lugar de riesgo. En el restaurante se come en abundancia, más de lo normal; la comida se riega con vino y después viene el cigarrito y la copa, a lo que hay que añadir que se habla más de la cuenta y alto por la excitación de lo comido y lo bebido y lo fumado. En conclusión, el restaurante es uno de los lugares más propicios para sufrir un infarto, y el aparato en cuestión nos lo recordará siempre al entrar.

Decía al empezar que esta medida es una buena idea porque por lo visto los diez primeros minutos de un infarto son decisivos para la supervivencia de la persona. Y el hecho de que el desfibrilador nos lo podamos aplicar unos a otros supone una gran economía de tiempo. Pero en el fondo no es tan buena idea porque si yo voy andando por un pasillo y alguien sufre un infarto y tengo que desfibrilarle me voy a hacer un lío porque no he visto un aparato de esos en mi vida, con los nervios no voy a entender bien las instrucciones y, si no logro salvarle, siempre cargaré con la duda de no haber sabido usar el aparato.

Lo que de verdad echo de menos es que en la televisión pública, inmediatamente antes o después de los telediarios, en prime time, se enseñen durante unos minutos a la ciudadanía primeros auxilios, entre ellos saber usar ese desfibrilador que de ahora en adelante nos vamos a encontrar en cualquier parte. Estoy segura de que encima tendría una audiencia bestial.

[Publicado el 20/6/2008 a las 12:02]

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Fernando Pessoa

/upload/fotos/blogs_entradas/fernando_pessoa_med.jpgOtra vez Fernando Pessoa. El último libro que he adquirido (estoy harta de las palabras comprar y vender) han sido sus Diarios (Gadir). Durante los ochenta, la Antología Poética, de Ángel Crespo, en que recogía poemas de sus famosos heterónimos, y el Libro del desasosiego fueron un faro para mí, una Biblia en la mesilla de noche. Nunca he sentido una melancolía tan maravillosa como la que salía del Libro del desasosiego como una brisa otoñal, atlántica, llena de humedad y de luz. Pessoa devuelve la fe en el placer de vivir las sensaciones, de agarrarse uno a lo que siente porque no hay otra forma de existir.

Uno de sus heterónimos más atractivos es el sabio Alberto Caeiro, cuyas palabras me han hecho mucho bien, como éstas por ejemplo:

      "Acepto las dificultades de la vida porque son el destino,

      lo mismo que acepto el frío excesivo en pleno invierno:

      tranquilamente, sin quejarme, como quien meramente

         acepta,

      y se alegra por el hecho de aceptar:

      por el hecho sublimemente científico y difícil de aceptar

            lo natural e inevitable." 

Y en sus Diarios escribió algo que nos puede venir bien a quienes nunca estamos contentos del todo:

"¿Por qué soy tan infeliz? Porque soy lo que no debería ser. Porque la mitad de mí es lo opuesto de la otra mitad, y el triunfo de una es la derrota de la otra, y la derrota es sufrimiento: mi sufrimiento, siempre."

[Publicado el 19/6/2008 a las 12:15]

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Sangre en la plaza

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José Tomás, en Las Ventas.

Para mí José Tomás no es ningún héroe, un héroe es quien día tras día respeta su vida y las de quienes tiene alrededor y trata de arrancar a la vida más vida y no muerte ni dolor innecesario. Un auténtico héroe no necesita ser una distracción para los demás.

Ahora bien, si algunos no vamos a la plaza para no tropezarnos con la posibilidad de ver a un torero saltando por los aires entre los cuernos de un toro, si no queremos ver esta sangre completamente innecesaria o evitable, me gustaría que alguien me explicara por qué, sin ser aficionada a la fiesta nacional, tengo por narices que ver la cogida de José Tomás o de quien sea una y otra vez en los telediarios. Que sea una imagen impactante no la hace importante. No me parece importante o de interés general que a un torero lo coja el toro, puesto que es bastante probable que suceda, puesto que sin ese grado de peligro a nadie le interesarían los toros por muy artísticos pases que se diesen. Y además ese hecho se queda encerrado en sí mismo, no me enseña nada.

Me resulta más admirable ver a alguien que, sin tener posibilidades ni recursos en la vida, ha estudiado, o que sabe encajar una enfermedad grave. ¿Cuántos accidentes y muertes hay en el ramo de la construcción y nadie los llama héroes?

[Publicado el 18/6/2008 a las 07:00]

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José Tomás

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José Tomás en su primer toro, ayer por la tarde en Las Ventas.

El toro ha cogido y le ha dado unas cuantas cornadas a José Tomás, al hombre sin miedo, al valiente torero. A la gente le entusiasma que José Tomás arriesgue, que se exponga, que lo dé todo en el ruedo, que como decía una admiradora eufórica en la puerta de la plaza se tenga que apartar el toro porque él no se aparta, también le oí decir a un entendido que si el toro no le coge más es porque es tan delgado que se queda entre los dos pitones, y eso lo he comprobado con mis propios ojos en televisión: él tumbado en el suelo entre las dos astas clavadas en la arena.

Nadie duda de que José Tomás es grande y que se la juega, y también que hay gente que necesita héroes y ver que otro es capaz de hacer lo que uno no haría jamás. A mí que este torero u otro se juegue la vida no es lo que más me apetezca ver por muy artístico que sea todo, por eso nunca he ido a una corrida ni creo que vaya. Prefiero las emociones agradables, ya hay bastantes sobresaltos bruscos sin buscarlos. Lo peor es que el nivel de su propia valentía se lo han puesto tan alto a este torero, que no sé hasta dónde va a tener que llegar para no decepcionar. Me producen verdadera inquietud las alabanzas que personajes muy famosos hacen del heroísmo de José Tomás. Cuando los oigo, le digo en mi interior, no los escuches, no te arrimes, que se diviertan con otras cosas, no arriesgues la única vida que tienes así.

[Publicado el 17/6/2008 a las 11:45]

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Intriga en Madrid

Durante estos días, en el transcurso de la Feria del Libro de Madrid, que hoy termina, han llegado a mis manos dos novelas que tratan de esta ciudad de muy distinta manera, lo que significa que Madrid sigue construyéndose a través de la literatura y que la narrativa encuentra aquí mundos suficientes de los que hablar para contar la vida en general de cualquiera en cualquier parte.

/upload/fotos/blogs_entradas/dorn_benatar_y_el_libro_de_los_nombres_muertos_med.jpgParticipé en la presentación de ambos libros en uno de nuestros lugares más concurridos en cuanto a actos culturales se refiere, El Círculo de Bellas Artes, cuya agradable cafetería es punto de encuentro y de charla antes, después o durante dichos actos, y que tiene mucho que ver con una de las novelas que digo. Se titula Dorón Benatar y el libro de los nombres muertos (publicado por la editorial El tercer nombre), de la autora mexicana Aída Berliavsky. Una escritora mexicana que conoce a fondo Madrid y que crea un detective atractivo, joven, y "existencial" según se llama a sí mismo el propio Dorón Benatar.

Dorón instala su oficina precisamente en una mesa de la cafetería del Círculo de Bellas Artes, con la entusiasta complicidad de un camarero llamado Rodolfo. Allí recibe a sus clientes y despacha sus asuntos, recuperando de este modo la autora el auténtico espíritu de los cafés madrileños de antaño que funcionaban como un anexo de la propia casa, en que no se iba tan de paso como ahora, sino que se iba a estar, a escribirse una novela, a leerse otra, a hacer negocios o a hablar durante horas y horas. Aunque lo más importante es que estamos ante una novela de intriga muy bien construida, muy entretenida. Su acción gira en torno a un libro de magia llamado Necronomicón, que contiene la Clave Gematría, con cuyo conocimiento se puede acceder a vislumbrar el futuro y controlar el mundo. Así que se comprende que la desaparición del libro, en posesión de la familia Toledano desde el siglo XVII, desencadene la lucha de sectas, sociedades secretas y bandas callejeras por hacerse con él, y que al mismo tiempo ponga en marcha a Dorón, que en búsqueda del libro se encontrará con sorpresas que no esperaba.

El Necronomicón simboliza el deseo de poder, de control, es un arma psíquica, mental, por llamarla de alguna manera, a la que nos gustaría recurrir cuando las cosas no nos salen o la vida no nos responde como queremos. Digamos que siempre ha habido gente dispuesta a matar por un Necronomicón, cuando es tan fácil inventarlo uno mismo como ha hecho Aída Berliavsky.

Supone un gran acierto narrativo colocar un objeto completamente intemporal como un libro mágico en una realidad reconocible por todos, actual y palpable como la descrita en esta novela en lugar de hacerlo en un mundo fantástico. Porque en esta realidad, que todos nosotros pateamos a diario yendo y viniendo del trabajo o de donde sea, ese objeto brillará aún más, se hará más deseable, más tentador. La autora nos ancla muy bien en el suelo a través de un torrente de detalles que nos hacen ver la ropa de los personajes, que nos sitúa en un plano perfectamente trazado de Madrid, en lugares en que hemos estado alguna vez, por lo que uno no tiene más remedio que creerse que la trepidante y arriesgada aventura de Dorón en busca del libro es verdad. Y lo más importante, está escrito con naturalidad, recoge el habla de la calle sin forzarla ni subrayarla. Incluso en el primer capítulo centrado en el siglo XVII en Toledo ("En 1647 Toledo era el centro del saber mágico, incluso a la magia se la llamaba ciencia toledana"), los personajes no tratan de imitar el lenguaje de la época sino que se da la sensación de cómo se hablaba entonces. Pero también a través de los detalles nos zambullimos en las costumbres de una familia judía, en la historia del judaísmo y en sus ritos religiosos. Porque en el fondo es una historia sobre la identidad, la represión, la censura y sobre la perversión humana, que no conoce fronteras espaciales ni temporales.

Y desde luego es una novela muy de Madrid escrita por una mexicana que nos ve así: "A los madrileños les encanta el sol, no pueden negarlo, aun en los días fríos si tienen luz se convierten en seres radiantes, aparecen las corbatas de colores llamativos y brotan los chaquetones rojo fuerte, verde prado. Este año se llevaban con el cuello levantado al más puro estilo Audrey Hepburn." O: "Madrid es una ciudad donde la semana tiene siete días y diez noches, un lugar donde pueden conjugarse y llevarse en armonía desde el ambiente más cool, hasta el más freaky."

Escribiendo, escribiendo, me doy cuenta de que ya no hay espacio para hablar de la otra novela, lo haré el próximo día. 

Artículo publicado en: El País el 15 de junio de 2008.

[Publicado el 16/6/2008 a las 11:00]

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La huelga

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Dos ganaderos tiran leche que no pueden almacenar debido a la huelga del transporte, en la localidad coruñesa de Frades.

La huelga del transporte estos días, en concreto de los camiones de trasladan mercancías, nos ha pegado una bofetada de realidad y nos ha puesto ante los ojos la fragilidad de nuestra forma de vida. De pronto se han tenido que tirar millones de litros de leche porque no se les podía dar salida y no se disponía de más depósitos donde guardarla y porque además se estropea. También se han tirado toneladas de fruta, que no podía llegar a los mercados. Y mientras tanto sabemos que hay mucha gente muriéndose de hambre. No quiero irme por lo fácil, es que es lo evidente. Resulta que fallan los camiones y ya no se sabe qué hacer con la leche, con la verdura y la fruta... ¿De verdad no hay más remedio que tirarlos?, ¿y el transporte de mercancías por tren, qué pasó con él? Podemos ir a Marte, pero en la Tierra vivimos en una burbuja tan artificial que en cuanto deja de funcionar algún pequeño eslabón todo se desmorona: fábricas que han tenido que cerrar unos días porque les faltaban piezas con las consiguientes pérdidas millonarias, desabastecimiento de medicamentos, subidas desorbitadas de precios. Todo es entre dantesco y ridículo, pero quizá nos haga pensar que también todo es demasiado fácil, tan fácil que cuando se ponga difícil se pondrá muy difícil. Dantesco, ridículo y muy trágico porque ya se cuenta con un piquete muerto, el incendio de un camión con su conductor dentro, heridos. Perdemos los nervios con demasiada facilidad.

[Publicado el 13/6/2008 a las 10:45]

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El kiosco global

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El quiosco de Ciberp@is en Second Life.

Este local a la intemperie llamado kiosco, kiosko o quiosco, comprimido como un átomo, que para algunos se ha ido desvirtuando con tanto cachivache, a mí me alegra la vista. Ahora que han ido desapareciendo los pequeños comerciantes y porteros que salían a la puerta a ver pasar a la gente en los ratos muertos, el kiosco es el eje de la calle, un lugar familiar cada vez más concurrido gracias a mi kiosquera, con camiseta en verano y anorak en invierno. Su cara asoma rodeada del colorido de las portadas de las revistas como en medio de un prado primaveral. Tal vez Internet sea lo más parecido a un kiosco. Un kiosco virtual en el que no se pasa ni frío ni calor y donde no hay tantos problemas de espacio, pero donde habrá que inventar a un kiosquero que nos dé los buenos días y nos pregunte si ya hemos arreglado el coche. Para quienes empezamos a educarnos con los tebeos que comprábamos en el kiosco, la tinta y el papel conservan un encanto irresistible y sentimos que la letra impresa tiene valor en sí misma, como un grabado.

[Publicado el 12/6/2008 a las 07:00]

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Mi kiosquera

/upload/fotos/blogs_entradas/quiosco3_med.jpgMi kiosquera aparte de funcionar como psicóloga exprés de sus clientes y de relacionarnos unos con otros según nuestros intereses, socorre pequeñas necesidades, haciendo un servicio público impagable. Que no sabes una dirección, le preguntas a ella. Que necesitas un fontanero, a ella. Que quieres alquilar el piso, se lo dices a ella. Que te urge traducir unas frases del alemán, recurres a ella porque encima domina varios idiomas. Que le pides un número atrasado de no sé qué revista, ella agacha la cabeza, rebusca en las minúsculas dimensiones que la rodean y mágicamente saca un ejemplar en la mano, como si en el fondo se tratara de un espacio contraído en que cabe mucho más de lo que parece, y que por mucho que se queje de los enormes cartones en que van pegadas las revistas junto con bolsos y zapatos de regalo siempre tienen sitio. Porque, francamente, es un fenómeno paranormal que ahí quepa todo eso. Echen un vistazo a la vitrina, que va pegada a la puerta. Revistas del motor, de cine, del más allá, de ganchillo, de muebles, de horóscopos, de belleza y moda, de jardinería, de ciencia, pasatiempos, comics. Amén de los Diálogos de Platón encuadernados en tapa dura por aquí, y una novelita rosa, de esas que se llaman Julia o Jazmín, por allá. Tengo Érase una vez...el cuerpo humano y varias enciclopedias completas a base de ir y venir del kiosco. No hay nada más democrático que este revuelto de gustos. Echando un vistazo a este escaparate único se puede tener una visión bastante completa de la sociedad. Colecciones de bestsellers supergordos y colecciones de muñecas de cerámica, casas en miniatura, dedales. Y de deuvedés, lo que quieras. Cine, ópera, rock. ¿Recuerdan el famoso destape de la transición? Donde de verdad se hizo visible a todo el mundo fue en los kioscos. Fue como si los kioscos con sus puertas abiertas al desnudo integral hubiesen certificado que todo había cambiado, y así ha sido aunque algunos se empeñen en tocar las narices.  

[Publicado el 11/6/2008 a las 07:00]

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Foto autor

Biografía

Clara Sánchez es escritora española. En la actualidad reside en Madrid, donde estudió la carrera de Filología Hispánica y donde durante varios años enseñó en la universidad. Hasta la fecha ha publicado ocho novelas: Piedras preciosas (Debate, 1989), No es distinta la noche (Debate, 1990), El palacio varado (1993, Punto de Lectura 2006), Desde el mirador (Alfaguara, 1996), El misterio de todos los días (Alfaguara, 1999), Últimas noticias del Paraíso (Alfaguara, 2000), Desde el mirador (Alfaguara, 2004) y Presentimientos (2008).

 

Su obra ha sido traducida al francés, alemán, ruso, portugués, griego...

Ha recibido el premio Alfaguara de novela en 2000 por Últimas noticias del paraíso.

 

Y el premio Germán Sánchez Ruipérez al mejor artículo sobre Lectura publicado en 2006 por la columna titulada "Pasión Lectora" (El País, 6 de agosto).

 

Colabora habitualmente en El País. Y durante unos cinco años lo hizo en el programa de cine de TVE "Qué grande es el cine".

Bibliografía

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Presentimientos (2008). Alfaguara, España

Un millón de luces (2004). Alfaguara, España

Últimas noticias del paraíso (2000). Alfaguara, España. (Punto de Lectura, 2001) (Premio Alfaguara de Novela)

El misterio de todos los días (1999). Alfaguara, España

Desde el mirador (1996). Alfaguara, España

El palacio varado (1993). Editorial Debate, España. (Punto de Lectura, 2006)

No es distinta la noche (1990). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)

Piedras preciosas (1989). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)

Enlaces

www.clarasanchez.com

 

Artículo en ABC sobre la autora.

 

Reseña de su nuevo libro en El cultural.

 

Entrevista en la revista Anika entre libros

 

Entrevista en El Semanal Digital

 

Comentario del libro en elmundo.es/blogs

 

Los pasadizos de Clara Sánchez por Jesús Marchamalo

 

Reseña de Presentimientos El Comercio (Perú)

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