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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

jueves, 28 de agosto de 2008

Blog de Clara Sánchez

Urueña - Villa del libro

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Urueña

No conocía Urueña hasta que no he sido invitada a los encuentros sobre relato celebrado allí el 18, 19 y 20 de abril. Ni siquiera había oído hablar de este pueblo y ahora sé dónde está, cómo es y, lo mejor de todo, me gustaría volver. Está a 55 kilómetros de Valladolid y es pequeño, empedrado, medieval, rodeado por una muralla bastante conservada, con un castillo que le da un tono de cuento muy apropiado, y varios monumentos más. La gran idea ha sido convertirla en libro, que el reclamo turístico sea un tipo de cultura dinámica, que haga participar al visitante, que lo implique, que no sea un lugar más de donde salir con el estómago lleno, sino también con la cabeza o por lo menos con un libro que llevarse a casa. Ha sido una buena idea darle a este lugar un sentido más allá de sí mismo. El éxito -si nos fijamos en lo ocurrido en el pueblo galés Hay-On-Way, donde nació el famoso Hay Festival- parece posible. Y es que con el tratamiento adecuado la cultura siempre ha sido un reclamo, que nos hace pensar que no salimos de casa a lo loco sino con un destino que nos va a devolver en mejores condiciones.

No puedo decir más, estuve lo justo para leer un relato, escuchar otros, comer bien y visitar las librerías llenas de lectores que ya tienen un lugar propio donde encontrarse en su salsa.

[Publicado el 28/4/2008 a las 12:26]

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Vitoria-Gasteiz

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Escrito el 18 de abril.

Me dirijo a Vitoria-Gasteiz para dar una conferencia en el Palacio de Villa Suso. El viaje en tren dura casi más que mi estancia en la ciudad. Es un Intercity que cruza durante toda una mañana campos verdes rebosantes de melancolía, lo que me pone tristona y a la vez feliz. Me olvido de todo, ahora mismo sólo existen las nubes negras del cielo y tejados aplastados por el agua. Cuando llego a Vitoria hace frío y viento, pero menos que hace un rato, según me cuentan, el suelo está encharcado. ¿Qué me espera en esta ciudad? Hace tiempo unos amigos me invitaban  de vez en cuando a un pueblo llamado Subijana, y de Vitoria pasaba de largo, pero hoy estoy aquí. Conoceré a lectores que nunca he visto antes, tal vez me lleve algún amigo de vuelta. Por lo pronto, se trata de un lugar donde van a levantar una estatua a un escritor vivo, Ken Follet. Tal vez algún día también se la levanten a Iker Jiménez (Cuarto Milenio en la Cuatro), hijo de la ciudad, y ¿por qué no? a algún lector.

Y ésta fue la maravillosa sorpresa que me esperaba en Vitoria: mi encuentro con Mónica Pardo, una de las lectoras más voraces que he conocido. Su entusiasmo, su necesidad del libro merecen un auténtico monumento. Mónica no quiere perderse nada y no es de los que dejan la lectura en cuanto no les atrapa suficientemente,  justificándose con eso de que el tiempo es muy valioso. Ella siempre le da una oportunidad a la novela, para no quedarse con la cosilla -dice- de perderse algo bueno que puede que esté más adelante. De vuelta a casa, pienso que Mónica nos dio una lección a todos de amor a la lectura, hasta el punto de confesarme que cuando los fines de semana no puede leerse los suplementos literarios sufre porque siente que ya no está completamente al día y que tal vez se le escape algo extraordinario.

¿A que Mónica es emocionante? Su naturalidad y ganas por lo que la vida le ofrece. ¡Ah! y encima le queda tiempo para escribir un blog de cocina: milcoloresmil.com. No se lo pierdan.

Ya casi no me queda espacio para dar las gracias a mi anfitrión, Josemi Beltrán, y a mi presentadora, la joven y lúcida periodista Elena Zudaire. Hasta otra.

[Publicado el 24/4/2008 a las 07:00]

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El arte que habla (3)

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Conozco gente especialmente cuidadosa con el potencial de su voz y resulta llamativo cómo algunos, cuando quieren impresionar, la cambian al hablar por teléfono para hacerla más distinguida o cultivada. Cambian la voz de andar por casa por otra importante, de aristas más marcadas y tono más bajo y grave. Es como si le pusieran un traje de Armani a la voz. En cuanto a nosotras, ya tenemos comprobado que la voz aflautada no se la toma en serio nadie, por lo que algunas, para hacerse respetar, no han tenido más remedio que amaestrarla y endurecerla. Cuestión de supervivencia. Por cierto, hace unos días se ha celebrado el día Mundial de la Voz, y el que exista un día así nos tendría que dar qué pensar. Por lo visto nuestras cuerdas vocales vibran de cien a doscientas veces por segundo y el mal uso y abuso que hacemos de ellas pueden provocarnos serias lesiones. Los más afectados hoy por hoy son los docentes, que no sólo han de hacerse oír, sino que muchas veces han de intentar que su voz atraviese un muro de indiferencia.

Los otorrinolaringólos proponen normas para cuidar la voz: evitar el ruido del medio ambiente porque obliga a elevarla, no agotar todo el aire de los pulmones y evitar que se noten las venas del cuello, que es prueba de que se grita. No es nada bueno gritar. También conviene mantener alejadas las tensiones sicológicas, causantes de que aumente la contracción de las cuerdas y que por tanto se produzcan daños. Pues bien, sólo hay que entrar en uno de nuestros restaurantes para prever cómo van a evolucionar nuestras cuerdas vocales. Se empieza hablando y se acaba gritando para hacerse oír, para desahogarse y porque sí, de forma que el ambiente acaba convirtiéndose en una euforia colectiva que también puede dejarnos sordos. Ya llegará el Día Mundial del Oído (si es que no existe ya). Entonces hablaremos de la música alta y del ruido de las motos.

[Publicado el 23/4/2008 a las 07:00]

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El arte que habla (2)

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Un ejemplo de una señal de voz.

Pero la exposición no sólo se ve sino que se escucha, y se complementa con unos auriculares con que asistir a una conversación que parece emanar del semblante y el gesto que tenemos enfrente. Se trata de un conjunto vivo capaz de ofrecer el testimonio audiovisual de una época. Una combinación audaz que incorpora a la pintura las nuevas tecnologías y la rescata de su soledad.

La mirada de una persona es importante, la sonrisa también, pero la voz es definitiva. La sentimos como su esencia quizá porque sale de muy dentro, de los pulmones, casi del corazón. Además, el tiempo se va quedando en la voz casi más que en la piel. De hecho se puede huir de las arrugas, pero no de la voz. La voz transmite juventud o vejez, entusiasmo o aburrimiento, crispación, ironía, desconsideración, afecto. Es raro lo que ocurre con la voz, es lo más independiente de nuestra persona, es como una parte de nuestro ser recorriendo el aire, que a veces ni se nos parecen, como esas voces profundas desprendiéndose de cuerpos menudos o voces cazalleras en rostros angelicales. Se podría decir que tiene vida propia y el poder de provocar atracción o rechazo por sí sola. Soy de la opinión de que la voz tiene un impacto demasiado importante en nosotros, como si saliera directamente de las profundidades de la mente cuando sólo viene de las cuerdas vocales. 

[Publicado el 22/4/2008 a las 07:00]

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El arte que habla (1)

En una sala del espléndido Museo de Arte Contemporáneo del Centro Cultural Conde Duque se exhibe la muestra "Retratos con conversación", que su autor, el pintor Félix de la Concha, no considera cerrada sino en expansión porque su mirada aún se encuentra en pleno rendimiento para indagar en los matices que los colores y su habilidad pueden arrancar del alma de los retratados. Sus modelos son escritores, científicos, músicos..., proceden de distintas esferas y desde ahora tienen en común el haber pisado el estudio de De la Concha y compartir las mismas paredes del Museo.

/upload/fotos/blogs_entradas/el_sol_del_membrillo_med.jpgLos retratos los realiza en movimiento, en el transcurso de dos horas de conversación en que, aunque imperceptiblemente, todo va cambiando de aspecto. Seguramente sólo un pincel y una cámara de fotos son capaces de registrar algo tan pasajero como la luz. Precisamente a explicar cómo se le echa el lazo a un reflejo dedicó Víctor Erice su minuciosa y ejemplar película El sol del membrillo, donde podemos contemplar cómo Antonio López trabaja duramente para retener luces y sombras. Así que no es de extrañar que fuese la pintura la que enseñase al cine cómo manipular la luz y crear la sensación de que una vela iluminaba una cara. Por su parte, Félix de la Concha también trata de apresar el movimiento y por eso no exige que sus modelos se mantengan paralizados, sino que parece considerar que hay que estar en sintonía con ese instante que nunca se detiene. 

[Publicado el 21/4/2008 a las 12:30]

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El anillo mágico (5)

/upload/fotos/blogs_entradas/anillodeodin2_med.jpgLos poderosos siempre han llevado un anillo en el dedo, desde los faraones egipcios a los jefes de la iglesia, pasando por los emperadores romanos. El dios de la mitología nórdica Odin para acceder a la sabiduría que lo caracteriza tuvo primero que conseguir un anillo. Por eso no es de extrañar que la palabra anillo o sortija metida en una página, por sí sola, provoque la idea de encantamiento. Como el que no deja de tener sobre mí una historia que he leído en varios sitios con variantes, pero fiel a lo importante.

Básicamente se trata de un rey que desea que le diseñen un anillo que le pueda ayudar en los momentos difíciles de la vida, que de alguna manera pueda aconsejarle sobre el camino a seguir. Para ello reúne en la corte a todo de tipo de orfebres y sabios, que no aciertan con lo que el Rey desea, porque ¿cómo conseguir un anillo semejante?. No encontraban metales ni piedras preciosas capaces de producir ese efecto, hasta que un súbdito muy anciano se acercó a él y le dijo que le permitiera guardar en el anillo un mensaje de tan solo tres palabras, que le ayudarían a superar los momentos trágicos, pero que no debía olvidarse de leer también en las situaciones más alegres y felices.  Y así se hizo. De modo que cuando el reino fue atacado y el Rey tuvo que huir a punto de morir se acordó del anillo y leyó el mensaje que decía: "Esto también pasará". Estas palabras le llenaron de tanta nueva energía y esperanza que fue capaz de partir de cero y fundar un nuevo reino, en el que era incluso más feliz que antes de la desgracia. Su satisfacción no tenía límite, hasta que un día se cruzó con el anciano, que le recordó que leyera dentro del anillo. Y lo que el anillo le dijo fue: "Esto también pasará". 

[Publicado el 18/4/2008 a las 07:00]

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El anillo mágico (4)

Qué claridad de pensamiento y qué gusto tan desarrollado el de Calvino. La leyenda de la que hablaba ayer sobre Carlomagno y el anillo le servía para ilustrar una de las propuestas: la rapidez.

/upload/fotos/blogs_entradas/el_anillo_de_carlomagno_med.jpg"El emperador Carlomagno se enamoró, siendo ya viejo, de una muchacha alemana. Los nobles de la corte estaban muy preocupados porque el soberano, poseído de ardor amoroso y olvidado de la dignidad real, descuidaba los asuntos del Imperio. Cuando la muchacha murió repentinamente, los dignatarios respiraron aliviados, pero por poco tiempo, porque el amor de Carlomagno no había muerto con ella. El Emperador, que había hecho llevar a su aposento el cadáver embalsamado, no quería separarse de él. El arzobispo Turpín, asustado de esta macabra pasión, sospechó un encantamiento y quiso examinar el cadáver. Escondido debajo de la lengua muerta encontró un anillo con una piedra preciosa. No bien el anillo estuvo en manos de Turpín, Carlomagno se apresuró a dar sepultura al cadáver y volcó su amor en la persona del arzobispo. Para escapar de la embarazosa situación, Turpín arrojó el anillo al lago de Constanza. Carlomagno se enamoró del lago de Constanza y no quiso alejarse nunca más de sus orillas."

La leyenda no tiene desperdicio, pese a su brevedad, se presta a todo tipo de consideraciones psicoanalíticas. Su esencialidad es impactante. Y sobre todo desprende el encantamiento concentrado del anillo. 

[Publicado el 17/4/2008 a las 07:00]

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El anillo mágico (3)

Por lo demás quien quiera saber cómo es y adquirirlo por el módico precio de unos 35 euros más gastos de envío, circula por ahí publicidad que asegura hacer una reproducción fiel del original con un pentagrama en el centro encerrado en un círculo, que está custodiado por dos ángeles protectores. Y entre muchas cosas dice que "ha perdurado hasta nuestros días como un ideograma que conecta con las energías benéficas del Universo. /upload/fotos/blogs_entradas/seis_propuestas_para_el_prximo_milenio_med.jpgSería como un vórtice vibratorio que atrae lo mejor del entorno en beneficio de la persona que lo utiliza y lo lleva consigo".

He guardado el folleto sobre el poderoso sello del rey Salomón porque en el fondo está vendiendo poesía sin pretenderlo. Los promotores de este negocio para meternos por los ojos un simple anillo de plata lo han envuelto en una estupenda palabrería. Lo que me ha recordado el relato que cuenta Italo Calvino en Seis propuestas para el próximo milenio (Siruela) sobre Carlomagno y su fascinación por un anillo. Este libro de Calvino, al que vuelvo una y otra vez porque contiene las reflexiones más lúcidas, inteligentes y sensibles que se han escrito en torno a lo literario. Se trataba de unas conferencias que iba a impartir en una prestigiosa universidad de Estados Unidos y que lamentablemente no pudo pronunciar porque murió antes. Afortunadamente para nosotros tuvo tiempo de dejarnos estas reflexiones llenas de talento.

[Publicado el 16/4/2008 a las 07:00]

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El anillo mágico (2)

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Puede que tuviera todas estas sensaciones comprimidas en un milímetro de la cabeza cuando el anillo se coló en la novela. Porque un anillo o cualquier objeto sólo puede desprender auténtica magia en la infancia o en una página. La magia viene envuelta en inocencia o en palabras, fuera de esto es una impostura. Por eso los anillos de verdad pueden parecer más o menos bonitos, más o menos valiosos, pero son los de las leyendas, los intangibles, los que encierran el poder de nuestros deseos. Como el anillo del rey Salomón, del que se dice que tenía la facultad de dotar al que lo poseía de capacidad para comprender el lenguaje de las aves, de los peces y de todo el reino animal y que parece ser que se guarda en el Arca de la Alianza.

A partir de aquí uno no tiene más remedio que imaginárselo como un anillo bastante impresionante, aunque lo realmente fascinante es que a través de algo tan simple se exprese la intención humana de comunicarnos con el resto de seres vivos y el reconocimiento de nuestra incapacidad para lograrlo a no ser por un acto sobrenatural.  

[Publicado el 15/4/2008 a las 07:00]

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El anillo mágico (1)

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Uno de los detalles de mi novela Presentimientos por el que más se me suele preguntar es ese anillo al que Julia (la protagonista) en su vida soñada le atribuye poderes y protección. El anillo es de su madre, y cuando su madre se lo coloca en el dedo recordando lo mucho que le gustaba de niña, Julia lo incorpora al sueño como un talismán sin el cual se encuentra perdida.

Mientras escribía sobre esta bella durmiente del siglo XXI, que lucha por encontrar su antigua vida, el anillo apareció de repente y se hizo sitio en la novela de forma bastante natural. Fue algo intuitivo, que seguramente tenía su secreta explicación, pero que como todo lo intuitivo es mejor atraparlo que pensarlo. Así que ahora que el anillo está encerrado en las páginas y en los sueños de Julia, puedo darle vueltas al asunto y darme cuenta de la fascinación que yo sentía de pequeña por un anillo que mi propia madre se ponía cada vez que salía de casa. Era de oro y tenía una amatista morada bastante grande, y no me parecía un adorno ni siquiera una joya, me parecía que era algo que tenían las madres por ser madres, como el Papa tenía también anillo por ser Papa. A esto se unía el hecho de que estaba convencida de que mi madre sabía todo lo que yo hacia, estuviera o no ella delante, estuviera yo en el colegio o en casa de una amiga. Mi madre lo sabía todo y tenía un anillo. 

[Publicado el 14/4/2008 a las 12:45]

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Foto autor

Biografía

Clara Sánchez es escritora española. En la actualidad reside en Madrid, donde estudió la carrera de Filología Hispánica y donde durante varios años enseñó en la universidad. Hasta la fecha ha publicado ocho novelas: Piedras preciosas (Debate, 1989), No es distinta la noche (Debate, 1990), El palacio varado (1993, Punto de Lectura 2006), Desde el mirador (Alfaguara, 1996), El misterio de todos los días (Alfaguara, 1999), Últimas noticias del Paraíso (Alfaguara, 2000), Desde el mirador (Alfaguara, 2004) y Presentimientos (2008).

 

Su obra ha sido traducida al francés, alemán, ruso, portugués, griego...

Ha recibido el premio Alfaguara de novela en 2000 por Últimas noticias del paraíso.

 

Y el premio Germán Sánchez Ruipérez al mejor artículo sobre Lectura publicado en 2006 por la columna titulada "Pasión Lectora" (El País, 6 de agosto).

 

Colabora habitualmente en El País. Y durante unos cinco años lo hizo en el programa de cine de TVE "Qué grande es el cine".

Bibliografía

/upload/fotos/blogs_entradas/9788420473529_med.jpg

 

Presentimientos (2008). Alfaguara, España

Un millón de luces (2004). Alfaguara, España

Últimas noticias del paraíso (2000). Alfaguara, España. (Punto de Lectura, 2001) (Premio Alfaguara de Novela)

El misterio de todos los días (1999). Alfaguara, España

Desde el mirador (1996). Alfaguara, España

El palacio varado (1993). Editorial Debate, España. (Punto de Lectura, 2006)

No es distinta la noche (1990). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)

Piedras preciosas (1989). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)

Enlaces

www.clarasanchez.com

 

Artículo en ABC sobre la autora.

 

Reseña de su nuevo libro en El cultural.

 

Entrevista en la revista Anika entre libros

 

Entrevista en El Semanal Digital

 

Comentario del libro en elmundo.es/blogs

 

Los pasadizos de Clara Sánchez por Jesús Marchamalo

 

Reseña de Presentimientos El Comercio (Perú)

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